
La verdad de los bonistas italianos
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Para ellos los argentinos simplemente los estafamos, lo que elimina el análisis primario del concepto de riesgo inversor.
Asesorados e incitados por sus bancos pusieron dinero en bonos argentinos comprados "bajo la par" o sea a un promedio de 65% de su valor de emisión, a una tasa promedio de 11,25% sobre el valor nominal, lo que significaba, según los plazos de duración de cada especie de bono, aproximadamente el 15% anual sobre la inversión real en Euros, casi 400% más que lo que recibirían colocando el dinero en bonos europeos.
El riesgo argentino según la teoria del buen inversor italiano era 0, y tan magnifico era el negocio que a esas tasas en diez o quince años se podria triplicar o cuadruplicar el capital inicial, como mínimo.
El absurdo es evidente, la mala fe de su alegato también, la responsabilidad de los bancos italianos también, y su pretensión de cobrar sobre el 100% deja de lado el hecho de que pagaron el 65%, lo que no se dijo en medio alguno hasta el presente.
Tampoco se dice por consiguiente que la oferta argentina actual, descontada a una tasa de riesgo menor por mayor posibilidad de pago del país, supera largamente el 55% del valor par, lo que transforma la oferta en devolución total si sumamos el bono de crecimiento adjunto a cada nuevo bono.
La verdad de los argentinos
Todavía tenemos miedo al castigo de los errores que cometieron otros ciudadanos argentinos, políticos ellos, en complicidad con bancos y organismos internacionales, de tal modo que nos parece un atrevimiento desmesurado el posicionamiento del actual gobierno.
Como nuestra historia lo dice, los argentinos "somos altamente cobardes", solemos mandar al frente a otros para ganar con él si gana y sancionarlo salvajemente si pierde en el intento. No habrá sugerencia que salga de esta nota al respecto, dado que lo que somos como pueblo es imposible de cambiar en un plazo razonable.
Solamente exijo reflexionar sobre lo expuesto y tomar una nueva posición sobre el tema de la deuda en bonos de nuestro país. Incluso el gobierno argentino debería exponer muy claramente los motivos por los cuales se mantiene la situación de privilegio del FMI, del BM, y del BID, siendo que estos dos últimos son entidades de fomento mientras el Fondo es solamente eso, un salvavidas económico financiero internacional para que el sistema global funcione.
También debería insistir en la explicación sobre el mecanismo de control real que por estatuto el FMI debería realizar, cuales son las acciones que debe recomendar en cada caso y por qué, como así también en qué momento se comenzaron a firmar acuerdos de co-gobierno que terminaron de transferir la soberanía nacional de administración a las naciones mas poderosas del planeta, a las que les conviene desde siempre que seamos una nación de producciones básicas y poco desarrollo industrial.
Debería hacerlo y consolidar la visión de una misión, un objetivo, un escenario, sus metas materiales, sus metas morales y su propuesta de planificación al respecto de mediano y largo plazo, incluyendo perspectivas de realización de estas propuestas, el proyectado de distribución más progresista y por lo tanto más justa de los ingresos de los trabajadores y los ciudadanos en general.
La verdad absoluta
Sólo la historia pasada y la futura deben entrar en este concepto, definiendo como tal a la sucesión de hechos sucedidos, como consecuencia o causa bajo la óptica de sus resultados sociales, mientras que en un planteo ideológico, desde la derecha a la izquierda política, la Verdad consiste en alejarse de ella para adecuarla a su planteo fundamentalista.
La historia reciente y la vergüenza del pueblo italiano: Si debemos tomar a los inversores italianos como pueblo italiano recordémosle sin timidez sobre la extraordinaria solidaridad argentina que permitió que centenas de miles de inmigrantes de ese origen pudieran organizar sus vidas y de sus descendientes para amalgamarse en el pueblo argentino, que jamás le exigió nada a cambio.
Sólo los pueblos que tienen memoria pueden sostener una moral sin dogmas.
La moral en los negocios no participa de esta concepción porque no existe dentro de sus reglas básicas.
La Moral absoluta fija que necesariamente el inversor italiano pondere lo aquí manifestado y actúe como un humano éticamente sustentable. Con el corazón abierto, de un ciudadano argentino a sus hermanos italianos. Un abrazo solidario y hasta siempre.




