
Las cartas ya están echadas
El controvertido decreto presidencial que da piedra libre a la concesión de Encotesa dio pie a un áspero encuentro entre el titular de la empresa, Arturo Puricelli, que defendió la transparencia del proceso y las diputadas Parentella y Bullrich, que lo tildaron de monopólico.
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¿Qué rostros aparecerán durante los próximos 30 años en las estampillas?", se pregunta ingenuamente un ciudadano frente a la estafeta de Correos, y de ese modo refleja la duda de más de uno en estos días en que, finalmente, llegó el decreto de la concesión de Encotesa a manos privadas.
La reglamentación tardó lo suyo, ocupada como estuvo en recorrer todo tipo de escritorios estratégicos -entre ellos los del Poder Ejecutivo y los del Congreso-, mientras los unos insistían en que privatizar era "la única salida para salvar a la empresa", y los otros, más inclinados a leyes que a decretos, entreveían el riesgo de un monopolio al que hasta se animaron a poner nombre y apellido.
Para conversar sobre las múltiples diferencias surgidas respecto del pliego de concesión, y sobre su discutida constitucionalidad, La Nación reunió al presidente de Encotesa, Arturo Puricelli, y a las diputadas Patricia Bullrich (Nueva Dirigencia) e Irma Parentella (Frepaso), quienes presentaron sendos recursos de amparo contra la medida.
-¿Por qué este apuro en privatizar el Correo; acaso va a cambiar el país, o va a salvar a alguien?
Puricelli: -No es apurado, la autorización que dio el Congreso para privatizarlo reconoce ya más de un lustro. Finalmente el año pasado, viendo que la decisión de privatizar no prosperaba, el Poder Ejecutivo decidió dictar un nuevo marco regulatorio que contemplara la privatización por vía de la concesión. No puede decirse que esto le va a resolver todos los problemas a la gente, pero sí la necesidad de inversión para ponerse a tono con la demanda postal.
-¿Por eso el plazo tan breve, que es casi récord?
Puricelli: -Tenemos la necesidad de que el Correo no se caiga ante sus deudas e incobrables, porque los créditos que sacó el año pasado no los podemos devolver. Pagamos mensualmente un millón de dólares en intereses. La única decisión posible y la más rápida fue la privatización, que por otro lado obedece a la filosofía del presidente Menem. Y mejor que haya decidido esto ahora, porque si ello se cuestiona por salir antes de las elecciones, no quisiera pensar qué es lo que podrían llegar a decir de haber extendido el cronograma hasta después.
Parentella: -El cuestionamiento más grande aquí es que realmente se invaden facultades del Congreso. El apuro es porque se trata de una ley muy controvertida, por lo que la empresa significa para los argentinos, y por las discrepancias dentro del propio oficialismo para fijar este marco regulatorio, porque ellos mismos no pudieron resolver la interna partidaria.
Bullrich: -Creo que el proceso del Correo ha utilizado cada uno de los métodos de acuerdo con los intereses que estaban en juego. Así, la ley 23.696 autorizaba la concesión de los servicios de Encotesa, pero después empezó un proceso de cambio profundo en el mercado postal a partir del decreto de desregulación del mercado, el 1187. Allí empiezan a cambiar absolutamente las reglas; el gran "grupo" privado postal empezó a perder franjas muy importantes del mercado, como Telefónica, Telecom, Metrogas y la DGI, porque ese decreto generó una baja de precios muy importante, como la correspondencia de Metrogas, que fue de 1,7 peso a 40 centavos. ¿Por qué en ese momento, teniendo la ley 23.696, con la cual se privatizaron otras empresas, no se privatizó el Correo? Porque iba contra los intereses del "grupo".
En ese momento entró un proyecto de ley de los senadores Romero y Vaca, para volver a regular el mercado, mientras en Economía el entonces ministro Cavallo armaba un decreto. La ley pasó por el Senado, pero en Diputados empezó a trabarse y cuando se vio que la vía legislativa no servía más, volvió a plantearse el decreto. El PE no envió nunca en forma de ley el decreto 1187, y nos presionó permanetemente. Nunca sugirió un marco regulatorio, pero firmó la privatización con elementos muy claros para generar un monopolio.
Puricelli: -El PE no tiene nada que ocultar y hemos hecho las cosas con absoluta transparencia, los que nos culpan son los que quieren concesionar el Correo con una franja reservada.
Parentella: -No, yo planteo la existencia del Correo oficial, que quede claro: no estoy de acuerdo con la concesión del Correo. Y no porque la privatización sea anticostitucional, sino que el marco debimos fijarlo en el Congreso.
Bullrich: -Hay un error: cuando Encotesa era estatal podía firmar decretos para su regulación. Pero si se concesiona el servcicio, las reglas las dicta el Congreso.
-¿Existe algún país que nos sirva de modelo?
Puricelli: -No son muchos, pero van a serlo, y la Argentina va a estar a la cabeza con los países líderes, aunque desgraciadamente no va a tener la originalidad de haber sido el primero, que fue el Correo holandés. Nosotros nos vamos a parecer al Correo inglés, que tiene el gerenciamiento privado y es estatal.
Parentella: -A lo sumo pareceremos Burundi; en casi todos los países del mundo hay un fuerte monopolio estatal y la empresa de correos es muy prestigiosa, como en Brasil o los Estados Unidos. En Francia se hizo un encuesta para ver si la gente quería un correo oficial privado y la mayoría se negó. Aquí el Correo estatal podría seguir funcionando eficientemente, como hasta ahora.
-¿Cómo harán para no asfixiar al Correo?
Puricelli: -Los estándares de cumplimiento de servicio que se obligarán al concesionario privado serán los mismos que hoy aplicamos en Encotesa.
Bullrich: -A partir de ahora tendremos un Correo -que le podemos decir el "de bandera"- con un management privado, que tendrá las obligaciones del servicio básico universal que eran exclusivas del Correo oficial: la carta simple de hasta 20 gramos, el giro postal de hasta mil pesos y el telgrama de 20 palabras. A partir de ahora no serán exclusivos. Y otros servicios, como las comunicaciones fehacientes -las cartas documento, los sellos filatélicos y los giros postales- también los prestarán los correos privados.
Esto desvalorizará al Correo Argentino, que deberá llegar a las zonas más alejadas y atender a los pueblos más chicos, pero que como no tendrá más servicios exclusivos no podrá cerrar la ecuación económica; hay una gran desigualdad, porque para unos hay sólo obligaciones y para otros solamente beneficios; el Correo privado va a poder decir: "Hasta Córdoba llego, pero a Quilitiqui no voy porque no me conviene".
Parentella: -Así, los únicos que podrán hacerse cargo de la concesión son los grandes grupos empresarios, que tienen empresas en todo el país; no hay posibilidad para los pequeños, esto puede asfixiar al Correo Argentino y hacerlo desaparecer.
Puricelli: -Esta vez es distinto, porque se otorga la concesión de la prestación del servicio tal cual está, no se cambiarán las reglas.
Bullrich: -Pero ya no tendrá exclusividad en nada. Además, como hace OCA hoy, nadie los obligará a llegar a todos los lugares: hay cartas que OCA no recibe, en cambio el Correo Argentino sí las recibía aunque no fuera rentable.
Puricelli: -Estamos concesionando un servicio en forma tan desregulada que tendríamos que conceder algunos beneficios, porque imponemos todas las obligaciones. Y son tantas, que podrá decirse que no hay nadie interesado en este negocio, pero no que le armamos el negocio a nadie.
El interesado vendrá a invertir a riesgo, porque deberá diseñar un negocio que saque al Correo del déficit que tiene hoy.
-¿Y quién se va a poder presentar en tan poco tiempo, a menos que ya esté avisado?
Puricelli: -Alguien va a poder, porque se viene hablando desde hace años y muchos inversores internacionales ya se han acercado. Y afortunadamente no se postergó más, porque ya nadie habría creído en nosotros. Vendrá un inversor serio, profundamente conocedor del servicio postal, con un patrimonio de 100 millones de pesos, asesorado por un operador internacional. Y deberá ser importante porque una empresa que factura 500 millones de dólares no puede ser manejada por un empresario habituado a manejar sólo dos.
Parentella: -Yo tengo un nombre que seguro va a invertir...
-¿Cómo harán para que llegue hasta al último pueblito donde el correo privado no llega?
Puricelli: -Estará obligado, en el pliego aparece la lista de todas las ciudades adonde el Correo hoy presta el servicio y dice que tiene que mantener todo, no lo puede achicar y deberá poner sucursales en las poblaciones nuevas que van creciendo.
-Hay una cláusula de Economía según la cual quien ya tiene empresas en el país no puede presentarse...
Bullrich: -No es verdad, basta con tener un capital de 100 millones y empresas que individualmente tengan un balance cerrado al 30 de enero de 1996 de 10 millones. Obvio: entre OCA, Interbaires y Ocasa, pueden.
Puricelli: -Sí, puede ser de acá o de otro país, los requisitos son que no estén procesados, no tengan antecedentes penales y hayan cumplido con sus obligaciones fiscales.
Parentella: -Creo que a pesar de todo eso corremos el riesgo de que un gran empresario como Yabrán destruya el Correo, porque tiene posibilidades y además lo ha manifestado.
-¿Cómo se evita el monopolio, entonces?
Puricelli: -Con una comisión que observe la ley del consumidor y de la competencia, y que vigile que no se dé posición dominante por los presuntos oferentes; por ejemplo, que no se junten los 300 correos que hay...
Bullrich: - No pueden porque no superarían individualmente los 10 millones, ni puede haber cooperativas de empresas chicas porque necesitan balance individual cerrado en enero del 96. Las empresas pequeñas no tendrán lugar aunque sean eficientes.
-¿De qué grupos argentinos se habla, ahora que muchos niegan estar interesados?
Puricelli:-De todos los que tienen ese capital, como Soldati.
Bullrich: -Y Macri, Roggio, Villalonga, OCA, Bulgheroni... como siempre, como en todas las privatizaciones.
-Los que pueden ofrecer mejor canon...
Bullrich: -Sí, aunque yo estoy totalmente en descuerdo en que la variable de privatización sea ésa. ¿Por qué no el precio del servicio, que es lo fundamental? Roque Fernández dijo:"En aeropuertos no nos va a importar el canon sino el precio de los servicios".
Puricelli: -A mí me habría gustado que la variable fuera un mayor canon, menor precio y mayor monto de inversión. Se decidió garantizar la inversion mínima y que los precios no suban, por eso al bloquear esas dos alternativas la única variable fue el canon.
-¿Cuál es el negocio del Correo?
Puricelli: -Las posibilidades que da la tecnología: correo electrónico, correo híbrido...
Parentella: -Lo que no tiene que ver con la entrega directa de cartas también, como los giros postales...
-¿Cómo se controlará que la inversión anual de 25 millones se haga en maquinaria nueva?
Puricelli: -No quisimos definir la inversión porque es imposible que podamos pensar en el correo de los próximos 20 años; además de equivocarnos podríamos quedar prisioneros y nos veríamos obligados a la renegociación. El que se presente necesita libertad para definir su inversión, y ésta va a ser controlada.
Bullrich: -Está mal la ecuación de acuerdo con las posibilidades de negociación, porque quizá se facturen menos de 15.
-¿Es prudente que un privado se ocupe de negocios tan estratégicos como éste, que maneja resortes de la sociedad como padrones y correo confidencial?
Puricelli: -Bueno, sucede con las telecomunicaciones;se podría acceder a nuestras más íntimas conversaciones, o con los servicios públicos concesionados, como el de pasajeros, donde está en juego la vida de las personas transportadas...
Bullrich: -Ahora todos podrán, no es más obligatorio: OCA, Ocasa, Andreani, cualquiera.
Puricelli: -¡Yo no puedo poner en el pliego que el señor Yabrán no se presente!
Parentella: -Lo que pasa es que en el país se están discutiendo cosas muy serias, se sabe que Yabrán participa de todos los negocios...
Puricelli: -Negocios que no le ha dado este gobierno, como Interbaires y Edcadassa.
Bullrich: -Interbaires sí y Edcadassa no, pero el decreto de aeropuertos que lo indemniza por 500 millones sí los firmó este gobierno.
-¿Está bien que se presente un hombre que tiene que rendir cuentas de su fortuna ante todos los medios?
Parentella: -A mí me preocupa desde el punto de vista de la seguridad del Estado.
Puricelli: -Sería mejor que no, así toda esta cuestión no habría sido más que una gran efervescencia.
-¿Qué puede pasar ahora?
Bullrich: -Creo que se va a monopolizar el mercado y se va a cartelizar el precio.
Puricelli: -Todo es transparente, esta privatización tiene un solo riesgo: es demasiado exigente porque estamos privatizando una empresa que puede crecer.
Parentella: -Entonces ¿para qué hacerlo, si la gente estaba contenta, crecieron el 7 por ciento, y se podría conservar?
Puricelli: ¡Ah! Es una decisión política.





