
Las ilusiones cognitivas
Por Antonio M. Battro
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Multipliquemos mentalmente 2x3x4x5x6x7x8. Hagámoslo rápidamente, en menos de un minuto, sin auxilio de lápiz y papel o calculadora. Anotemos enseguida el resultado. Pidamos a algunos amigos hacer el mismo cálculo con el mismo procedimiento, comparemos sus resultados y obtengamos un promedio.
Hagamos con otro grupo, el cálculo 8x7x6x5x4x3x2 y procedamos de la misma manera. Los resultados son sorprendentes: la serie ascendente da siempre una cifra más baja que la descendente. Pero todos sabemos que debe ser la misma (40.320) por la propiedad conmutativa del producto.
Esta experiencia se realizó con cientos de estudiantes universitarios en varios países ¡La media de respuestas para la serie ascendente fue de sólo 512 y para la descendente de 2250! Hemos caído en un error sistemático, lo que se llama un cálculo sesgado frente a un problema bastante simple.
En este experimento intervienen dos procesos, la muy limitada capacidad de nuestra "memoria corta" por una parte, que se contenta con cálculos aproximados, y la ilusión cognitiva, por otra. En este caso hemos sufrido el efecto de anclaje , que nos impulsa a quedar amarrados a las primeras cifras que vamos calculando de izquierda a derecha. De allí damos un salto intuitivo a una cifra mayor, pero nunca suficientemente grande.
En la década del ochenta, muchos psicólogos, encabezados por Amos Tversky y Daniel Kahneman, estudiaron con pasión estos fenómenos extraños y arribaron a conclusiones importantes respecto de las paradojas que provoca la inclusión de procesos "irracionales" en un razonamiento.
Hoy se promueve una renovación en el estudio de las probabilidades y de las estadísticas. Con ejemplos simples podemos descubrir que nos engañamos con facilidad a la hora de tomar decisiones basadas en la probabilidad de un evento.
Somos, por ejemplo, espontáneamente conservadores en una situación de ganancia y arriesgados en una situación de pérdida. En definitiva, sabemos que podemos ir "educando nuestra intuición" con el ejercicio racional y sistemático, pero también debemos tomar en cuenta que hay conductas y decisiones que no están ni estarán jamás basadas, espontáneamente, en el cálculo racional.
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