
Lo cortés no quita lo valiente
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Me gusta emplear los refranes para desarrollar un tema porque además de ilustrativos sus contenidos pueden acoger múltiples interpretaciones. En este caso este dicho popular, "lo cortes no quita lo valiente", es un ejemplo claro de demostrar que las buenas costumbres y la cortesía no se contraponen con la dinámica de la vida actual.
Es más si tuviera que asociarlo con una palabra, esta sería convivencia. Justamente porque vivimos en una sociedad mediática e individualista, que paradójicamente presume de los nuevos avances tecnológicos en los medios de comunicación, es que no debemos de apartarnos de esos detalles de cortesía y buena educación que hace a los hombres más caballeros, a las mujeres más femeninas y a las sociedades menos mecanizadas.
Si bien no podemos ni debemos rechazar esta nueva era que se ha iniciado con la llamada Posmodernidad, debemos reconocer que la calidad humana no se fundamenta sólo en la capacidad, la efectividad, la productividad y la competencia, sino también en la sensibilidad, la solidaridad, la gratitud y la tolerancia.
De ahí que lo cortés no quita lo valiente Cada vez que recibimos un saludo, nos obsequian una sonrisa, nos responden con un gesto cortés o una muestra de agradecimiento, advertimos que la presencia del otro nos reconforta, nos enriquece porque sus actitudes son señales de contacto, de acercamiento.
Rescatemos esas pincelada de cortesía que alguna vez invadieron las calles de nuestra ciudad marcando un estilo de vida, porque más allá de dar un testimonio de época son y seguirán siendo las formas más sencillas y transparentes de comunicarnos, de interactuar a través de los afectos y emociones que distan mucho de cualquier tipo de sofisticación tecnológica.





