
Los argentinos empiezan la semana descansando
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"En los almanaques o calendarios argentinos, el domingo aparece antes del lunes, en tanto que en los españoles aparece después del sábado. Creo que esto es lo correcto, ya que se trata del último día de la semana. ¿Puede explicar las razones de este doble criterio? Cuando chiquito me enseñaron que Dios creó el mundo y descansó al final, pero tengo la impresión de que los argentinos queremos empezar la semana descansando", escribe Raimundo García.
Hay un doble criterio porque se mezclan dos calendarios. Como explicamos en la columna del 24 de diciembre ("Un astro, un dios, un día"), para el cristianismo el domingo es "el día del Señor" ( dominicus dies ). Se consagró ese día por ser el día de la resurrección de Jesús. Según el relato evangélico, ese hecho ocurrió "el primer día de la semana" y la Iglesia Católica considera el domingo el comienzo de la semana litúrgica.
Pero esa semana de la que se habla en los Evangelios no es la semana cristiana, que no existía, sino la judía, en la que el séptimo día, el descanso, es el sábado. Y la expresión "el primer día de la semana" simplemente traduce la manera como se designan los días en hebreo. En efecto, en esa lengua, los días no tienen "nombre", sino que se designan por su número de orden. No podía decirse "el domingo" para situar un hecho que solo después daría lugar a que ese día se consagrara al Señor, como tampoco hubiera podido decirse "el lunes" o "el martes" porque estas denominaciones correspondían a otros conceptos, relacionados con divinidades paganas.
Al adoptar la comunidad cristiana el domingo como "día del Señor", el domingo pasó a ser el día de descanso. Así, en la práctica, el domingo pasó a ser el último día de la semana. Porque es de toda lógica que, cualquiera que sea el día que una comunidad tome como día de descanso, este sea el último día de su semana. Pero la cuestión no es tan sencilla. Lo sería si solo nos atuviéramos a los efectos prácticos de la elección del día en la vida civil, si se hubiera elegido ese día como se hubiera podido elegir otro cualquiera, pero se complica porque ese día se convirtió en la práctica en el último por conmemorar un hecho que se sitúa en un escenario en que ese día era el primero.
Por eso siempre hubo dudas sobre cuándo debía considerarse que empezaba la semana. La Iglesia mantuvo el domingo como comienzo de su semana litúrgica, pero para el común de la gente, que trabajaba seis días y descansaba el séptimo, el domingo cerraba la semana. La diferencia era que la semana litúrgica era una semana "oficial", y la del resto de los mortales, una realidad de facto. Los fabricantes de almanaques siguieron el criterio oficial y durante mucho tiempo fue una tradición que pusieran el domingo al comienzo de la semana. Lo cual nunca impidió que, cuando la gente enumeraba los días, empezara indefectiblemente por el lunes.
En la actualidad, la contradicción se ha zanjado, al menos en parte, porque hay una norma ISO para la representación numérica de las fechas y la hora, que asigna al lunes el número 1 y al domingo el 7. En España los calendarios se han adaptado a ese criterio, pero en la Argentina, país miembro de la Organización Internacional para la Estandarización, la mayoría de los fabricantes de almanaques todavía no se han dado por enterados.
Mejor pleno que abreviado
Escribe Carlos G. Blanco:
"Tengo dudas con respecto al empleo del término usted . Por ejemplo: «Me dirijo a usted a fin de...». ¿Se debe abreviar «a Vd.» o «a Ud.»? Si la mayúscula no es un juicio de valor, entiendo que escribir «usted» es correcto. ¿Debo escribirlo siempre con minúscula? ¿Hay excepciones?"
Si se escribe la palabra plena, debe escribirse con inicial minúscula, como los demás pronombres personales. Las abreviaturas se escriben con mayúscula porque son de otra época. Puede escribirse abreviado, pero hoy en día esas abreviaturas se ven anticuadas y se usan muy poco.
Más sobre la che
"En mi modesta opinión, la che nunca fue considerada «letra» ni formó parte del abecedario, salvo en tratados académicos alejados de la realidad. De hecho, siempre se dijo abecedario ( a - b - c - d ) y no * abecechario . Ejemplo para esto nos dan, por ejemplo, los ingleses, que no incluyen en su alfabeto los dígrafos con hache ( sh , th , wh , etcétera)", escribe Ricardo M. Román.
La che fue considerada letra desde 1803 y, como la elle , forma parte de nuestro abecedario. Esto es así no solo en los tratados académicos, sino en la realidad cotidiana, pues así lo aprenden los niños en la escuela y lo tienen incorporado. En otro tiempo a la che la llamaban ce hache , pero igual la incluían cuando recitaban el abecedario.
El hecho de que se diga abecedario y no * abecechario no prueba nada, pues el origen de esa palabra es anterior a la existencia del abecedario español. La palabra abecedario proviene del latín tardío abecedarius y en latín no existe la che .
Por último, los ingleses no parecen los más indicados para dar ejemplos en estas cuestiones, teniendo en cuenta que su sistema ortográfico es un caos que ellos mismos reconocen que no saben cómo arreglar. Además, el caso de los dígrafos ingleses mencionados es diferente del de la che española. La che española fue incluida en el abecedario porque representa un solo fonema y ese fonema solo puede ser representado por ese dígrafo. Los dígrafos ingleses pueden representar varios fonemas y esos fonemas, a su vez, pueden ser representados por otras grafías. Por ejemplo, el dígrafo th puede representar una fricativa sonora, una fricativa sorda y una oclusiva sorda, y el fonema que suele representarse con el dígrafo sh también puede ser representado, entre otras grafías, con ti , como en la terminación -tion . El caso de los dígrafos ingleses es parecido al del dígrafo español rr , que nunca fue considerado una letra del alfabeto porque representa un fonema que en ciertas posiciones se representa con una sola letra: la vibrante múltiple, que como inicial de palabra y después de n , l o s se escribe r . A su vez, la grafía r , en otras posiciones, representa un fonema diferente: la vibrante simple.
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