
Los dominicos en Córdoba
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En agosto próximo se cumplirán cuatro siglos de la llegada de los primeros sacerdotes dominicos a la ciudad de Córdoba. El aniversario será celebrado con un variado programa de actividades culturales, destinado a revalorizar la contribución de esa tradicional orden religiosa a la formación humanística y espiritual de nuestra Nación.
Los dominicos arribaron al continente americano en 1511. El primer lugar en el que se instalaron fue la isla Española, la misma en la que Cristóbal Colón había desembarcado 19 años antes. A la Argentina vinieron varias décadas después: a Santiago del Estero llegaron en 1550, a Buenos Aires en 1601 y a Córdoba en 1604. En todos los casos fundaron conventos y desarrollaron una decisiva labor educativa y social.
El programa de celebraciones que se prepara en Córdoba incluye la realización del Congreso de Historia de los Dominicos en América, durante el cual se analizarán la vastísima obra misionera de los sacerdotes de esa congregación y el aporte que hicieron al crecimiento cultural de incontables generaciones de argentinos a través de la acción de sus escuelas, cofradías y hermandades.
Asimismo, en coincidencia con el aniversario se inaugurarán las obras de restauración exterior de la tradicional iglesia de la orden dominica, situada en una de las esquinas céntricas de Córdoba: la que corresponde a la intersección de Vélez Sarsfield y Deán Funes. En el interior de ese templo -inaugurado en 1861- se conserva la antigua imagen de la Virgen del Rosario del Milagro, patrona de la ciudad. En la iglesia están concentradas también las reliquias históricas que poseía el convento, entre las cuales se cuentan las banderas arrebatadas a los ingleses durante la invasión de 1806. Esas banderas fueron donadas a la Virgen por don Santiago de Liniers.
Las autoridades nacionales y provinciales -y la sociedad en su conjunto- deben alentar y apoyar esta clase de celebraciones, que tienden a revalorizar el acervo histórico de nuestro país, que se mantiene vivo no solamente en sus monumentos y en sus edificios, sino también, y fundamentalmente, en su riqueza espiritual y en los rasgos que nos confieren a los argentinos una determinada e inconfundible identidad cultural.
Los dominicos -como las otras órdenes históricas que difundieron el mensaje cristiano en nuestra tierra- están vinculados con las raíces más profundas de nuestra nacionalidad. Con su prédica y con el testimonio de su fe ayudaron a difundir valores y conceptos que fueron esenciales para el avance de la sociedad argentina hacia su desenvolvimiento histórico.





