Los jesuitas y la prédica social
"La universidad no puede distraerse de su misión específica ni caer tampoco en el activismo social. Pero, al propio tiempo, no puede ignorar cuestiones fundamentales que tocan a la realidad ambiente..." La cita, que pertenece al holandés Peter-Hans Kolvenbach, la máxima autoridad de los jesuitas en el mundo, fue pronunciada un par de meses atrás en Córdoba y cobra actualidad en estos días a la luz del compromiso pastoral asumido por los obispos argentinos al ofrecer a la Iglesia como ámbito para un diálogo que permita alcanzar acuerdos inéditos.
Con el título "Hombres con y para los demás" terminan ahora de publicarse las homilías y los discursos del padre Kolvenbach durante su visita a buena parte de las obras, instituciones y emprendimientos de la Compañía de Jesús en la Argentina. Uno de los más significativos de esos discursos lo pronunció al inaugurar el rectorado de la Universidad Católica de Córdoba cuando reflexionó sobre la unidad e integración del saber, la teología, el diálogo con la sociedad y el compromiso con la fe y la justicia a partir de la convicción de los seguidores de San Ignacio de que sus instituciones han de dedicar sus fuerzas a estudiar manifestaciones trágicas de los malentendidos existentes en el seno de nuestras sociedades. Ese es uno de los varios párrafos de Kolvenbach que cobran significación cuando el Episcopado argentino y otras instituciones católicas no eluden el examen de conciencia para interrogarse acerca de sus omisiones en la catequesis o en la prédica acerca del compromiso social que deviene de la fe cristiana.
Según el prepósito general de los jesuitas, la tarea del rectorado es servir a la fe, sobre todo a través de la reflexión del sentido, valores y referencias que permiten a la universidad situarse y actuar en nuestro mundo contemporáneo. En la difícil situación actual del país, la reflexión teológica y la contribución de las diferentes disciplinas a la solución de esos problemas constituyen una exigencia derivada del compromiso con la sociedad, consideró Kolvenbach, y aunque su planteo estaba referido a la universidad, parece atinado extenderlo también al conjunto de los laicos.





