
Luces encendidas, luces apagadas
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"Siempre entendí la expresión «hasta que las velas no ardan» como una forma que, si bien suena un poco tosca, claramente se comprende como «hasta que dejen de arder». Sin embargo, me enteré hace poco de que la expresión correcta sería «hasta que las velas ardan», porque el arder corresponde al momento final de la combustión de una vela. ¿Cuál es su opinión?", pregunta Laura Falcoff.
Y, como si hubiera leído la consulta, escribe Ricardo Raimondi: "Oigo a menudo decir «hasta que las velas no ardan», como una manera de establecer un lapso indeterminado para que finalice una acción. Sin embargo, creo que correspondería decir «hasta que las velas ardan». Fundamento lo que expreso en lo siguiente: antiguamente era costumbre dejar los cirios encendidos en las iglesias hasta que el sebo se consumiera, momento en que el pabilo, sin el soporte oleico, quemaba produciendo un pequeño chisporroteo al cual se le asignaba esa característica de ardor".
No sé si, al consumirse el sebo, el pabilo de los cirios chisporrotea, pero, aunque sea así, no puede decirse que solo en ese momento las velas arden. Las velas arden mientras están encendidas, porque arder significa ‘estar en combustión’. Por supuesto, en determinado contexto puede decirse hasta que las velas ardan, pero eso significaría ‘hasta que las velas empiecen a arder’, ‘hasta que las velas se enciendan’. En el sentido que se le da habitualmente a la expresión, ‘hasta que las velas dejen de arder’, ‘hasta que las velas se apaguen’, la negación es necesaria: hasta que las velas no ardan.
Sin embargo, como dice la lectora Falcoff, la expresión hasta que las velas no ardan "suena un poco tosca". Esto se debe a que hasta que nos remite a un punto en el tiempo, y arder no es una acción puntual. Por eso choca, cosa que no ocurre si se dice hasta que dejen de arder, porque dejar de arder sí es una acción puntual. Para indicar el tiempo durante el cual las velas están ardiendo, tenemos el nexo mientras, que indica duración. Entonces sí hay que omitir el no: mientras las velas ardan.
Es posible que la omisión del no en hasta que las velas no ardan se deba a la confusión con otra construcción con hasta que en la que ese adverbio puede aparecer, pero no es necesario. Cuando el verbo principal es negativo, la proposición de hasta que puede llevar un no expletivo que no altera el significado. No bailaremos hasta que las velas ardan significa lo mismo que No bailaremos hasta que las velas no ardan. Significa que esperaremos a que se enciendan las velas para empezar a bailar. La introducción del no se origina posiblemente en la cercanía de significado entre hasta que y mientras. En estos casos, la proposición de mientras necesita un no: No bailaremos mientras las velas no ardan. De ahí que se introduzca un no en la proposición de hasta que.
Muchos rechazan ese no expletivo con el argumento de que un verbo con negación no puede significar lo mismo que ese mismo verbo sin negación. El argumento sería válido si existiera la posibilidad de construir ese verbo con sentido negativo. Como en estas construcciones el verbo no puede tener sentido negativo, el no no agrega ningún significado (por eso decimos que es expletivo). Pero si el verbo principal es afirmativo, el no de la proposición de hasta que no es expletivo. No es lo mismo Bailaremos hasta que las velas ardan (‘empiecen a arder’, ‘se enciendan’) que Bailaremos hasta que las velas no ardan (‘dejen de arder’, ‘se apaguen’), de modo que, cuando el sentido de la proposición de hasta que es negativo, el no no puede omitirse.
La coliflor no contamina
Desde Miramar, provincia de Buenos Aires, escribe Alejo Portales Britos:
"La realidad de los hechos me obliga a ser obsesivo. Anocheciendo el año anterior, posiblemente en la fe de erratas, alguna vez se incursionó en el tema, pero, ya en 2008, teniendo en cuenta la reiteración del impropio cambio de género, sería oportuno que «Diálogo» se ocupara de ponerle límites. Me refiero al «olor a coliflor hervido» que ha venido a instalarse particularmente entre los militantes del periodismo oral y escrito; esta vez, en el artículo «Botnia no causó daño en Gualeguaychú», que ustedes publicaron el 20 de enero en la página 7. De persistir en este yerro, la contaminación de nuestro lenguaje, mientras no se corrijan y escriban correctamente la coliflor hervida, no será imputable a los finlandeses sino a los formadores de opinión y los lenguaraces del fundamentalismo ecologista."
De Basilea a Pekín
"En la página 32 de ADN del sábado 26 de enero, se nombra al «Kunstmuseum de Basel». Supongo que tanto la autora como los editores de ADN saben que se dice «Museo de Arte de Basilea». No decimos «el British Museum de London», sino «el Museo Británico de Londres». Y hablando de Basilea, me gustaría que LA NACION se animara a usar Pekín, como siempre se ha llamado en castellano la capital de la China, en lugar de Beijing, que no es más que la normalización gráfica occidental (en inglés) de lo que los chinos dicen cuando nombran a Pekín", escribe Gonzalo Peltzer.
Tiene razón el lector con respecto a los topónimos. Si un lugar tiene nombre en español, debe usarse ese nombre, por ejemplo Basilea. Los nombres propios de las instituciones, si están formados por sustantivos comunes y adjetivos, como Museo de Bellas Artes, Facultad de Medicina o Instituto Nacional de Física, suelen traducirse porque el traducirlos aporta información sobre el carácter de las instituciones. Sin embargo, cuando las instituciones son muy conocidas, como el British Museum, pueden usarse los nombres originales. Lo que no debe hacerse nunca es traducirlos a medias (decir, por ejemplo, *Museo British).
En cuanto al nombre de la capital de China, LA NACION tiene por norma llamarla Pekín porque este es el nombre en español y el diario se escribe en español. Beijing no es una adaptación al inglés, sino una trascripción del nombre chino en caracteres latinos, según el sistema oficialmente adoptado por China para trasliterar su lengua. Beijing es palabra china y su pronunciación se parece más a la de Pekín que la que adoptan los hispanohablantes cuando la leen creyendo que es inglesa.






