
Manufacturas de origen industrial
Las manufacturas de origen industrial no incluye a las de origen agropecuario, como ser aquellas que están nucleadas en la Copal o cámaras similares. Naturalmente han tenido un desarrollo muy dispar, pues al no incorporar las actividades industriales tradicionales, sufren fluctuaciones mucho más fuertes que el resto de las industrias.
Muchos economistas consideran que estas actividades van perdurando por la alta protección que, al menos en 12 sectores, llega al 35 % para los productos terminados, en tanto que sus insumos pagan cero de arancel de importación. Es decir, es una protección que no es por algunos años sino que está establecida en forma definitiva. En el siglo XXI no se justifica una protección industrial de ese tipo. Ya pasó el momento de este tipo de industrias y lo nuevo ahora son otras actividades, como por ejemplo las actividades electrónicas y muchas más que van naciendo regularmente.
Por ejemplo, con el alargamiento de la edad de las personas se incorporan actividades económicas que antes no se incluían en la clasificación de actividades. Es fundamental ver el mercado que viene por delante y no querer defender lo que no tiene muchos argumentos para defenderse.
Con el tiempo no deberíamos tener prácticamente sectores protegidos
Muchos economistas son partidarios de orientar la nueva inversión hacia aquellos sectores que presentan una perspectiva clara de competitividad. Con el tiempo no deberíamos tener prácticamente sectores protegidos, al menos de esta manera simplificada.
¿Qué deberíamos hacer? No es fácil expresar en un artículo breve la solución de estos sectores que ya vienen con fuerte intervención gubernamental desde hace muchos años para que sigan funcionando. Lo primero que diría sería que deberíamos estudiar todos estos sectores y establecer, entre otras cosas, qué tipo de cambio requieren para sobrevivir. Si este número excede lo lógico, el sector no tiene perspectivas de seguir funcionando.
Esto es muy dramático para el capital invertido en esos sectores, para la gerencia actual y para los empleados, pero no hay más remedio que enfrentar la situación. Es fundamental apoyar a estos actores y obtener créditos para apoyarlos a que se inicien en nuevos sectores o nuevas actividades.
Como ejemplo de lo que queremos decir podemos tomar el caso del accionista de los aeropuertos que siempre estaba en búsqueda de créditos para las actividades textiles no muy competitivas que llevaba adelante su familia. En un momento, posiblemente agotado de esas gestiones, vendieron esas empresas y se dedicaron a desarrollar las conexiones de televisión por cable. También esta actividad llegó a una maduración y las vendieron muy bien a una empresa que le interesaba desarrollar ese negocio. Con ese dinero, invirtieron en los aeropuertos, los que anduvieron muy bien, a pesar de las vicisitudes de Argentina después de 2001 y además entró en el negocio de aeropuertos en muchos otros países y lo mismo en las actividades bancarias. En nuestro país también se animó a las actividades más modernas como los chips y semiconductores, con suerte variable. ¿Por qué damos este ejemplo? Para demostrar que no es posible que un empresario no se mueva de su sector y trate de exprimirlo al máximo en lugar de enfocar su actividad hacia otros rubros. No es que ese empresario sea un héroe de las actividades nuevas ya que seguramente incurrió en muchos errores, pero finalmente salió adelante y puede ser un ejemplo para muchos.
Esto es lo que requerimos para estos sectores que están en problemas y piden que el consumidor argentino pague precios mucho más altos por sus productos para que ellos puedan seguir subsistiendo. Esta etapa industrial ya terminó y ahora estamos iniciando una nueva orientación mucho más competitiva. Podemos hacerlo.






