Mejor perro en mano que Massa arengando
“Si alguien tiene miedo, que se baje ahora o que se compre un perro”. (De Sergio Massa)
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Último día de abril. Qué bueno que apenas haya tenido 30 días, así la mishiadura del inicio del otoño se percibe más corta. Los expertos en consumo viven planteando que, aunque el calendario de abril marca oficialmente 30 días, para las billeteras de los argentinos y las argentinas el almanaque finiquitó el 15 con suerte, esperanza y optimismo. Mañana arranca mayo, 31 días, pero con varios feriados, empezando por el Día del Trabajo, que debería aclararse si es del “formal” o del “informal”, para entender por qué cada año la “patria sindical” tiene menos concurrencia en sus actos en los que sí mantienen incólume la promesa de la “justicia social” y de que los gobiernos peronistas no son exactamente peronistas, pero que ya va a llegar el verdadero peronismo y cumplirá con las promesas del General.
Para un optimista, ha sido una gran idea diseñar feriados puente para generar fines de semana extralargos en los que se sale a disfrutar de los paisajes y climas de la Argentina. Para un pesimista, con estos niveles de inflación, el PreViaje es nocivo porque contribuye a subsidiar de forma romántica a la clase media, pero a costa de ahondar la pobreza y la indigencia. Para un peronista, lo más importante es que el movimiento esté en el poder y que el relato corra más rápido que la realidad que exhibe el periodismo, esos medios hegemónicos a los que nada les viene bien.
Abril termina con algún sinceramiento imprevisto que le ha dado cierta paz a Diocleciano. “Los acuerdos de precios nunca funcionaron, pero algo hay que hacer”, admitió Hugo Moyano, el eterno líder de Camioneros. Una señal de que el “superministro” Sergio Massa prometió mucho, pero desde el vamos sus compañeros de andanzas sabían que su éxito era improbable. Pero, ¿quién no le “aguantó los trapos” a algún carismático amigo podólogo cuando nos dijo que podía operarnos sin anestesia de una peritonitis? Diría Cristina Kirchner, y no por su indefinición política de cara a las elecciones: “No se hagan los rulos”.
El sinceramiento más inesperado fue el del propio “superministro”, que se ve venir días difíciles para enfrentar al indomable dólar blue y teme que sus colaboradores no estén a la altura de los nervios de acero que se necesitan al menos hasta las PASO. “Si alguien tiene miedo, que se baje ahora o que se compre un perro”, amenazó Massa a su “círculo rojo” hace tres días. Según supo esta cronista, sobrevoló detrás de esa arenga la idea de que a esta altura del mes siempre es mejor adoptar que andar malgastando billetes en un perro callejero.







