Memorias restauradas
Una historia terrible y otra de redención.
Maravillas Lamberto tenía 14 años cuando carlistas y guardias civiles se presentaron en su casa, en plena Guerra Civil Española, para llevarse a su padre republicano. La niña lo quiso acompañar y llevó la peor parte porque fue violada brutalmente frente a él, vio como lo fusilaban y tampoco pudo escapar a las balas asesinas.
Joseph Schleifstein era un chico de cuatro años cuyo papá escondió dentro de una gran bolsa de herramientas en el campo nazi de Buchenwald, pero aunque los alemanes lo descubrieron, le perdonaron la vida. Era 1945 y pronto fueron liberados. Un milagro familiar, porque Esther, su madre, deportada al campo de Bergen Belsen, también pudo salvarse de ese infierno y los tres marcharon felices a los Estados Unidos.
Ambos episodios tienen puntos en común, más allá de sus finales tan dispares: la sinrazón de las guerras y la vida a merced de la voluntad de monstruos. Pero en estos casos hay algo más que los une: Restaurando su Dignidad (En Twitter: @RestaurandoDign) rescata viejas fotos en blanco y negro, en mal estado, y las vuelve coloridas y rozagantes “para dignificar su memoria y evitar que caigan en el olvido”.









