Mendel, padre de la genética moderna y monje de profunda espiritualidad
El dato no se conoce con certeza, pero este 22 de julio es la fecha más probable en la que se cumplen 200 años del nacimiento del monje agustino Juan Gregorio Mendel, considerado el padre de la genética moderna por sus descubrimientos científicos. Hijo de un sobreviviente de las guerras napoleónicas, nació en 1822 y creció en un hogar de Heinzendorf, entonces en el Imperio Austrohúngaro y hoy parte de la República Checa.
Fue en la ciudad de Olomouc donde se decidió por la vida sacerdotal. Su profesor de Física, Federico Franz, le facilitó el camino a la abadía agustiniana de Brno, donde alimentó sus dos vocaciones: la sacerdotal y el estudio de los fenómenos naturales del crecimiento y la reproducción.
Mendel utilizó un sistema simple para desarrollar un experimento que explicaría cómo evolucionan los rasgos de todos los seres vivos: el estudio de la planta de guisante. Los miles de cruces que hizo con distintas variedades de esa planta derivaron en las conocidas Leyes de Mendel de la herencia. Sin embargo, su trabajo no fue valorado hasta 30 años después de su publicación.

Como enamorado de la naturaleza y amigo de las flores gozaba a sus anchas en el jardín botánico experimental del monasterio y en la biblioteca, una joya que hoy pueden admirar los visitantes. Entre 1843 y 1853 fue un nómade en su actividad docente; a la vez, trabajaba como investigador y pertenecía a varias sociedades científicas vienesas.
Su mayor preocupación como científico era resolver el enigma moderno y candente del origen de las especies. El problema preocupaba por igual a naturalistas, filósofos y teólogos. Como científico y sacerdote debía enfrentarse con un viejo problema, para el que los Padres de la Iglesia solo habían encontrado como solución la idea de que en la naturaleza no existen más especies vegetales o animales que las creadas por Dios.
Las “leyes de Mendel” surgen de sus investigaciones realizadas entre 1856 y 1863. Para ello, había cultivado cerca de 28.000 plantas de guisantes, lo que equivale a decir que estudió con precisión unas 350.000 semillas, para analizar cómo se transmite la información genética basada en la expresión del genotipo. En sus experimentos agrupaba y seleccionaba semillas, hacía la fecundación artificial de las flores y evaluaba los resultados. Consideró terminada la primera etapa de sus experiencias en 1863 y en los 15 meses siguientes sometió los resultados a un estudio preciso de elaboración y evaluación matemática.
Sus estudios sentaron las bases para el descubrimiento de la actividad hereditaria de genes, cromosomas y de la división celular. Sus conocimientos fueron ¨redescubiertos¨ años más tarde por los científicos holandeses Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak. Aunque las primeras investigaciones de Mendel se basaron en el estudio de ratones, más tarde usó abejas y, finalmente, se centró en las plantas. Por entonces, era generalmente aceptado que los rasgos de cualquier especie se obtenían simplemente de la mezcla diluida de los que tenían los progenitores. También era aceptado que las generaciones futuras de un híbrido volverían a su forma original.
Por sus muchas variedades y porque su reproducción era fácil y rápida, Mendel decidió usar la planta del guisante. Cruzó una variedad que producía semillas amarillas con otra de semillas verdes. Estas plantas forman la llamada ¨generación parental¨. El resultado de este cruce fueron guisantes amarillos. Repitió el experimento cruzando otras plantas en otros caracteres y el resultado fue el mismo: se producía un carácter de los dos en la generación filial, llamando al carácter que aparecía dominante y al que no, recesivo.
El aporte genial de Mendel consistió en el concepto nuevo de los ¨elementos¨ que están emparejados en cada célula germinal y que transmiten a la descendencia las características de los padres. Según esa concepción, cada carácter concreto está representado en cada célula por un par de elementos. En la meiosis se separan los elementos y cada uno entra aislado en el nuevo gameto. Después de la fecundación, en el apareamiento de las células sexuales, vuelven a juntarse los elementos separados, para formar un nuevo par. Cuando un individuo de esta descendencia produce sus gametos, se separan los dos elementos del par.
Con este descubrimiento revolucionario, Mendel se adelantó a su tiempo. No solo descubrió las leyes de la herencia, sino que también fue el precursor de la moderna biometría, que consiste en aplicar a la biología los métodos estadísticos. Mendel fue un pensador matemático. Y era también un buen jugador de ajedrez, que no se limitaba a resolver los problemas del juego; también los creaba.
Su trabajo resultó prematuro en su época y no encontró el eco merecido. ¡Qué pensar del posible y enorme desengaño que debió causar en Mendel la indiferencia y el desinterés con que fueron recibidos sus descubrimientos en el mundo de la ciencia!
La muerte de su noble protector Cirilo Napp, en 1868, causó un radical cambio en la vida de este monje y científico. El 30 de marzo fue elegido abad y prelado de la abadía de Brno. En el monasterio se alojaron por aquellos tiempos miembros de las tropas prusianas y contagiaron de cólera a algunos habitantes. Fue un tiempo de auténtico terror, caracterizado por la grave carencia de alimentos. Aun así, y habiéndose convertido en el buen pastor y padre solícito de los religiosos, no abandonó completamente sus experimentos.
Al dejar sus tareas de docente, repartió la última mensualidad a tres alumnos pobres, intelectualmente bien dotados. Nunca perdió el contacto con sus antiguos alumnos.
Hasta el último aliento mantuvo su predilección por el reino vegetal. Haciendo cruzamientos, provocó cambios en peras, manzanas y otras frutas, intentando las condiciones que debían reunir los frutales para una óptima adaptación a las condiciones climáticas de Moravia. Y en una de sus habitaciones organizó la cría de ratones blancos y grises, proyectando sus observaciones a especies de animales superiores, alcanzando hasta el mismo ser humano. Pretendía constatar la transferencia y continuidad de ciertas características familiares, como la estatura y el color del cabello.
Mendel se enfrentó a su muerte con estoica serenidad. Una nefritis crónica se lo llevó en 1884. En la Argentina su humanizadora herencia está presente en la Asociación Civil Gregorio Mendel, destinada a causas benéficas. Su ayuda está especialmente presente en la Prelatura de Cafayate.
Sacerdote de la Orden de San Agustín, miembro del Instituto Histórico Agustiniano de Roma, del Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan (Argentina) y de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina




