
Milei le mostrará al mundo la nueva gobernabilidad que emerge en la Argentina
Cruje una manera de hacer política y entender la economía sin que aparezcan narrativas superadoras que enriquezcan el debate y den cuenta de los miedos, el malestar y las demandas de una sociedad que merece y espera una oferta de ideas y figuras a la altura de las circunstancias
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Las sesiones extraordinarias culminan con un saldo más que positivo para el Gobierno. No solo por haber logrado sus principales objetivos, particularmente la reforma laboral. Lo más relevante es que sus iniciativas alcanzaron un respaldo muy superior al esperado. El Presidente obtuvo el apoyo de un amplio y variado conjunto de gobernadores, tanto en el Senado como en la Cámara baja, fundamental para establecer mayorías cómodas. De este modo, Milei capitalizó el triunfo electoral del año pasado ampliando significativamente las bases de sustentación de su coalición de gobierno. Justo lo que reclamaban el mercado y, sobre todo, su principal socio estratégico y, a la vez, ancla fundamental de estabilidad económica y política: el gobierno de Estados Unidos. En el momento más dramático de esta administración, luego de la derrota en la provincia de Buenos Aires y en el contexto de una corrida cambiaria que amenazaba con licuar su poder forzando una devaluación, el poderoso secretario del Tesoro, Scott Bessent, salió al rescate de la Argentina. En ese momento quedaron dos cuestiones pendientes: construir gobernabilidad y regresar lo más pronto posible a los mercados financieros. Este domingo, en la ceremonia de apertura de las 172as. sesiones ordinarias del Congreso, Milei podrá mostrar al país y al mundo que cumplió con creces con esas críticas y complejas tareas pendientes, que parecían utópicas hace apenas cinco meses.
El miércoles, Toto Caputo superó la prueba ácida que implicaba emitir un bono en dólares con legislación local, obteniendo una tasa ligeramente inferior al 6% (y en la jornada de ayer, el Bonar 27 volvió a ser la estrella con otra exitosa colocación). Es cierto que prescindió de regresar a Wall Street, como había anunciado, lo que hubiese sido tomado como un “retorno pleno” a los mercados voluntarios de crédito. En el mercado local aún queda mucho dinero atrapado por los controles de capitales, y como el vencimiento de estos títulos coincide con el final del primer mandato de Milei, casi nadie duda de que se cumplan las condiciones pactadas. Por eso debe destacarse el interés que generó esa emisión, que contribuye a despejar los interrogantes respecto del capítulo financiamiento para 2026.
Por otra parte, el Presidente tendrá como invitados en el hemiciclo de Diputados y llevará consigo en su próximo viaje a Nueva York para participar del esperado evento Argentina Week, a sus nuevos socios en esta etapa decisiva que se abre para el país: el Poder Ejecutivo nacional y casi una docena de mandatarios provinciales constituyen el vector de poder que impulsará en especial este año ambiciosas iniciativas legislativas orientadas a profundizar y acelerar el proceso de cambio estructural que experimenta nuestro país. Expone el Gobierno, de este modo, un acuerdo político que prescinde de los partidos con representación parlamentaria para priorizar a los “dueños reales” del poder provincial. Son también, en su gran mayoría, quienes administran “la gran revolución de la Argentina árida”, que de la mano de la energía y la minería modifica para siempre la economía política del desarrollo en nuestro país.
Comparado con los firmantes del Pacto de Mayo, a este nuevo compromiso le faltan los actores de la sociedad civil, en particular empresarios y sindicalistas. Carece de los ingredientes que caracterizaron otros grandes acuerdos políticos y sociales que le dieron fundamento y sustentabilidad a otros procesos de transformación económica y política que tuvieron lugar en países tan diversos como Israel, Irlanda, Chile e incluso México durante cuatro décadas, entre fines de los años 80 y la llegada de Morena al poder con el liderazgo de López Obrador a fines de 2018. Se trata de un acuerdo minimalista, relativamente flexible, si no abiertamente incierto. “Va a durar lo que tiene que durar”, afirmó uno de los gobernadores que acompaña al gobierno nacional de forma más decidida.
¿Será suficiente para dar a los actores económicos la confianza para que la economía se recupere con más vigor y, sobre todo, que esto contribuya a mejorar el humor social? Al margen de los buenos datos “macro” que el Gobierno está en condiciones de exhibir… ¿Pueden el ancla fiscal, el superávit comercial, el horizonte financiero despejado y la consolidación de la gobernabilidad constituir razones suficientes para modificar las expectativas y mejorar el humor social? Abundan los sondeos que sugieren que, en este plano, el desgaste de un sector muy amplio de la sociedad es muy significativo, incluida la última edición del Monitor de Humor Social que mensualmente publican D’Alessio-IROL/Berensztein. La imagen positiva del presidente Milei está en torno del 42% y los problemas económicos siguen dominando las preocupaciones de los argentinos, incluido en los últimos meses un resurgimiento del temor por el rebrote de la inflación.
De todas formas, alentado por los éxitos electorales, legislativos y políticos y pensando en la reelección (algunos de sus nuevos socios, los caudillos provinciales, se ilusionan con integrar la fórmula presidencial), Milei presentará la noche del domingo una agenda de iniciativas legislativas con las que espera dominar el debate público y avanzar en el sendero de los cambios estructurales, que comenzaron con la aprobación del nuevo régimen laboral. Algunos temen que se ratifique el principio de “el que mucho abarca, poco aprieta”, pues para mantener el apoyo el Gobierno está obligado, como expuso el caso de la modernización laboral, a realizar un número significativo de concesiones. “La diversidad de temas tiene otra lógica: la de esconder elefantes en la calle Florida”, argumenta un senador ahora oficialista para describir la dinámica que se viene en el Congreso, donde puede que aparezcan cuestiones claves sin la necesaria y supuesta discusión tanto en el pleno de ambas cámaras como en las respectivas comisiones. “A menudo muchos colegas no son del todo conscientes de lo que votan, sea a favor o en contra”, agrega.
Pero lo que sigue intrigando a los mercados y preguntan con insistencia muchos observadores extranjeros es si la fragmentada oposición será capaz de salir de este prolongado letargo para intentar capitalizar, con algo de inteligencia y creatividad, el desgaste que todo proceso de cambio estructural trae aparejado. Hasta ahora, todo parece indicar una respuesta negativa. En estas últimas horas, los gobernadores de Buenos Aires y La Rioja se encargaron de abonar esta hipótesis. Kicillof, por haber quedado enchastrado en el escándalo que rodea al fútbol abrazándose al opaco destino de su funcionario Chiqui Tapia (que preside la Ceamse en representación de la provincia). Tanto esfuerzo de diferenciación de los escándalos de corrupción que caracterizan al kirchnerismo para ratificar que la nueva sede de la AFA está en un descampado. Es cierto, podría haber sido un médano… Lo de Quintela (denunciado por el fiscal Stornelli por incitar a la violencia al declarar que Milei no puede terminar su mandato) es peor: La Rioja no solo es el único distrito que está en default y emitió cuasimonedas, sino que es la única provincia cordillerana que quedó al margen del interés de la minería, uno de los pilares de la Argentina emergente.
Cruje una manera de hacer política y entender la economía sin que aparezcan narrativas superadoras que enriquezcan el debate de política pública y den cuenta de los miedos, el malestar y las demandas emergentes de una sociedad que merece y espera una oferta política, de ideas y figuras a la altura de las circunstancias.






