
Minerales críticos y geopolítica: cooperación entre países y el rol de la ingeniería legal en la próxima década minera
En un mundo donde la coordinación convive con nuevas tensiones globales, la minería no estará definida solo por dónde se encuentran los recursos, sino por la capacidad de estructurar los proyectos que permitirán desarrollarlos
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En un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos y transición energética, los minerales críticos se han convertido en una prioridad estratégica para las economías industriales. El desarrollo de nuevos proyectos dependerá no solo de los recursos geológicos, sino también de la capacidad de diseñar estructuras legales y financieras, capaces de blindar y viabilizar inversiones de gran escala.
La electrificación de la economía globalizada, el desarrollo de energías renovables, la expansión de los centros de datos y el crecimiento de la movilidad eléctrica están multiplicando la demanda de minerales estratégicos. Entre ellos, el cobre ocupa un lugar particularmente relevante. No por coincidencia, muchos analistas lo describen hoy como el gran metal de la electrificación: redes eléctricas, infraestructura energética, almacenamiento y una variedad de tecnologías digitales dependen muy especialmente de este metal.
Junto con el cobre, el litio, el níquel y el cobalto se han convertido también en insumos esenciales para el desarrollo de baterías y nuevas tecnologías energéticas.
Pero esta transformación tecnológica no ocurre en un vacío político. En un escenario internacional hoy marcado por conflictos, competencia por la carrera tecnológica y disrupciones en las cadenas globales de suministro, asegurar el acceso estable a estos recursos se ha convertido en una prioridad estratégica para muchas economías.
La reorganización de las cadenas de suministro globales tampoco puede separarse del contexto geopolítico actual. Conflictos internacionales, tensiones comerciales y la competencia tecnológica entre grandes potencias han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de muchas economías frente a la concentración de insumos estratégicos en un número limitado de jurisdicciones.
En ese escenario, los minerales críticos comenzaron a ser vistos no solo como una cuestión industrial, sino también como un componente creciente para asegurar la economía y la tecnología de los países. En la nueva geopolítica de los recursos, asegurar el suministro de minerales comienza a ser tan estratégico como lo fue el acceso al petróleo durante gran parte del siglo XX.
¿Qué significan los acuerdos de minerales críticos y por qué la próxima década es vital en materia de acuerdos comerciales? ¿Por qué la Argentina?
Estados Unidos lideró en 2022 la creación del llamado Mineral Security Partnership (MSP), una iniciativa destinada a fortalecer y diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos mediante la cooperación entre gobiernos, instituciones financieras internacionales y el sector privado.
El MSP funciona, en términos prácticos, como una suerte de “club de socios”, el que fue ampliándose a medida que avanzaba la interacción entre países interesados en asegurar el suministro de minerales estratégicos. Entre sus primeros integrantes se sumaron Australia, Canadá y el Reino Unido. Con el tiempo también se convirtieron los socios del club Francia, Alemania, India, Japón, Corea del Sur y la Comisión Europea, entre otros actores.
Este esquema refleja un cambio en la forma en que las economías industriales abordan el desarrollo de los minerales críticos. Más que acuerdos aislados, se trata ahora de redes de cooperación que integran países productores, consumidores, entidades financieras e instituciones multilaterales, capaces de alinear intereses geopolíticos, necesidades industriales y oportunidades de inversión. Recientemente asistimos al anuncio de la inversión en el proyecto Rincón, de Rio Tinto, ubicado en la provincia de Salta. El anuncio menciona préstamos de organismos multilaterales.
Más que una institución formal, el MSP opera como una plataforma de lanzamiento y coordina la identificación de proyectos estratégicos en distintas partes del mundo, facilita su desarrollo mediante financiamiento internacional, agencias de crédito a la exportación y la participación de grandes consumidores industriales interesados en asegurar el suministro futuro de minerales críticos. (www.state.gov/minerals-security-partnership)
En este contexto de cooperación internacional creciente, la Argentina, con una reserva de recursos muy importante, ha avanzado en un entendimiento bilateral con Estados Unidos, orientado a fortalecer la cooperación en minerales críticos y promover inversiones en proyectos que integran la cadena de valor —desde la exploración y extracción hasta el procesamiento y reciclaje— contribuyendo así a diversificar las cadenas de suministro vinculadas a la transición energética. Países con recursos geológicos relevantes comienzan a adquirir una visibilidad creciente.
Con un importante numero de proyectos cupríferos en desarrollo y reservas significativas de litio, nuestro país comienza a aparecer con mayor frecuencia en las conversaciones internacionales sobre el futuro de estas cadenas de suministro. Los números comienzan a reflejar esta evolución. Según informes publicados por la Secretaría de Minería de la Nación Argentina, la Argentina alcanzó en 2025 US$6037 millones en exportaciones mineras, la cifra más alta registrada por el sector en el país.
Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que el desarrollo de grandes proyectos mineros no depende únicamente de la disponibilidad de recursos geológicos. La viabilidad de estos proyectos esta determinada por la capacidad de construir las condiciones que permitan transformar ese potencial en proyectos concretos.
Infraestructura logística, acceso a energía, financiamiento internacional, capital humano especializado y marcos regulatorios mas flexibles para las cuestiones de capital humano forman parte de ese conjunto de condiciones.
En ese marco, la disponibilidad de capital humano especializado comienza a emerger como un factor tan relevante como la infraestructura física. La formación de técnicos, ingenieros y profesionales capaces de operar proyectos sofisticados y alta complejidad se vuelve una condición clave para el crecimiento del sector. En esta arena, marcos regulatorios que acompañen con flexibilidad los procesos de formación y transferencia de conocimiento pueden jugar un papel importante para sostener el desarrollo de nuevas operaciones en lugares remotos donde están dichos proyectos.
Pero junto a estos factores tradicionales comienza a adquirir cada vez mayor relevancia un elemento menos visible, aunque decisivo: la ingeniería legal y contractual que nos permite estructurar proyectos de gran escala.
Desde la perspectiva de quienes trabajamos en la estructuración estratégica - jurídica de proyectos de recursos naturales, el desafío es claro. Los proyectos mineros requieren inversiones billonarias, horizontes de desarrollo que se extienden durante décadas y la participación de múltiples actores —la comunidad, productores, compradores industriales, financistas e instituciones públicas—.
La ingeniería legal aplicada al desarrollo de proyectos adquiere una relevancia creciente. Diseñar estructuras contractuales capaces de integrar infraestructura, financiamiento y demanda futura del mineral permite transformar recursos geológicos en proyectos económicamente viables. Estructuras contractuales financieras sofisticadas aseguran un paquete de financiamiento. En distintas regiones del mundo comienzan a observarse estructuras en las que compradores industriales —fabricantes de baterías, automotrices o empresas tecnológicas— participan en la estructuración de proyectos mediante contratos de compra de largo plazo.
Estos acuerdos, conocidos como acuerdos de off-take, permiten asegurar la demanda futura del mineral y son un elemento central para estructurar financiamiento. De esta manera, la demanda futura por recursos críticos puede ser realidad en un activo contractual capaz de viabilizar las inversiones presentes.
Este tipo de esquemas no resulta completamente nuevo en el mundo de los recursos naturales. Durante décadas, en la industria del petróleo y el gas hemos utilizado estructuras contractuales similares para desarrollar proyectos de gran escala, donde consorcios de infraestructura, contratos de suministro de largo plazo y mecanismos financieros sofisticados permitieron transformar recursos geológicos en plataformas productivas.
La minería comienza a transitar ese camino comparable. En última instancia, el desafío de los minerales críticos no es únicamente geológico. Es también institucional, financiero y jurídico.
En un mundo donde la cooperación entre países convive con nuevas tensiones geopolíticas, la próxima década minera probablemente no estará definida solo por dónde se encuentran los recursos, sino por la capacidad de estructurar —con inteligencia legal, visión estratégica y cooperación internacional— los proyectos que permitirán desarrollarlos.
La autora es abogada corporativa especializada en energía y recursos naturales, con más de 30 años de práctica y en la consultoría legal, vivió en Turkmenistán liderando el área legal para la operación petrolera de Bridas Energy, fue socia de Brons & Salas. Recientemente retirada como Country Manager de una minera de Litio listada en Australia, es miembro del Australian Institute of Company Directors y se encuentra abocada a la consultoría legal estratégica en el campo del Petróleo, Gas, Energía, Minería y sus industrias.





