¿Cuál es la etapa más linda de la vida?

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
Fuente: Archivo - Crédito: Pixabay
(0)
8 de agosto de 2019  • 02:10

1. En realidad, no hay una etapa más linda que otra

Cada etapa tiene su encanto. Cuando uno es joven, desea ser grande; y cuando uno es adulto, añora o idealiza las etapas anteriores que ha vivido. Pero no existe eso de una etapa mejor que otra. Cada etapa evolutiva que nos toca atravesar es especial y debemos aprender a disfrutar las ventajas y el placer que esta nos brinda.

2. En ninguna etapa lo tuvimos todo y en ninguna nos faltó todo

Cuando éramos jóvenes y teníamos fuerzas, nos faltaba la experiencia. A medida que vamos creciendo y madurando, podemos tener experiencia pero, tal vez, nos falta cierta vitalidad. Lo cierto es que en ninguna etapa de la vida nos faltó todo. El mito de que "en la juventud se tiene todo y perderla significa perderlo todo" es absolutamente falso. En ninguna etapa nos sentimos cien por ciento felices, pues en cada una de ella surgen conflictos. Asociar juventud con felicidad es una asociación equivocada.

3. En cada etapa podemos construir proyectos y vitalidad

No importa si tenemos 30, 50, 70 u 80 años, siempre debemos perseguir sueños. Como suelo decir, está prohibido jubilarse psicológicamente. Lo ideal es mantener la vitalidad, dentro de las propias limitaciones, físicas, económicas, etc. Es decir, siempre soñar hacia delante. También es falsa la asociación de la vejez con la enfermedad. Hoy en día llegar a adulto ya es una gran victoria. La muerte no es necesariamente la etapa que le sigue a la vejez, dado que esta puede irrumpir en cualquier etapa evolutiva.

Durante mucho tiempo se consideró a las etapas evolutivas como un arco donde uno, al llegar a los 30 o 40 años aproximadamente, alcanzaba el clímax físico y experiencial. Para luego empezar a declinar en las sucesivas etapas. Sin embargo, podemos pensar las etapas evolutivas como una escalera que nos permite continuar avanzando, renovándonos y creciendo, aun cuando haya cosas propias de la edad mayor, como una disminución en la visión o la audición, etc.

4. En cada etapa aprender es un placer

Desde que nacemos, incorporamos el conocimiento en nuestra vida. Es falso que, después de cierta edad, ya no se puede cambiar. Muchas personas que abrazan estas ideas se vuelven rígidas y son invadidas por la tristeza. Nunca debemos "jubilarnos de la vida". Podemos aceptar las limitaciones que se nos presenten sin perder jamás el deseo.

En una ocasión una joven me comentó que ya estaba grande para estudiar. Le pregunté cuántos años tenía y me respondió: "Tengo 32". Muchas de las "encerronas mentales" en las que vivimos las construimos nosotros mismos, sin darnos cuenta de que somos prisioneros de nuestras propias rigideces.

5. En cada etapa evolutiva, podemos compartir

Ser solidario, compartir con otros y ser de bendición es una de las grandes satisfacciones que nos sanan, expanden nuestro mundo interior y nos ayudan a construir. Así es como se construye un mundo mejor. Durante mucho tiempo se creyó que la belleza era el ideal máximo a alcanzar por el ser humano. Se igualaba la belleza con la competencia. Es decir, "si sos lindo/linda, sos capaz". O lo que es peor aún, belleza era sinónimo de felicidad.

Es así como muchas personas todavía hoy en día creen que, si están delgados, podrán resolver mágicamente todos sus conflictos interiores. Sin darse cuenta, son prisioneros de un concepto sobre la belleza que es netamente social. Un ideal que, si uno no logra alcanzar, termina siendo castigado. Vivir de este modo, especialmente en las etapas de la adolescencia y la juventud, nos genera mucha frustración. Porque, si no me gusta mi cuerpo, tampoco me gustará la persona que vive dentro de él.

A medida que uno avanza en la vida, deja de lado los "souvenirs" que es el recuerdo de un evento, va abandonando los trofeos que es el premio de una premios de una situación. Y comienza a construir un legado: volcarnos en el otro, compartir con el otro, para que esa persona pueda disfrutar una vida mejor. La vida no comienza a los 40 y el mejor momento de nuestra vida no fue la juventud. No debemos anclarnos en ninguna etapa. En este viaje llamado vida podemos disfrutar cada etapa, transmitir nuestra historia familiar y construir vitalidad.

No digamos más: "Porque en mis tiempos...". ¡Hoy es nuestro mejor momento!

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.