Mussolini regresa a Italia convertido en best seller

La figura de il Duce, eje de un polémico suceso literario que podría derivar en serie televisiva, provoca hoy un interés ambiguo entre los italianos, que oscila entre la repulsa y la fascinación. En la imagen, un retrato de Mussolini en venta entre las antigüedades de un mercado de pulgas en Soave,
La figura de il Duce, eje de un polémico suceso literario que podría derivar en serie televisiva, provoca hoy un interés ambiguo entre los italianos, que oscila entre la repulsa y la fascinación. En la imagen, un retrato de Mussolini en venta entre las antigüedades de un mercado de pulgas en Soave, Fuente: AP - Crédito: Colleen Barry
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23 de diciembre de 2018  

Durante semanas, M, il figlio dil secolo (M, el hijo del siglo) de Antonio Scurati, un ladrillo de novela sobre el ascenso del dictador Benito Mussolini, ha estado en las listas italianas de los libros más vendidos. El texto está programado para su adaptación a una importante serie de televisión de Wildside, la misma casa que está coproduciendo la serie de HBO basada en La amiga estupenda de Elena Ferrante. Además, este otoño, M conquistó la Feria del Libro de Fráncfort, donde HarperCollins se adjudicó los derechos para la traducción del libro al inglés.

"En el imaginario italiano, Mussolini sigue siendo un tótem, una figura muy carismática, una especie de padre perverso de la nación a quien hemos reprimido", mencionó Scurati, de 49 años, en una entrevista reciente. "Este libro lo ha sacado de esa represión".

La inesperada popularidad de M también ha provocado un debate en Italia en torno al legado de Mussolini. Los admiradores de Scurati aseguran que el libro es un recordatorio muy necesario de las maldades del fascismo, en particular para la gente joven. Sin embargo, sus críticos argumentan que la resurrección y la reinvención de Mussolini para el siglo XXI presentan peligros en una época en la que se eligen gobiernos de derecha por toda Europa, incluida Italia (Jonathan Burnham, el presidente y editor de la división Harper de HarperCollins, comentó lo siguiente: "Es una lectura absorbente para cualquiera que le interese la historia del siglo XX". Llamó al libro "una investigación oportuna de cómo el fascismo puede echar raíces en una sociedad").

El libro de 839 páginas evoca pesadez, como el arte de su portada austera con una letra negra M sobre un fondo blanco. Aunque se ha promocionado como novela, desdibuja las líneas entre una novela y un libro de texto de historia. Consiste en capítulos cortos y cargados de detalles que se intercalan con fragmentos de telegramas históricos, artículos de diarios, cartas e informes policíacos. Los capítulos tienen un narrador omnisciente, pero en gran medida se centran en las perspectivas de Mussolini y sus colaboradores.

Todas las citas directas en el libro provienen de fuentes históricas y Scurati señaló que la mayor parte de la recreación novelística de los pensamientos íntimos de los personajes también se basó en estas fuentes. Scurati pasó varios años leyendo sobre Mussolini en su preparación para escribir M y la ha descrito como una novela en la cual "nada es inventado".

Protagonista empático

A algunos críticos les preocupa que la neutralidad de la narrativa de la novela, que se ha promocionado como la primera en contar la historia del fascismo "sin ningún filtro ideológico ni político", pudiera reintroducir a Mussolini no como un monstruo histórico, sino como un protagonista empático. Ruth Ben-Ghiat, una académica especializada en fascismo de la Universidad de Nueva York, la describió como un "síntoma" de la rehabilitación de Mussolini.

"La historia del fascismo es una historia de dictadura, de veneración a su líder -comentó Ben-Ghiat-. Este libro es parte de este fenómeno que está resucitando el culto al líder".

Scurati, que se autodescribe como antifascista, sabía que caminaba por una delgada línea ideológica con su libro, que busca captar la fascinación que Mussolini ejerció sobre los italianos sin caer víctima de esta. Sin embargo, como lo percibe Scurati, el libro es una lección de historia antifascista disfrazada de novela.

"Si el fascismo era la maldad, si llevó la maldad a Italia y Europa, eso debe surgir con naturalidad en la narración", explicó.

La novela comienza en 1919 con una desmoralizada Italia de posguerra donde se registra el improbable ascenso de los fascistas al poder. Describe los asesinatos de los líderes socialistas a mitad de la noche y el rapto y homicidio de Giacomo Matteotti, el oponente que más alzó la voz en contra de los primeros fascistas, pero también episodios íntimos como la preocupación de Mussolini por su hijo enfermo. Culmina con el discurso que otorgó Mussolini el 3 de enero de 1925 en el Parlamento, considerado por los historiadores como la inauguración de su régimen autoritario.

En la conciencia

Scurati comentó que la idea de escribir este libro le surgió hace unos cinco años, cuando, mientras investigaba para su novela sobre el antifascista Leone Ginzburg - Il tempo migliore della nostra vita (La mejor época de nuestra vida)-, vio videos de Mussolini en los que daba discursos desde los balcones. Scurati señaló que los italianos habían visto esos videos "demasiadas veces, tantas que en realidad ya no los vemos".

"En un momento pensé que, en cierto sentido, esta persona sigue en el corazón de la conciencia italiana", recordó el escritor, que enseña literatura y escritura creativa en la Universidad IULM en Milán.

En Italia, lugar de origen del fascismo, Mussolini nunca ha tenido el mismo estigma que Hitler en Alemania. El dictador, al que aún se le conoce como il Duce, disfrutó de un amplio apoyo público durante las dos décadas de su mandato, a pesar de haber perseguido a antifascistas y judíos. En estos días, algunas personas en Italia están dispuestas a ignorar estas situaciones para realzar la estabilidad social que se asocia con la era fascista.

En la memoria colectiva, "Italia siempre se presenta como un mal menor en comparación con la Alemania nazi -comentó Ben-Ghiat-. Por esta razón, los italianos pueden argumentar: ?Bueno, no éramos tan malos. No fuimos los arquitectos del Holocausto'".

En la actualidad, Benito Mussolini es menos tabú que nunca. Matteo Salvini, el ministro del Interior de Italia y líder del partido político en el poder, a veces lo cita. Mientras tanto, los grupos neofascistas italianos -que están atrayendo a muchos jóvenes, de acuerdo con expertos- marchan con frecuencia en ciudades de toda Italia.

En febrero, una comedia negra llamada Sono tornato (Estoy de regreso) representó el regreso a la vida de Mussolini como una estrella de televisión y de YouTube (fue una adaptación de la película alemana Ha vuelto, basada en una novela satírica sobre el regreso Hitler). La villa de Mussolini cerca de Rímini, al este de Italia, se ha vuelto un lugar popular para celebrar casamientos, mientras que su tumba en Predappio atrae un flujo regular de visitantes.

Entusiasmo

Scurati asegura haber recibido una enorme cantidad de cartas de jóvenes lectores entusiasmados con un libro que había captado su interés más que las clases de historia en la escuela. Scurati está planeando una trilogía que terminará con la muerte de Mussolini en 1945.

"Los jóvenes no provienen de la cultura del fascismo, ni de la antifascista -comentó Antonio Tricomi, profesor de literatura comparada de la Universidad de Urbino que también enseña a nivel secundario-. Son una hoja en blanco". Según Tricomi, es difícil hablar sobre fascismo con los estudiantes más jóvenes porque para ellos la era fascista bien podría ser la Edad Media.

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