
Necesidad política, decisión militar
Según la reconstrucción de la trama que condujo a la guerra, la idea de recuperar las islas por la vía militar comenzó a cobrar fuerza un año antes del conflicto armado, pero la decisión se precipitó en enero de 1982; allí comenzó la planificación de la Operación Azul, que luego pasó a ser la Operación Rosario
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El 17 de diciembre de 1981 ingresó a la Junta Militar, en representación de la Fuerza Aérea Argentina, el brigadier Basilio Arturo Lami Dozo. Ya Roberto Eduardo Viola había sido removido de su cargo presidencial e interinamente lo ejercía el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, un singular personaje que había aprendido a conjugar el rígido protocolo del poder militar con la informalidad del fútbol argentino. Había asumido la presidencia de facto interina el 11 de diciembre. Ese día, tomando un café con un importante periodista de La Nacion, luego de sobrevolar el estado del país -que tras un sexenio de régimen castrense no podía ser peor- muy suelto de cuerpo dijo: "Esto se arregla muy fácil, invadiendo las Malvinas". No era una frase fácil de asimilar en el contexto que se vivía.
Lacoste sabía de lo que hablaba. Desde ese lugar estaba al tanto de lo que se preparaba y, seguramente, ya había conversado con su comandante, almirante Jorge Isaac Anaya, en qué situación habría de asumir Galtieri y cuál era la "condición". ¿Por qué Anaya no lo iba a conversar con Lacoste si lo hizo una semana más tarde con su compañero de promoción, almirante Luís Sánchez Moreno, a quien le dijo: "El proceso se ha deteriorado mucho y tenemos que buscar un elemento que aglutine a la sociedad. Ese elemento es Malvinas". Tras esas palabras hubo un atisbo de discusión que continuó al día siguiente en una fiesta de casamiento, a la que se sumó el almirante Carlos Castro Madero.
Años después, luego de la Guerra de las Malvinas, el brigadier Basilio Lami Dozo me confió que mandó hacer una investigación para conocer desde qué tiempo Anaya y Galtieri venían hablando de Malvinas. Concluyó que esos diálogos se remontaron a abril de 1981.
Como surge de la documentación militar, la fecha determinante fue el 5 de enero de 1982. Ese día se consideró dar un paso militar en el caso de no progresar la vía diplomática. La decisión fue tomada con la participación de los tres comandantes en jefe. Sin embargo, la cuestión, como se ha dicho, había sido analizada y planificada por la Armada, primero, y tratada entre Anaya y Galtieri después. Luego, el jefe del Ejército se la dijo a Lami Dozo, como al pasar, en un pasillo del tercer piso del edificio Libertador, antes del inicio formal de la reunión: "?Negro' [así lo llamaba Galtieri a veces al jefe aeronáutico] quiero hablar con vos sobre Malvinas. La cosa no anda bien" (ya se observaban las próximas reuniones diplomáticas de fines de febrero en Nueva York).
La orden secreta
Tras la decisión del 5 de enero, una semana más tarde, Galtieri mandó a llamar al general de división Osvaldo García, comandante del Cuerpo V. La reunión se realizó en el despacho presidencial por la tarde. Luego de los saludos, tomando asiento, Galtieri le dijo que debía darle una instrucción bajo estricto secreto, aún para sus familiares, camaradas y amigos. "Le pido su palabra de honor", y García se la dio. A renglón seguido le dijo que "la misión" que le imponía no era de "seguro cumplimiento, era tentativa". La misión estaba dirigida a "recuperar las Islas Malvinas para negociar luego". "Ocupar para negociar", reiteró Galtieri. También dijo que la operación debía ser "incruenta" desde "el punto de vista militar, civil, estructural". El comandante en jefe le informó luego que se formaría "un comando para coordinar la operación", que estaría constituido por el almirante Juan José Lombardo, el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl (comandante de Instrucción de la Fuerza Aérea) y él. "Mientras tanto, usted siga con sus funciones hasta que lo contacten para coordinar el trabajo", le dijo Galtieri. Al despedirse, el presidente de facto volvió a repetir: "Debe existir sorpresa en la ejecución de la misión". Así comenzaría a gestarse la Operación Azul, que se transformaría en Operación Rosario el 2 de abril de 1982.
El día 2 de marzo, el comandante en jefe del Ejército mantuvo un encuentro con el jefe III de Operaciones del Estado Mayor, general Mario Benjamín Menéndez. Según le había confiado Galtieri a la Armada, Menéndez era "el mejor general del Ejército". En la reunión, Galtieri le comunicó que la Junta Militar estaba preparando la ocupación militar de las Malvinas y que la operación dependía de la evolución de las negociaciones diplomáticas con Gran Bretaña. De llevarse a cabo la ocupación argentina, él sería designado gobernador de las islas. Galtieri, hasta ese momento no tenía entre sus escenarios la posibilidad de una guerra con el Reino Unido. La prueba está en el comentario que le hizo a su subordinado, según relato el historiador Carlos Túrolo: "Desde ya, Menéndez, que su puesto de jefe de Operaciones del Estado Mayor no será ocupado. Usted va a allá hasta que la situación se consolide. Aprecio por lo tanto que para fin de año usted va a estar de vuelta y yo quiero que siga siendo el Operaciones del Estado Mayor."
Cuando las negociaciones de febrero con los británicos fracasaron y la Operación Davidoff en las islas Georgias, tramada con la Armada, llegó a su momento de ebullición, la Junta Militar indicó que "el 26 de marzo se reunió el Comité Militar a las 19.15 horas en el edificio Libertador" y teniendo en cuenta las diferentes circunstancias que se presentaban (y que enumeró) "la decisión de ocupar las islas tendría por objeto afirmar y defender la posición argentina en Georgias; impedir que Gran Bretaña militarizara las islas y estableciera un sistema de defensa naval y aéreo de ellas; impedir el esfuerzo de la posición británica en la zona ya que ello incidiría en forma negativa sobre los derechos, estrategia, posiciones y objetivos de la Argentina en el Atlántico Sur y en la Antártica. También activaría la negociación y mejoraría la posición negociadora argentina. La ocupación de las islas no tenía como propósito iniciar una escalada bélica ni dar por terminadas las negociaciones o sustituirse a ellas [?] bien por el contrario, se intentaba conseguir el inicio de una negociación seria y de fondo, no obstante la decisión tomada".
La señal más clara de que la Junta Militar buscó el conflicto armado con Gran Bretaña está encerrada en un párrafo asentado por el poder militar que dice: "Las instrucciones que se dieron al Sr. Canciller en esta reunión del Comité Militar del día 26 de marzo indicaban que se debería demorar la contestación de la propuesta del embajador de Gran Bretaña todo lo posible; que la contestación no debía contener ninguna propuesta del gobierno argentino y que se debía manejar las negociaciones diplomáticas para llegar al día jueves 01, viernes 02 ó sábado 03 sin inconvenientes en este campo. (Acta Nº 4 "M"/82)."
Sin margen de maniobra
Como ya sabemos, el Reino Unido contestó militarmente; Menéndez nunca volvió a su cargo en la Jefatura de Operaciones del Estado Mayor del Ejército; las gestiones de Estados Unidos fracasaron, entre otras razones porque el golpe emocional que el hecho provocó en la sociedad, dejó sin margen de maniobra a Galtieri; Estados Unidos, el 30 de abril, se inclinó abiertamente por Margaret Thatcher y, a pesar de grandes muestras de eficacia y heroísmo, el 14 de junio las Fuerzas Armadas Argentinas se arrinconaron en Puerto Argentino.
Así se llegó al largo diálogo telefónico entre Leopoldo Fortunato Galtieri y Mario Benjamín Menéndez, que comenzaría a definir el dramático cuadro en la capital de las islas, a la vez que refleja el estado de irrealidad en que vivía el presidente de facto:
-Menéndez: [?] Si los ingleses, como yo creo, continúan su ataque como yo creo con los medios que le han puesto en el aire, en el mar y en la tierra durante la noche y con fuego con insistencia, no sé si puedo si se me hace esperar hasta la noche. Por eso le plantée la inquietud al general Iglesias?y me permito hablar con usted para decirle que yo creo como solución más honrosa para Argentina, la solución más honrosa. Pero esto puede ser perder más gente en poco tiempo, que a tener que rendir nuestra bandera. Eso es lo que en este momento le mando todo un juicio de lo que le digo y expreso como Comandante Conjunto de Malvinas.
-Galtieri: Usted vive la situación en detalle, cosa que yo desde Plaza de Mayo por más que usted me la pinte no la puedo vivir, hay ciertos sectores de la posición que han sido perforados por el ataque inglés, debe haber agrupamientos propios de Ejército e Infantería de Marina que deben orgánicamente seguir, seguir subsistiendo en la retaguardia de las primeras fracciones inglesas. Creo que debe impulsarse, ellos también están en una situación crítica, tanto como la nuestra y el impulso de la voluntad de combatir, saliendo de los pozos, saliendo de los pozos hacia delante y no hacia atrás, o saliendo de los pozos atacando los flancos de la penetración enemiga aunque sea con pocas fracciones y con algún fuego, puede lograrse detener la penetración inglesa. Emplee todos los medios que tiene del Regimiento 3, del Regimiento 25 y contraataque. Use todos los medios que tiene a su alcance y continúe el combate con toda la intensidad posible, moviendo al personal fuera de los pozos.
-Menéndez: Mi general, realmente debo decirle que entonces no he logrado darle una sensación de lo que hemos vivido durante toda la noche y en la mañana, y desde hace dos días, mi general, bah! Tres días. Realmente mi general, en estos momentos de lo que queda aquí de artillería, las posibilidades de apoyo aéreo y el rendimiento físico de la gente mi general, el BIM 5 ha contraatacado varias veces durante la noche, tres y cuatro veces y ha sido rechazado. El Regimiento de Infantería 25 ya fue desplazado hacia delante y una compañía prácticamente desapareció, y lo que queda, no se puede pedir tanto blasón de repetir las circunstancias después de lo vivido, perdón me estoy equivocando, el Regimiento 3 de Infantería se desplazó una compañía del 25, esa compañía ha desaparecido. Los elementos del 6 de Infantería que se sacaron para ir adelante también desapareció. Prácticamente mi general, prácticamente no hay munición en muchos de los lugares donde han luchado totalmente [?] y creo mi general que tenemos que acceder a la gran responsabilidad para con los soldados que van a morir combatiendo un combate sin posibilidades, por el término de pocas horas más y que va a costar muchas vidas.
-Galtieri: Tomado conocimiento, general Menéndez, voy a reflexionar sobre lo que usted me ha expresado. Yo doy por terminado, no se si usted tiene algo más que agregarme [?] Nada más Menéndez, hasta luego."
A las 19.45, el general García lo llamó a Galtieri y le relató algunos momentos de su conversación con Menéndez, en la que le transmitió las condiciones para el cese del fuego argentino.
-García: Ni firme ninguna rendición, y si hubiese rendición los términos deben ser de compromiso de honor.
-Menéndez: "¿Qué debo interpretar por «no firmar»?"
-García: "En última instancia se refiere a un compromiso verbal para ambos lados".
-Menéndez: "No creo poder dejar de firmar".
García le reiteró las órdenes de Galtieri: que no se hablara ni de rendición ni de capitulación, también que cada hombre regresara con su uniforme y con el armamento individual.
La Junta Militar permaneció reunida hasta la madrugada del 15 de junio, a la espera de las novedades de lo que sucedía en la reunión final entre Mario Benjamín Menéndez y el general Jeremy Moore. Según el relato de los comandantes, a las 00.40 se produjo un nuevo contacto telefónico entre Galtieri y García, en el que éste le informó los términos firmados por Menéndez en Puerto Argentino y le transmitió su última conversación con el jefe militar en las Malvinas a las 23.55 horas.
Menéndez le había expresado: "Tengo que proceder a firmar, en la forma que le había informado anteriormente, una breve declaración de rendición que incluye la palabra trato honorable que no es incondicional y que estuvo acompañado de un acuerdo de caballeros por el general Moore, para aceptar una serie de aspectos que son los que yo le había adelantado y algún otro más."





