Necesito autoestima y necesito intimidad
Dos son las necesidades básicas que todos los seres humanos, sin distinción, buscamos satisfacer desde que nacemos hasta que morimos:
1. Estima
2. Intimidad
1. ¿Qué es la estima? Se trata de una necesidad psicológica o emocional. Todos necesitamos ser mirados, escuchados, valorados, motivados, acariciados, respetados. Un niño debería encontrar su satisfacción en el amor y el cuidado de sus padres, algo que no siempre sucede.
2. ¿Qué es la intimidad? Es una necesidad a nivel emocional y consiste en un “vínculo de afecto” con otros. Cuando intimamos con alguien, le abrimos el corazón a esa persona y nos mostramos tal y como somos. Intimidad es sinónimo de conexión, de compromiso, de darse a conocer y de conocer al otro, lo cual nos permite salir de la superficialidad y entablar relaciones profundas.
Podríamos identificar a estas dos necesidades básicas del ser humano con la letra A. Cuando A no está satisfecha, la persona intentará llenarla con B, cualquier otro elemento ajeno a la intimidad y a la estima, por ejemplo: el trabajo, el dinero, etc. Pero A se satisface solamente con A. Te invito a analizar algunos ejemplos comunes de B:
a. Trabajar en exceso
Hoy en día muchos hombres y mujeres “monopolizan” el placer en el lugar de trabajo. Como no saben, o no pueden, disfrutar otras cosas en su vida, trabajan en exceso y creen que eso les brinda placer. Pero en el fondo, se sienten frustrados en otras áreas, como las relaciones de pareja o familiares, la paternidad, la amistad, etc. Viven trabajando pero jamás el trabajo puede reemplazar una relación interpersonal. El trabajo es algo bueno pero, en exceso, solo acarrea sufrimiento.
b. Hacer mucho dinero
Hay gente que, en lugar de ver el dinero como una herramienta, lo transforma en un fin. La razón de esto es que carece de una estima sana y/o de intimidad. Entonces intenta llenar ese vacío con dinero y trabaja incansablemente para juntarlo, ahorra compulsivamente y tiene un apego excesivo a lo material. Es así como una persona puede apegarse a su automóvil y sufrir grandemente si alguien se lo raya o lo choca. A partir de la dependencia a ese objeto, logra una aparente autonomía. Es normal que si nos rayan el auto o nos chocan, sintamos bronca pero no es normal que eso nos cause sufrimiento en el tiempo. Cuando podemos desprendernos de un objeto, realmente “lo poseemos”. Cuando no nos podemos desprender, el objeto “nos posee” a nosotros.
c. Buscar seducir sexualmente
Muchos buscan seducir a otros sexualmente, aun cuando estén en pareja. ¿Por qué alguien es capaz de vivir una doble vida? Porque no siente ningún “malestar”, o lo siente pero lo racionaliza. Por ejemplo, un hombre con esposa e hijos tiene una amante y lo justifica pensando que “solo es sexo, no es amor”; o que “se lo merece porque la esposa lo maltrata”. Como resultado, ambos ámbitos están desconectados entre sí y la persona vive en uno de una manera y en el otro de una manera diferente. Disfrutar de una conciencia sana en todas las áreas nos permite vivir con coherencia y valores. Otros ejemplos son hombres que chatean con mujeres y les dicen cosas lindas, hombres que les dicen cosas feas o violentas a las mujeres en la calle y mujeres que “histeriquean” con compañeros de trabajo o estudio. Todas conductas de seducción B para sanar A: ser mirados y tenidos en cuenta. En el fondo, hay una gran insatisfacción de ambas necesidades básicas que se conecta con lo sexual.
d. Buscar reconocimiento social
Algunas personas viven comparándose y descalificando a los demás porque buscan definirse de este modo. En este caso, la plataforma emocional es de gran inseguridad interior y baja autoestima, lo cual hace que precisen ser admirados “por contraste”. Al colocar lo negativo en el otro, están expresando indirectamente: “Yo soy mejor que vos”. Quien busca ser admirado suele competir con los demás para sobresalir, en ocasiones, cayendo en situaciones infantiles o ridículas. La competencia siempre es percibida y genera rechazo; mientras que el trabajo en equipo produce sinergia y multiplicación de la fuerza del grupo.
e. Buscar dolor y castigo
A veces aquel que inconscientemente busca el dolor y el castigo, lo hace en un intento de llenar A. Hace tiempo un joven que estaba pasando un mal momento me pidió consejo dado que se encontraba atravesando un tiempo de adicciones. Me contó que su hermanito había muerto hacía años pero nunca había hablado sobre eso con sus padres. Entonces, le sugerí lo siguiente: ir a ver sus padres y hablar todo lo que tuviera ganas de hablar sobre su hermano fallecido. El muchacho lo hizo y logró descargar todas las emociones que tenía retenidas por lo sucedido. Cuando nos volvimos a encontrar tiempo después me comentó que había logrado recuperar su estima y sus ganas de vivir. Las adicciones y el sufrimiento habían sido B para esta persona, que había buscado desesperadamente la forma de sanar A, provocándose dolor. Cuando pudo hablar y rompió “el secreto”, además de la ayuda psicoterapéutica que recibía, A se sanó y dejó de necesitar B.
Cuando somos lo suficientemente sinceros como para identificar si tenemos una carencia de A, dejamos de ir detrás de algunas de estas u otras variantes de B. ¡A solo se sana con A!
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com










