
No evita ese nombre
Es imponente. Son más de cuatro mil metros cuadrados cubiertos en cuatro niveles. Tenía 35 dormitorios y 19 baños. En el subsuelo funcionaba la cocina, la sala de caldera, el depósito, la bodega, el gimnasio, el garaje y los dormitorios para el personal. Lo construyó el arquitecto Carlos Agote entre 1912 y 1916 y Carlos Thays diseñó un bonito parque a su alrededor.
Allí vivió el doctor Martín Ferreyra, con su esposa, siete hijos y la servidumbre que los asistía.
Es una de las joyas arquitectónicas, aún en pie, de la ciudad de Córdoba. El gobierno de Juan Manuel de la Sota lo expropió cuando corría riesgos por un negocio inmobiliario en ciernes. El litigio con los herederos de la familia original continúa.
Desde 2007, ya en manos del estado provincial, se exhibe allí un valioso patrimonio pictórico conformado por obras de Fader, Malanca, Alonso, Pettoruti y muchas otras célebres firmas.
Todo el mundo lo conoce como “Palacio Ferreyra”, y así lo siguen llamando los cordobeses, aunque por ley provincial le cambiaron el nombre. Por una persistente manía peronista fue renombrado como Museo Superior de Bellas Artes Evita, aunque de la segunda esposa de Perón no haya el más mínimo vestigio.





