
Noticias que dan risa
Por Mex Urtizberea Para LA NACION
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Yo no sé qué sucede en la versión del diario que recibe el resto de los lectores, pero en la que llega todos los días a mi casa los chistes no están sólo en la última página, sino también desparramados por todas las secciones.
En Exterior, por ejemplo, han aparecido algunos muy graciosos, chistes lingüísticos del estilo "Me han mal subestimado" o "Cada vez más nuestras importaciones vienen de afuera", que no son de la autoría de Dickenson y Clark (los responsables de Lola) sino de un ocurrente G. W. Bush. De todos modos, ningún creativo juego de palabras podrá superar a aquel ya clásico de "Conmigo o sin migo", firmado por un autor local, ni aquella lección de humor gráfico que fue escribir "petrólio" en lugar de "petróleo".
En la sección Política, desde que tengo memoria, abundan las chanzas. Fotos graciosas, algunas inolvidables por más que pasen los años, como aquella en la que Isabelita, demostrando sus dotes de humorista desopilante, simuló regañar a Celestino Rodrigo, que se mantuvo con la cabeza gacha simulando la actitud del regañado, como un excelente partenaire para el chascarrillo. Todo al mejor estilo de La foto que habla, aunque sin la firma sagaz de Nik.
Igualmente inolvidable es la broma hecha por María Julia Alsogaray prometiendo que el Riachuelo iba a estar limpio en mil días (es cierto que Maitena es una humorista imposible de superar, pero reconozcamos que este chiste de María Julia es uno de los más graciosos de los últimos tiempos).
El humor poético de Liniers es incomparable, pero convengamos que también hizo gala de un humor refinado Aldo Rico, cuando años atrás dijo seriamente que "la duda es la jactancia de los intelectuales".
Una ingeniosidad antológica más actual, y de la misma sección, es la que, con la estructura del tipo de chiste "colmo de los colmos" (¿cuál es el colmo de un jardinero? Dejar a su mujer plantada; ¿cuál es el colmo de un fotógrafo?, que los hijos se revelen, etc.), nos sorprendió, por ser realmente disparatada: ¿cuál es el colmo de un legislador? No querer dar a conocer su patrimonio por miedo a los secuestros.
La ocurrencia no fue de Tute, ni de Sergio Ibáñez, sino de los propios legisladores.
Es cierto que últimamente las humoradas más resonantes no venían apareciendo en la sección Exterior ni en Política, sino en Cultura. Y parece que no hicieron ninguna gracia.
En fin, los lectores de chistes optamos por tomarnos con humor las agudezas de nuestros políticos y bromear sobre ellas, quizá porque ésa es una manera segura de mantenerlas vivas en la memoria (pasarán los años y habremos olvidado, por ejemplo, los detalles del gobierno de Menem, pero nunca podremos olvidar que él leyó las obras completas de Sócrates).
Como afirma el escritor Martin Amis en una entrevista recientemente publicada en nuestro diario, "la broma es, por definición, políticamente incorrecta. Supone una víctima y cierta superioridad de quien la cuenta".
Y un lector de chistes, para volverla inolvidable.




