Patria

Tato Young
Tato Young PARA LA NACION
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15 de noviembre de 2020  • 21:44

No es vivando por Perón que se hace patria, dijo el General después de la masacre de Ezeiza, en los insoportables años setenta. Y hoy más que nunca todos vivan. Vivan por Perón, por Cristina, por la vacuna rusa, la solidaridad a la fuerza, la maldita grieta. Pero, ¿quiénes hacen patria hoy, más allá de los médicos, las enfermeras y todos aquellos que arriesgan su cuerpo frente a la pandemia?

No es que uno se haya puesto demasiado exigente, pero los que mandan parecen estar en otra cosa. Los del Gobierno se pelean entre ellos por las migajas y cada cual defiende su agenda de corto plazo y supervivencia. Ya nadie pide un plan (disculpen la insolencia), pero al menos que no anden por ahí jugando a la fallida épica bolivariana mientras se contagian el coronavirus. Encima cada vez que hablan nos retan. Alberto, Kicillof, levantan la voz y denuncian al país que ellos mismos construyeron. A los gritos. A pura teatralidad. Como cuando De la Rúa golpeaba la mesa para mostrar autoridad.

Los de oposición tampoco ayudan. Entre halcones y palomas miran el 2021 y se abrazan a las Paso para no pelearse por las candidaturas. Es cierto que no tiran cascotes contra el Congreso ni alientan al gordo mortero, pero tampoco aportan demasiadas ideas a la ausencia del debate.

La lista es interminable. Los intendentes del conurbano, como siempre, persisten en la permanencia y planean recuperar sus reelecciones for ever. ¿Saben que administran una pobreza cada vez más profunda?

Los sindicalistas se quedaron en los años del vivando por Perón y ajustan los puños para que el tiempo no modifique sus privilegios. La modernidad argenta ni siquiera aguanta una buena ley de home office, mientras sacrifica a una camada de chicos que abandona la escuela o suma menos conocimientos que los que pierde.

Los jueces, ellos sí, saben lo que es bueno. Se aumentan los sueldos, siguen sin pagar ganancias (salvo los nuevos), trabajan solo si lo desean y ahora organizan sus vacaciones. La Justicia se acopló a la cuarentena total durante más de cien días y después aplicó el trabajo opcional. Solo los que sienten su vocación trabajan a tiempo completo. Se paralizan sucesiones, se suspenden juicios penales, se bloquean demandas por estafas, se olvidan pericias contables, hoy nadie sabe cuántas quiebras veremos. Hay muchos jueces que ni siquiera aprendieron a usar el zoom. Pero la Corte confirmó la feria judicial de enero. Solo guardias para casos urgentes, con atención al público de 9.30 a 13 horas.

Y después están los laburantes de a pie. Ellos, a seguir remando y a rezar para que los pesitos no desaparezcan, porque el mes se hace cada vez más largo para el sueldo. No son héroes, solo trabajan. No vivan por nada, porque la patria no lo necesita. Y ejercen la paciencia. Demasiada paciencia.

Por: Tato Young

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