
Paula Miguel, el valor simbólico del diseño

Locales y firmas de diseño de indumentaria, editoriales emergentes, sellos discográficos, productoras de cine, agencias boutique de creatividad publicitaria pueden ser emprendimientos que cambian un barrio, historias de logros individuales o negocios más o menos exitosos. O pueden condensar, más profundamente, transformaciones sociales, ideas renovadas sobre lo que significa el trabajo y el ocio, o los modos en que los espacios de producción simbólica agregan valor a los productos.
Esa mirada tienen los trabajos de Paula Miguel, que se iniciaron con su tesis doctoral, en la que estudió el desarrollo del diseño de indumentaria en la ciudad de Buenos Aires, siguiendo las trayectorias de profesionales jóvenes que no tuvieron una inserción lineal en la industria textil, sino que se hicieron empresarios. "Fue una excusa para entender cómo se construye el valor específico del diseño. En todas esas experiencias se pueden analizar problemáticas económicas, educativas y hasta de cambio urbano, como la transformación que se produjo entre 2000 y 2006 en Palermo", dice Miguel, autora del libro Emprendedores del diseño (Eudeba).
"El diseño pone un plus abstracto en un producto", dice. Es un proceso particular, en el que los productores y sus productos se van definiendo como tales. "La producción simbólica trabaja con redes de contactos; hay que combinar la formación profesional con una definición de quién se es hacia afuera", dice, y cuenta que su proyecto actual consiste en "entender el estatus del emprendedor, explorar las redes que ponen en valor a los productores y ver las dimensiones del ocio y del trabajo, que se solapan. Ser emprendedor creativo no implica una inversión económica alta, pero sí simbólica", afirma.
Edad: 37 años
Perfil: socióloga, doctora en Ciencias Sociales, investigadora del Instituto Gino Germani y profesora en la UBA
Su tema: valor y producción simbólica





