
Por el río Carcarañá
Por Angel Fernando Girardi Para LA NACION
1 minuto de lectura'
El próximo 9 de junio, fecha en que en la provincia de Santa Fe se celebra el Día de los Municipios, Comunas y Pueblos Santafesinos, se espera habilitar el reconstruido Fuerte Sancti Spiritus, emplazado en la localidad ribereña de Puerto Gaboto, a 60 kilómetros de Rosario.
Este fuerte, que al ser levantado con madera y paja necesariamente se degradó con el tiempo, fue un hito y pervive hoy, tanto por los hechos históricos que allí se produjeron cuanto por las leyendas románticas de Lucia Miranda, la ciudad encantada de los Césares, la Fuente de la Juventud, etc.
Fundada el 9 de junio de 1527, fue la primera población que levantaron los españoles en América del Sur. Le cupo el honor de ser el primer lugar, en territorio argentino, donde se registró el mestizaje entre la sangre española y la aborigen, se celebró la primera misa, se llevó a cabo el primer proceso judicial y se sembró por primera vez el grano de trigo, al igual que comenzó a difundirse el idioma español entre los nativos.
Allí se construyeron también los primeros navíos en territorio nacional y se realizó la primera expedición fluvial a lo largo del río Carcarañá, uniendo el territorio mediterráneo con el Paraná.
Una vía de integración
Precisamente este último derrotero abrió históricamente las puertas a un gran sueño de integración territorial, que quedó plasmado en los serios estudios hídricos llevados a cabo por el ingeniero Luis A. Huergo en 1902, retomados por el ingeniero Hugo Orsolini y por mí, en los años 90, y volcados en dos publicaciones sobre el dragado del río Carcarañá. Actualmente, también el gobernador de Santa Fe se ha hecho eco del proyecto.
Merced a esta obra monumental y ansiada -cuyo costo para el Estado Nacional y/o Provincial sería escaso (si el trabajo se hiciera y financiara por licitación privada internacional)- se unirá, simbólica y económicamente al océano Atlántico con el Pacífico.
Una ruta de esta naturaleza beneficiará a todas las provincias del centro del país por las que atraviesa su traza, la que, partiendo de la desembocadura del Carcarañá en el río Coronda y de ahí en el Paraná, se extendería a las provincias de Córdoba -por sus ríos Tercero, Cuarto y Quinto-; San Luis -mediante un canal artificial- y hasta Mendoza, con el río Tunuyán.
Gran parte de la producción de un territorio tan extenso sería transportada por barcazas hacía el río Paraná, ya sea con rumbo al Mercosur o al Atlántico.
Como consecuencia de ello, todo el centro del país recibirá las ganancias de un emprendimiento de esta importancia, gracias a los beneficios que puede aportar en forma directa, tales como son los menores costos de fletes, la posibilidad de ampliar la provisión de agua potable a las poblaciones cercanas, las de riego artificial, una menor contaminación ambiental y más.
Sin dudas, también sería un importante generador de nuevos puestos de trabajo en toda su extensión. El costo del transporte por barcaza es tres veces menor que el transporte por ferrocarril y casi cinco veces menor que el de camión.
Este último medio de transporte, por la facilidad motriz que le es propia, debe reservarse sólo para el traslados de corta distancia, ya que el transporte por barcazas -por el volumen y la dificultad que tiene la carga y la descarga- sólo es conveniente para distancias superiores a 150 kilómetros. El camión, por estar afectado a un flete inferior a esa distancia, debería cargar y descargar en el día. Es hora de decir basta a la concentración inaceptable de los vehículos, que sus abnegados conductores deben soportar haciendo colas de varios días, en condiciones infrahumanas, sobre las banquinas de las rutas de acceso a las playas de las terminales aceiteras y/o de las empresas exportadoras.
Por tierra o por agua
Se ha dicho que "...en este país en el que muchas veces transportar es más caro que producir, el 80% de la producción nacional se lleva por el medio más costoso, al contrario de lo que ocurre en los Estados Unidos, donde sólo el 12% de la producción nacional se transporta por camiones. En ese mismo país, el 35% de la producción se transporta por barcazas. Alemania, por su parte, transporta por vías navegables interiores (ríos y canales) 220 millones de toneladas anuales; es decir, el equivalente a toda la producción argentina".
Pero, como en toda nueva obra, en esta también es de rigor un estudio previo de prefactibilidad. El mismo se encuentra ya en el Ministerio de Asuntos Hídricos de la provincia de Santa Fe.
No se trata de una obra faraónica, impensable para una Argentina austera. Muy por el contrario, estamos frente a un proyecto ambicioso, cuyos resultados -de poder llevarse a cabo- serán altamente beneficiosos para los distintos sectores de nuestra economía nacional, para el medio ambiente y, por ende, para nuestras futuras generaciones.
Queda el desafío planteado al Estado para que se decida a disponer los mecanismos técnicos y financieros que tiene a su alcance, a fin de establecer si este trascendental proyecto es viable o no.
El próximo 9 de junio podría vislumbrarse como una fecha esperanzada para que un antiguo y anhelado sueño comience a convertirse en realidad. No sólo Santa Fe, sino toda una extensa región, obtendría así un motivo más para celebrar.




