Procesos electorales en contexto de pandemia
Muchas prácticas sociales, políticas y económicas se vieron afectadas por la emergencia sanitaria causada por la pandemia del Covid-19. En este contexto, los procesos electorales no fueron la excepción.
El hecho de que la pandemia haya llegado primero a Asia y Europa le permitió al continente americano adelantarse a los acontecimientos e implementar no sólo políticas sanitarias ante la emergencia, sino también medidas en materia electoral.
En Francia el 15 de marzo pasado se celebraron las elecciones municipales. En esa fecha ya eran más de 5 mil infectados por el Covid-19 en ese país y los muertos superaban el centenar. La decisión del presidente Emmanuel Macron de no aplazarlas implicó fuertes críticas por parte de amplios sectores y dio lugar a la tasa de abstención más alta en la historia del país, oscilando cerca del 56%. Frente a esta realidad, la primera medida que se tomó al día siguiente fue la inminente postergación de la segunda vuelta.
En el calendario electoral para América Latina y el Caribe también comenzaron las modificaciones. Se postergaron procesos electorales de gran importancia para la democracia en la región, por ejemplo, las elecciones presidenciales en Bolivia, que se iban a realizar el 3 de mayo. En medio de una crisis política de magnitud, el Tribunal Supremo Electoral boliviano envió a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para postergarlas debido a la pandemia. El Tribunal estableció a su vez un rango de tres meses en los cuales deberá celebrarse la votación, del domingo 7 de junio al domingo 6 de septiembre. Al mismo tiempo, se expidió por un detalle que no es menor: el proceso electoral se reanudará desde el punto exacto en el cual quedó suspendido, evitando poner en discusión nuevamente la tan cuestionada inhabilitación al expresidente Evo Morales como candidato a senador de Cochabamba. Estas decisiones se complejizan con las dificultades que están teniendo los poderes legislativos nacionales para sesionar, como es el caso del Congreso de Bolivia.
En Chile estaba planificado para el 26 de abril el plebiscito constitucional y para el 25 de octubre las elecciones de gobernadores regionales, dónde se debería elegir a las y los constituyentes en caso de haber ganado el sí para reformar la constitución. El presidente Sebastián Piñera dispuso la postergación de ambas elecciones, siendo las nuevas fechas el 25 de octubre, para el plebiscito; el 29 de noviembre las elecciones primarias municipales y regionales y el 11 de abril de 2021 la de constituyentes en caso de ganar el sí, además de alcaldes, concejales y gobernadores.
En Uruguay se deberían de realizar las elecciones departamentales el 10 de mayo, pero el Senado de también votó postergar los escrutinios departamentales y espera la nueva fecha que será fijada en los próximos días por la Corte Electoral. Días atrás la Corte Electoral advirtió la dificultad que se presentaría en la carga de la aplicación de transmisión de resultados, en el armado de la maleta electoral con todos los insumos necesarios para la elección, en la designación de los integrantes de las Comisiones Receptoras de Votos, de los delegados de partidos políticos y de agrupaciones, encargados de la correspondiente fiscalización. El consenso en todo el arco político sobre la decisión de postergar el proceso es pleno.
En República Dominicana sucede algo similar. Allí se prevén elecciones presidenciales y legislativas el 17 de mayo. Sin embargo, no sólo no ha decidido aún postergarlas, sino que la Junta Central Electoral sigue avanzando según lo planificado en la programación, dando indicios de que sigue en pie la realización de las elecciones presidenciales el próximo mes.
También fueron pospuestas varias elecciones municipales, desde Río Cuarto en la provincia de Córdoba (Argentina); a las municipales de Brasil, Colombia y Perú (elecciones de Chipao, Yanama y Villa Ccecca). Paraguay, otro de los países que tiene previstas elecciones de intendentes y miembros de juntas municipales, las pospuso para el 29 de noviembre, y sus Internas Simultáneas para el próximo 2 de agosto. El Instituto Nacional Electoral en México decidió posponer las elecciones de Cohuila e Hidalgo.
Otro proceso que no pasará desapercibido este año es el de Estados Unidos, que tiene previstas las elecciones presidenciales y legislativas para el 3 de noviembre. El problema en este caso se presenta en el proceso de elección primaria del Partido Demócrata, que ya está en marcha desde febrero, dónde Joe Biden y Bernie Sanders se disputan la candidatura presidencial. Los demócratas decidieron esta semana posponer la Convención Nacional Demócrata, que iba a tener lugar el 13 de julio, y ahora será el 17 de agosto.
La irrupción del Covid-19 en este proceso electoral deriva en una inevitable postergación de las primarias en varios estados. Al menos siete estados ya han aplazado sus primarias, muchos de ellos para el 2 de junio, que se convirtió en la segunda fecha con mayor cantidad de delegados en juego después del Supermartes. Ese día tienen previsto acudir a las urnas, hasta el momento, 10 estados y el Distrito de Columbia.
La pandemia también impacta de lleno en la elección presidencial. Ante una catástrofe sanitaria que aún no ha llegado a su pico, la reelección de Trump estará supeditada al resultado que obtenga enfrentando esta crisis, tanto en la gestión sanitaria como en la económica. Habrá que seguir de cerca el avance del virus en los próximos meses para ver si será necesario postergar las elecciones nacionales del 3 de noviembre.
Estas medidas, tomadas por distintos gobiernos en los países de nuestro continente, evidencian un consenso en la clase política en cuanto a la gravedad de la pandemia y la consecuente necesidad de posponer los procesos electorales de los próximos meses, incluso aquellos de gran relevancia en términos geopolíticos, institucionales y democráticos para la región.
En este sentido el manejo de la emergencia sanitaria por parte de los gobiernos tomará gran importancia en la contención política de los reclamos sociales. En América Latina la pandemia impuso una pausa en la canalización institucional de los reclamos de una ciudadanía disconforme que tendrá que esperar a la normalización de la situación para ver concretadas sus demandas en términos de representatividad democrática.
Directora del Observatorio Electoral de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe y Profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador







