
Puentes y metáforas
Por Antonio M. Battro
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El uso de la metáfora en la conversación cotidiana es tema de gran interés, no sólo lingüístico o literario sino también científico. Vivimos tomando imágenes de un campo para aplicar a otro y la ciencia muchas veces transita de una disciplina a otra gracias al poder de la metáfora. Sólo cuando el cerebro sufre determinadas lesiones el individuo pierde el sentido de la metáfora.
La idea de establecer "puentes" entre las disciplinas forma parte de la historia de la ciencia. Muchos de ellos parecían imposibles de construir. Por ejemplo, la propuesta de construir una "biología molecular" implicaba un enorme salto de la molécula inanimada al organismo vivo, que para muchos era imposible de imaginar. A pesar de ciertas reticencias iniciales, hoy el puente está sólidamente construido: la codificación del genoma humano es un modelo en este sentido.
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El puente entre las neurociencias y la educación ya se ha comenzado a construir. Llevará un enorme esfuerzo, pero la ciencia siempre busca un desafío para seguir creciendo, y hay pocos más estimulantes que éste.
Las expectativas son tan grandes que muchas veces se cae en la exageración, y se salta prematuramente de una disciplina a otra, con el riesgo de caer en el vacío. John T. Bruer, destacado psicólogo norteamericano y presidente de la fundación James McDonnell, reconocida por su constante y generoso apoyo a las neurociencias, ofrece en su artículo "Educación y cerebro: un puente demasiado largo" (Educational Researcher. 26,8, 1997) una alternativa atractiva: en vez de ir directamente del cerebro a la educación, por un puente que aún no existe -pero que está en construcción- podemos transitar por dos puentes bien sólidos: uno va de la neurobiología a la psicología y otro de la psicología a la educación.
Este camino salvará a los educadores de intentar saltar de una orilla a otra sin asideros. Por ejemplo, lo que sabemos sobre el crecimiento precoz de las conexiones cerebrales (sinapsis) en los niños no nos permite inferir que hay períodos críticos para aprender algo, y que después de ese tiempo se cierra "para siempre" el aprendizaje de la aritmética, de la música, de las lenguas. Tampoco podemos identificar "la potencia cerebral" (brain power) con la cantidad de neuronas o de sinapsis por neurona.
Lo que sí debemos saber es que el cerebro es el mayor tesoro de la humanidad y que lo debemos cuidar y alimentar con una buena educación.




