
Que Trump no se aproveche de la causa Malvinas
Una gran controversia se ha desatado a raíz de un mail filtrado del Pentágono y difundido por la agencia de noticias Reuters, en el cual trascendió que Donald Trump podría utilizar la cuestión Malvinas como forma de presionar al gobierno británico y a otros países de la OTAN, cambiando la posición de los EE.UU., por su falta de apoyo en la guerra en Medio Oriente. Hasta ahora, esto sólo ha servido para provocar una innecesaria escalada diplomática entre la Argentina y el Reino Unido, que no reviste beneficio alguno para la posición de nuestro país.
La delicada cuestión volvió a las tapas de los diarios británicos y de las Islas Malvinas reflejando respuestas contundentes y unánimes de todos los referentes políticos del Reino Unido (incluido el “libertario” Nigel Farage), como así también las réplicas oficiales del lado argentino. Esta polémica, que básicamente se desarrolló en el ámbito de las redes sociales, no contribuye al reclamo de soberanía argentino. Tampoco le hace ningún bien al siempre frágil estado de nuestras relaciones diplomáticas bilaterales con el Reino Unido.
Tanto el presidente Javier Milei como el canciller Pablo Quirno salieron a contestarle a Londres reafirmando la soberanía argentina sobre las Malvinas. Pero quizás lo que más resonó fue una declaración de Milei durante una reciente entrevista con el canal de streaming Neura: “Estamos haciendo avances como nunca se han hecho, pero no depende solo de nosotros”. Se generaron dudas sobre si Milei se refería a la posible intervención de Trump o simplemente a avances producto de la continuidad del histórico trabajo diplomático. Como sea, tanto el Reino Unido como el gobierno de las islas reaccionaron rápido y con dureza, descartando cualquier posibilidad de cambio en el status quo.
Más allá de la inobjetable y necesaria defensa de la posición argentina sobre las Malvinas, nuestro país no debería entrar de ninguna manera en el juego transaccional y extorsivo de Trump. Un líder errático, que suele tomar decisiones inconsultas a título estrictamente personal, las cuales pueden cambiar de un día para otro. Por otra parte, conviene tener muy presente en este sentido el caso de Groenlandia, el “pedazo de hielo” que Trump pretende le sea entregado a EEUU por parte de su legítimo poseedor, el Reino de Dinamarca.
Mientras tanto, en otra demostración del caos interno que impera en Washington, el Departamento de Estado reafirmó su postura histórica de neutralidad sobre la cuestión Malvinas: “Nuestra postura sobre Las Islas sigue siendo de neutralidad. Reconocemos que existen disputas sobre la soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Estados Unidos reconoce la administración de facto del archipiélago por parte del Reino Unido sin tomar partido en las disputas sobre la soberanía”.
En definitiva, Argentina debe mantener extrema prudencia en este tema, tomar distancia del caos político estadounidense, preservar la relación bilateral con el Reino Unido y evitar así comprometer una de las cuestiones más fundamentales y estratégicas de nuestra política exterior. No dejemos que Trump se aproveche de la cuestión Malvinas, una causa que es sagrada para todos los argentinos.
Consultor político, docente universitario y analista internacional







