Que una huelguita aérea no nos distraiga

Carlos M. Reymundo Roberts
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10 de noviembre de 2018  

Decían que el Boca-River iba a tapar todo, que durante tres semanas no se iba a hablar de otra cosa. ¡Minga! Lo que tapó todo fue el paro de Aerolíneas Argentinas . Un paro justísimo, hay que decirlo. El Gobierno neoliberal, capitalista salvaje, explotador y fondomonetarista se propone llevar adelante un ajuste intolerable en la línea aérea de bandera. De bandera sindical. ¿Bajar los sueldos? ¿Despidos masivos? ¿Vaciamiento de la empresa? No, muchísimo peor. Quieren sacarles a los pilotos el asiento en la clase ejecutiva que se deja libre por si en algún momento tienen ganas de estirar las piernas, sacarse los zapatos, degustar bocaditos de salmón y tomar un whisky. Ellos disponen de una cama, pero no es lo mismo. Nada como ir en business. Si ganan los sueldazos que ganan, no corresponde que se tengan que tirar en un catre. Solo al macrismo se le ocurre degradar tan ferozmente la calidad de vida de nuestros pilotos.

Además, las autoridades de AA, imbuidas de ese espíritu depredador que baja de la Casa Rosada, están intentando también reducir de tres a una las llamadas "noches de posta". La cosa es así. Si se hace un vuelo internacional de determinada distancia -por ejemplo, a París-, la empresa está obligada a darle a la tripulación tres noches de descanso. En un hotel cinco estrellas, obvio. El vuelo tiene una duración de 14 horas y 16 minutos. Las 14 horas se las bancan bien, pero esos 16 minutos finales se les hacen interminables. Llegan muertos y solo reviven después de estar tres días en París, de recorrer la ciudad, y comer y tomar como Dios manda. ¿Una sola noche? OK, si eso se multiplica por los miles de vuelos internacionales que hace Aerolíneas, el ahorro es extraordinario: 2,6 millones de dólares por año. De hecho, creo que ninguna otra aerolínea del mundo tiene ese beneficio. Pero cuidado: ¿se puede someter a pilotos y personal de cabina al flagelo de estar en París una sola noche? ¿Es justo? ¿Podrán reponer debidamente sus fuerzas? ¿No estará en riesgo la seguridad de los pasajeros? Y me planteo también: si un plácido vuelo de 14 horas y 16 minutos los agota, no quiero imaginarme cómo habrán terminado después de la azarosa asamblea sindical de ayer, que duró 10 horas. Deberían instituir una licencia por participación en asambleas.

El brutal proceso de deshumanización que está en marcha se completa con otra iniciativa: limitar de dos a uno los días de licencia por cumpleaños. Los cinco gremios aeronáuticos se oponen terminantemente a la medida y ya han anunciado que, de concretarse, a partir de 2019 todos los empleados cumplirán años cada seis meses.

Más allá de que fue una huelga por causas a todas luces justas, no sé si a los huelguistas les convenía que se supiera que sus sueldos están en los niveles más altos del país, que por 14 horas de vuelo (y 16 minutos, perdón) tienen 72 de descanso y que para ellos el cumpleaños está prácticamente equiparado al nacimiento de un hijo. Compañeros, aflojen. Yo los quiero ayudar, pero tírenme un centro. Si no, voy a estar tentado de contar que siempre debe haber un mecánico de la compañía cuando al avión le están cargando combustible; un mecánico que llega y se va en auto con chofer, porque, quiero pensar, estar atento a la deriva de una manguera seguramente los deja exhaustos. Aflojen, en serio. Basta de reclamar cinco días en un all inclusive por vuelos con turbulencias.

Anteayer, Macri reveló en un discurso que su hija Antonia, de 7 años, está muy preocupada por el financiamiento de Aerolíneas. Qué niña precoz. Y qué interesantes deben de ser los desayunos en Olivos, con el Presidente mostrándole a Antonita los números en rojo de la empresa.

Como les decía, este conflicto tapó todo. ¿Quién se acuerda hoy de que el lunes el Presidente no consiguió callar a Mauricio Macri cuando habló del "culón" de Gallardo? ¿Quién se enteró de que en septiembre la industria tuvo su mayor caída en 10 años? ¿Y de que la Iglesia acepta reemplazar los fondos que recibe del Estado por contribuciones de los fieles? Lo único que pidió a cambio es que le dejen hacer la colecta en los penales donde están detenidos los exfuncionarios kirchneristas. ¿Quién escuchó a Aníbal Fernández cuando dijo que por el Fútbol para Todos, que en ocho años perdió 10.000 millones de pesos (3,6 millones por día), no debían juzgarlo, sino aplaudirlo? ¿Y a Pichetto, cuando dijo que al Gobierno no le importan los medios? ¡Si supiera las veces que llaman a los diarios! Por suerte, ni nos mosqueamos. En el Reino Unido están preocupados por la posibilidad de un ataque terrorista en Buenos Aires durante la Cumbre del G-20, a fines de mes, y no sabemos si es algo serio o si vieron las fotos de los forajidos que mandó Cristina al Congreso para tratar de frenar el debate por el presupuesto. También pasó inadvertido que oficialmente ya preparan la reelección del Presidente y de María Eugenia Vidal, alentados por la admisión de Scioli de que podría insistir en una candidatura. Pero reforzada: de vice, Filmus.

Pasan muchas cosas en el país. Que una huelguita de morondanga no nos haga perder de vista lo importante, lo relevante, lo que marcará nuestras vidas. La final entre River y Boca, por ejemplo.

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