Ray Kurzweil: "El hombre se fusionará con la tecnología"

Considerado como uno de los máximos gurúes en materia de inteligencia artificial, Kurzweil, científico e inventor norteamericano, cree que no hay razones para ver con temor la actual aceleración tecnológica
Juana Libedinsky
(0)
31 de diciembre de 2006  

NUEVA YORK .- Ray Kurzweil no practica la falsa modestia. El llamado "Cibernostradamus", el hombre a quien Bill Gates recientemente calificó como "el mejor a la hora de predecir el futuro de la inteligencia artificial", asegura a LA NACION: "las visiones populares sobre el futuro se están acercando a las que yo vengo sosteniendo consistentemente desde hace un largo tiempo".

Y es una suerte que así sea porque, a pesar de los temores respecto del futuro cada vez que empieza un nuevo año, Kurzweil siempre fue -y aún es- un optimista, aunque él aclare que lo suyo es puro realismo tecnológico, sin ninguna cuota de utopía. Por eso, cuando asegura que "en el próximo cuarto de siglo la inteligencia de origen no biológico va a estar a la par, en capacidad y sutileza, de la inteligencia de origen biológico, y luego la va a superar ampliamente", su entusiasmo es tal que contagia la idea de que -controlando los excesos y el mal uso de estos avances- nos estamos encaminando a un futuro mejor.

Aún más, frente a quienes sostienen que la tecnología nos ha hecho mucho bien pero que ya es hora de detener su crecimiento exponencial por los peligros que representa, Kurzweil expone dos argumentos contundentes. Uno, que "estamos cerca de encontrar la cura del cáncer y de los problemas de corazón, y que frenar el progreso implicaría permitir que continúe este sufrimiento en el mundo". Y dos, que si se frenara el desarrollo, los peligros derivados de la tecnología aumentarían en vez de disminuir, porque los avances se harían de manera ilegal y subterránea, lo que impediría que los científicos responsables tuvieran acceso a las herramientas para defender a la sociedad.

"Aunque todavía tenemos mucho sufrimiento en el mundo, sólo la tecnología tiene el poder y la escala para resolver problemas como la degradación ambiental y la pobreza. Y las tendencias que estamos viendo en ese sentido son muy positivas", aseguró este científico nacido en Massachussetts en 1948, que cuenta con 13 doctorados honorarios y fue calificado de "genio incansable" por el Wall Street Journal y de "justo heredero de Thomas Edison" por la revista Forbes .

- ¿Cómo es eso de que las visiones populares sobre el futuro se están acercando a las que usted sostenía tiempo atrás?

-Está muy claro. Por ejemplo, predije que para 2029 será imposible distinguir entre la inteligencia humana y la artificial. En una conferencia que di en la Universidad de Stanford en 1999 sobre mi libro La era de las máquinas espirituales , la mayor parte de los científicos que trabajan en inteligencia artificial decían que, si eso llegaba a ocurrir alguna vez -lo cual no daban por seguro-, estábamos a cientos de años de ese logro. Recientemente di una conferencia en la Universidad de Dartmouth para celebrar los 50 años de la conferencia de Dartmouth de 1956, que dio a la inteligencia artificial su nombre, y ahora, la visión más consensuada de científicos y especialistas es que esto ocurrirá en 50 años. Es algo distinto a lo que sostengo yo -que es que ocurrirá en el próximo cuarto de siglo-, pero aun así muestra cómo de a poco la opinión general se está acercando significativamente a mi posición.

- ¿Qué es hoy el futuro para una sociedad inmersa en las múltiples proyecciones de la tecnología, que parecen la consumación de cualquier idea futurista?

-Mis propias predicciones de décadas atrás han sido muy ajustadas. En mi primer libro, La era de las máquinas espirituales , que escribí a mediados de los 80, hice cientos de predicciones sobre los 90 y los primeros años del siglo XXI que se concretaron. Por ejemplo, escribí sobre la irrupción de la red de Internet a mediados de los 90 y sobre el dominio de las armas inteligentes en los conflictos bélicos. También escribí que para el campeonato mundial de ajedrez de 1998 ganaría la computadora y sobre el colapso de la Unión Soviética a raíz de los efectos democratizadores de los medios de comunicación electrónicos descentralizados, entre muchas otras cosas.

- Entonces, ¿estaría de acuerdo con aquello de que "el futuro es hoy"?

-El ritmo de cambio en sí se está acelerando. Según mis modelos, se duplica cada década, mientras que el poder de la tecnología de la información se duplica anualmente. Estamos ahora en un período de cambio llamativamente rápido. Cinco años atrás la gente no usaba buscadores de Internet, y tres años atrás la gente no usaba el término blog . Pero el paso del cambio tecnológico continuará acelerándose.

- Pero, cuando usted piensa en el futuro, ¿tiene en cuenta sólo el Primer Mundo o también países como la Argentina?

-Una de las ventajas de la tecnología de la información es que las herramientas para crear son hoy muy baratas y están distribuidas globalmente, y el acceso a los mercados es muy abierto gracias a la web y sus múltiples manifestaciones. Filmar una película, grabar un disco, o crear un software que cambia el mundo puede lograrse con herramientas que cuestan cientos o miles de dólares, no millones de dólares. Esto significa que se está creando riqueza en todo el mundo. El Banco Mundial recientemente informó que el crecimiento económico derivado de la tecnología de la información es hoy más alto en el mundo en vías de desarrollo que en el mundo desarrollado. El Africa subsahariana tuvo un crecimiento del cinco por ciento el año último. En Asia, hemos visto cómo el índice de pobreza se redujo a la mitad en la última década y el Banco Mundial predice que se reducirá en un 90% en los próximos diez años gracias a la tecnología de la información. Vamos a ver surgir de todas partes, y ciertamente de la Argentina también, una innovación que crea riqueza.

- ¿Qué es el concepto de "singularidad" que aborda en su nuevo libro ( The Singularity Is Near: When Humans Transcend Biology ), y por qué está tan cercano?

-En el próximo cuarto de siglo, la inteligencia de origen no biológico va a estar a la par, en capacidad y sutileza, de la inteligencia de origen biológico. Y luego la va a superar ampliamente debido a la continua aceleración de la tecnología de la información combinada con la habilidad de las máquinas para compartir instantáneamente su conocimiento. Nanorobots inteligentes van a estar integrados a nuestro organismo, nuestro cerebro y medio ambiente, ayudándonos a superar la pobreza y la polución, aumentando la longevidad. Además, tendremos una realidad virtual de inmersión absoluta y que incorporará todos nuestros sentidos, algo así como la mezcla de lo que se vio en The Matrix con lo que se vio en Being John Malkovitch . Y tendremos una inteligencia humana llevada al máximo de su capacidad. El resultado será una fusión íntima entre las especies creadoras de tecnología y el proceso de evolución tecnológica que crearon. ¿Es esto la singularidad? No, es tan sólo el precursor de la singularidad. La inteligencia no biológica, entonces, tendrá la capacidad de rediseñarse y será capaz de mejorarse tanto y con tal rapidez que la inteligencia humana que no fue mejorada o estimulada no podrá estar a la par, ni siquiera podrá entender qué está pasando. Esto marcará la singularidad.

- ¿Cómo cambiará esto nuestra idea de lo que es ser humano en las próximas dos décadas?

-Los humanos somos una especie que consistentemente va más allá de sus limitaciones. Ya estamos empezando a incorporar sistemas no biológicos a nuestros cuerpos y cerebros, por ejemplo a través de implantes neuronales computarizados que reemplazan a las neuronas biológicas destruidas por el mal de Parkinson. Así, terminaremos fusionándonos con nuestra tecnología. Una aplicación de la nanotecnología serán los "nanobots", que son robots del tamaño de una célula sanguínea y que pueden viajar por el torrente sanguíneo destruyendo patologías, sacando desechos, corrigiendo errores del ADN y revirtiendo el proceso de envejecimiento. También estos "nanobots" irán a nuestro cerebro proveyendo de comunicación directa cerebro a cerebro, una inmersión total en la realidad virtual desde el sistema nervioso y, a grandes rasgos, expandiendo nuestra capacidad mental.

- ¿Qué va a pasar con el humor y con el amor en ese panorama? ¿Y que pasará con el sexo?

-El humor y el amor y otras emociones humanas son, de hecho, lo más avanzado y difícil de entender de la inteligencia humana. Son las cosas más sofisticadas que hacemos con nuestro cerebro. Pero las vamos a ampliar y mejorar también. A medida que mejoremos nuestro cerebro con tecnología nos vamos a volver más graciosos y tendremos una mayor capacidad de amar. Vamos a poder tener relaciones sexuales en situaciones de realidad virtual, lo cual conlleva muchas ventajas. Para empezar, nuestro cuerpo en la realidad virtual puede ser distinto que el que llevamos en la realidad real. Una pareja podrá intentar convertirse el uno en el otro, por ejemplo.

- ¿Y así vamos a poder sobrevivir como especie? ¿Usted preferiría vivir el presente o en 2040? ¿Tendría hijos hoy?

-Vamos a sobrevivir, si bien eso depende de cómo uno defina lo humano. Yo defino a la especie humana específicamente como aquella que busca ir más allá de sus limitaciones, por lo que, desde mi punto de vista, aunque cambiemos y mejoremos nuestro sustrato biológico, seguiremos siendo humanos. Yo disfruto de vivir el presente pero planeo estar por aquí en 2040, con plena salud y más joven de lo que soy hoy. No dudaría en traer niños al mundo: si bien el creciente poder de la tecnología implica que se amplificará tanto nuestro poder creativo como el destructivo, si estamos atentos podemos invertir para protegernos de los abusos de estas tecnologías, y así creo que les tocará un futuro muy excitante.

El perfil

Primeros inventos

Nació en Nueva York, en 1948. Estudió en el MIT y, en los 70, creó el primer sistema de reconocimiento óptico de fuentes escritas, el primer sistema informático de reconocimiento de voz y la KRM, una máquina de ayuda para ciegos que traslada textos a voz.

Libros y premios

Entre sus libros figuran La era de las máquinas inteligentes y La era de las máquinas espirituales . Recibió infinidad de premios, entre ellos el National Medal of Technology. En 2002 entró en el National Inventors Hall of Fame y en la actualidad dirige la firma Kurzweil Technologies.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.