
Registro "No llame": muchas denuncias, ninguna multa
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Desde que entró en vigencia el Registro "No llame", el sistema que impide a las empresas efectuar llamadas comerciales, muchísimas han sido las denuncias de quienes son víctimas, pero, lamentablemente, la realidad se encarga de mostrar que, hasta ahora, el Gobierno no ha aplicado ninguna multa.
Puede sonar casi como una broma o hasta a burla, pero efectivamente, a dos años de haber sido creado, el organismo que controla el sistema, la Dirección Nacional de Datos Personales (Dnpdp), que acepta tener ya casi 82.000 denuncias (50.768 en 2015 y, en lo que va de 2016, otras 31.318) no sólo no ha puesto una sola multa, sino que admite abiertamente que los trámites son muy lentos aunque también promete mejorarlos, cambiando la interpretación de la legislación vigente y elevando las multas mínimas (una por cada infracción comprobada) para castigar las infracciones reiteradas y más graves.
Desde estas columnas nos hemos referido antes al tema: hay una práctica abusiva por parte de algunas de las empresas con sus llamadas comerciales a la que este Registro "No llame" debería haber venido a poner coto. Aunque ya superó los 730.000 inscriptos son más la frustración y el enojo que ha recogido de sus usuarios que la eficiencia demostrada.
Creado por ley, el Registro "No Llame" nació el 14 de enero de 2015 y contempla multas de entre 1000 y 100.000 pesos para los call centers y las empresas que efectúen llamadas con ofertas o promociones de productos y servicios a números fijos o celulares teóricamente bloqueados.
El trámite para adherir al registro es gratuito. En la base de datos quedan consignados los números telefónicos de los usuarios que manifiestan su decisión de no ser contactados por empresas de marketing. La inscripción puede hacerse a través de Internet (www.nollame.gob.ar) y por teléfono (a la línea 146 y al 0800-444-3360). En ambos casos se le solicita al usuario la confirmación de lo requerido y, en alrededor de un mes, esos mensajes no deberían llegarle más.
Pero ante la notoria falta de resultados, reconocida incluso por los propios responsables, es urgente que el sistema se mejore notablemente y se vean pronto los cambios.
De más está señalar que este fracaso del "No llame" es otro ejemplo de cómo se implementa mal algo que significa respetar la voluntad de las personas y vendría a poner orden en prácticas que, lo repetimos, por su insistencia y falta de consideración hacia los receptores, son otra intromisión grave en la vida de los ciudadanos.





