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Hay bancos para sentarse a esperar todo tipo de suertes. Jugadores que aguardan ansiosos el momento de entrar por primera vez a la cancha; actores suplentes que saben que alguna vez tendrán su noche soñada regada de aplausos; y hasta clowns, tal cual es su nombre formal en el ámbito artístico, que esperan la orden para saltar a escena durante el 48° Festival Internacional de Circo de Montecarlo. Se trató, una vez más, de un encuentro que reúne a toda esa troupe guardiana de aquellas viejas tradiciones de carpa, maquillaje y malabares. Aquellos artistas itinerantes que llevan al hombro su talento y, también, a sus familias, a sus mascotas y a sus vidas, apretadas en una valija, con la simple misión de alegrar al público, con un traspié ensayado o con un truco de magia sacado de la galera. Tan sencillo que divierte. (Photo by Valery HACHE / AFP)









