
Replay
"Tantas veces me mataron, tantas veces me morí; sin embargo estoy aquí, resucitando..."
(De María Elena Walsh.)
Ya lo había anunciado Alberto Fernández y lo vociferaba la platea kirchnerista desgañitándose al grito de "¡Vamos a volver, vamos a volver"!. Alberto eligió recitar la icónica canción de María Elena Walsh al final del segundo debate presidencial para hablar de la resurrección de la Argentina de la mano del peronismo: "Tantas veces me mataron, tantas veces me morí; sin embargo estoy aquí, resucitando", decía el entonces candidato en un final emotivamente calculado.
Fueron expresiones más amables que el "Un minuto de silencio para Macri que está muerto" que Alberto compartía sonriente mientras brindaba con amigos, según se vio en un video que circuló por las redes sociales poco antes de los comicios del domingo.
Como el insecto que se negaba a morir de la Walsh, Alberto vuelve a escena trayendo con él a una bandada de cigarras. Falta todavía para conocer la composición de su equipo de gobierno, pero ya se escuchan los cantos de Felipe Solá, Daniel Arroyo, Vilma Ibarra, Claudio Moroni, Gustavo Beliz, Diego Gorgal, Eduardo de Pedro, y otras voces corales que, como la de Oscar Parrilli, venían sonando solamente en los pasillos de los Tribunales y en el celular de Cristina.
Resucitar -imaginamos- debe tener sus ventajas, entre ellas, la posibilidad de no volver a cometer los mismos errores. "Volvemos mejores", dijo el presidente electo.
En la novela Replay, escrita por Ken Grimwood, Jeff Winston, el protagonista, sufre un infarto y regresa a la vida con 25 años menos, para volver a vivirlos una y otra vez. Algo así como una reencarnación constante. En cada vida, todo le ocurre nuevamente pero, cada vez, el protagonista cuenta con más conocimiento de lo que puede llegar a venir. Como para no pifiarla. Y paramos acá para no spoilear el final.
Si de analogías se trata, Alberto Fernández ya ha vivido varias vidas políticas. De presentarse por fuera del peronismo, en alianza con la democracia cristiana y con parte del desarrollismo en la universidad, pasó por el Partido Nacionalista Constitucional; fue funcionario del alfonsinismo, del menemismo y del duhaldismo; candidato de Domingo Cavallo y compañero de lista de la videlista Elena Cruz, hasta que recaló en el kirchnerismo de Néstor y un poquito en el de Cristina, de donde se fue dando un portazo y cantando las cuarenta. Hasta hoy, que vuelve. Como la cigarra.







