Reseña. Las diez puertas, de Elvio E. Gandolfo
El cuento tiene muchas variables, pero aquí y ahora pocos relatos encarnan como los de Elvio E. Gandolfo (1947) aquel apotegma de que el género debe tensar el arco lo mejor posible para dar en el blanco de una sentada. La metáfora, palabras más, palabras menos, viene de Cortázar, pero las ficciones de Gandolfo –que no desdeñaría el acercamiento con el autor de Bestiario– tienen un modo absolutamente variado de respirar, como lo prueba Vivir en la salina (2016), sus cuentos reunidos.
Las diez puertas reúne una decena de historias que, como sugiere el título, abren siempre en direcciones distintas. No es noticia. Ya desde La reina de las nieves (1982), Gandolfo se encargó de nivelar géneros, del policial al fantástico, pero también de explorar como si se tratara de una alucinación extra el tedio cotidiano o las idas y vueltas amorosas. Lo llamativo no es entonces que aquí "La presa" funcione como inquietante relato erótico o que "Muerte y resurrección de un padre" transcurra en un ambiente posapocalíptico que pega misteriosamente bien con las omnipresentes noticias pandémicas. Más bien lo es el estilo tardío de Gandolfo, fácil de asociar al trazo de esos dibujantes experimentados que se confían a seguir el pincel, sabiendo que la apariencia de esbozo puede valer más que la perfección maníaca. "Yendo del baño al living…" es un ejemplo escalofriante: un accidente cotidiano obliga a un hombre a arrastrarse desde la ducha en busca del teléfono, pero esa perspectiva a ras del suelo, angustiosa, también permite consideraciones bien razonadas sobre el contenido de la biblioteca (la revista Foundation, James Sallis) que se atisba de pasada. "Querida mamá:" hace juego en escala menor con "Filial", el cuento autobiográfico dedicado al padre que figuraba en Cuando Livia vivía se quería morir. "Silvia y el espacio" se queda durante unos párrafos con la vida cotidiana de una gata, olvidándose de la protagonista que deja el departamento, y "Bailando brota el amor" retoma en parte el registro documental con notas memoriosas y sentimentales tan bien explorado por Gandolfo en un libro reciente (Los lugares). ¿El cuento más original, aunque no por eso el mejor? "El lugar sin límites": Dios no ha muerto, como dictaminó Nietzsche; más bien parece haberse refugiado (se deduce de ciertas conversaciones angélicas) en los acantilados de Dover. Un rumor inaudito, entre el fantasy y la teología.

LAS DIEZ PUERTAS
Elvio E. Gandolfo
Blatt&Ríos
150 páginas
$ 590









