Tener un sueño nos hace indestructibles
Los seres humanos necesitamos llenarnos de sueños porque no soñar y estar muerto es lo mismo. Lo que soñamos es lo que esperamos y lo que esperamos es la esperanza. Cuando soñamos, tenemos futuro y nos convertimos en visionarios. Cuando en la vida de una persona su pasado es más grande que su presente, eso se llama depresión; cuando su futuro es más grande que su presente, eso se llama sueño.
a. Ni demasiado difícil ni demasiado fácil
Nuestros sueños no tienen que ser ni lo suficientemente difíciles como para que nos frustren, ni lo suficientemente fáciles como para que nos aburran. Esos proyectos que tenemos son el “blanco”. Pero si no tenemos sueños, no sabemos cuál es el blanco al cual apuntamos la flecha. Cuantos más sueños tengamos, más alejaremos la muerte de nuestra vida.
Contarle un sueño a alguien y que nos diga: “Vos estás loco, eso es imposible”, significa que es un buen sueño. John Maxwell dice que cuando proponés una buena idea la gente te dice:
1. Esa idea es una tontería.
2. No tenemos dinero.
3. “Menos mal que se me ocurrió a los dos esta idea extraordinaria”.
b. La ley de la expectativa
Aquel que más espera es el que más obtiene. La ley de la expectativa dice que debemos esperar siempre lo mejor. No se trata de la ilusión del que niega la realidad, sino del que acepta la realidad pero piensa: “Algo puedo construir para dirigirme a un futuro mejor”. La pobreza nos roba la capacidad de planificar a largo plazo, nos vuelve cortoplacistas y nos hace pensar en el aquí y ahora. Sin embargo, a pesar de las dificultades, no deberíamos nunca dejar de soñar. Como padres, una de las cosas que tenemos que enseñarles a nuestros hijos es que, para que haya un suceso, debe haber un proceso. Nada sucede en el vacío. La “suerte” no existe. Todo es resultado de un trabajo inteligente y de un esfuerzo.
¿Cómo alcanzamos los sueños?
Cuando uno habla con gente exitosa (léase alguien que alcanzó su propio proyecto), descubre en su vida algunos principios. Algunos de ellos son muy conocidos pero siempre es bueno tenerlos presentes:
- La ley de la creatividad. Al mundo no lo mueve el dinero, lo mueven las ideas. Todos somos creativos y podemos generar nuevas ideas cuando nos relajamos, cuando rompemos viejos paradigmas, cuando nos atrevemos a cuestionar, cuando salimos de la rigidez del pensamiento y nos atrevemos a probar nuevas alternativas. Y, por sobre todas las cosas, el humor nos permite generar ideas extraordinarias.
- El trabajo en equipo. Nadie llega a su sueño solo, se llega en equipo. En todo trabajo a uno lo contratan por su capacidad y lo despiden por su carácter. Ayudar a alguien a alcanzar su propio proyecto es la semilla sembrada que hará que tarde o temprano alguien nos ayude a alcanzar el nuestro también, a la vez que nos brinda la satisfacción de ser de bendición para los demás. Nadie llega al Monte Everest solo, se llega en equipo.
- Tener mentores. Un amigo celebra tus virtudes, un mentor corrige tus defectos. Un mentor no es para ser copiado sino para ser de inspiración. Aprender de los propios errores es de inteligentes; mientras que aprender de los errores de los demás es de sabios. El mentor es alguien que ya logró lo que a nosotros nos gustaría lograr. Por eso, nos puede ahorrar años de dolor de cabeza.
- Ponerse metas numéricas. Los latinos tendemos a tener mente abstracta. Decimos cosas tales como: “Yo lo único que quiero es tener paz, pan y trabajo”. Pero eso no es suficiente. Tenemos que definir cuántos panes, cuánto dinero y cuánta paz deseamos tener. Y eso se establece con números. Toda meta debe ser numérica porque, de ese modo, podemos saber cuándo la hemos alcanzado.
- Ser libre de la gente. Para ser capaces de alcanzar un sueño, tenemos que desoir la opinión de la gente para actuar con libertad. Nunca deberíamos permitir que nadie venga a cuestionarnos por algo que no salió como lo esperábamos o que no pudimos hacer. Una manera de lograr esto es hablando bien de nosotros mismos y sabiendo que, si nos fue mal al principio, con metas renovadas y nuevas fuerzas nos irá mejor y finalmente llegaremos a la meta.
- Tener mente de solución. La mente de esclavo se enfoca en el problema y lo piensa, lo habla, lo llora todo el tiempo. En cambio, la mente de conquistador expresa: “Veo una solución y la hablo porque estoy determinado a resolver este problema y a llegar a destino”. Una dificultad jamás debería ser un obstáculo, sino más bien un “trampolín” donde nos paremos y sigamos adelante a pesar de las circunstancias.
No hay gente más inteligente que otra, sino gente que hace habitualmente lo que otros hacen ocasionalmente. Que este nuevo año 2018 esté lleno de sueños y proyectos. Disfrutemos el suceso pero también el proceso, creyendo en nuestras fortalezas y confiando en nosotros mismos, en los demás y en el enorme potencial que nos permitió atravesar el 2017 y llegar hasta el día de hoy.
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com









