
UBA: el precio de la politización
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La larga y desgastante batalla entre el rectorado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el decanato de la Facultad de Medicina respecto de las condiciones de ingreso que deben regir en esa casa de estudios estaría llegando a su fin. Las diferencias entre el Ciclo Básico Común (CBC) y el Curso Preuniversitario de Ingreso (CPI), que en su momento marcaron el pico más alto de los absurdos enfrentamientos entre el rector Oscar Shuberoff y el ex decano Luis Ferreira, quedarían ahora zanjadas a través de un proyecto de acuerdo por el cual dos de las materias del CBC serían modificadas con participación de especialistas de Medicina.
Ferreira ha denunciado que el acuerdo propuesto significará, en los hechos, la implantación lisa y llana del ingreso irrestricto en Medicina. Su sucesor, el actual decano, Salomón Schächter, no comparte esa opinión: a su juicio, el arreglo preservará el derecho de la facultad de contar con un sistema de ingreso específico.
La polémica, en realidad, es superficial y elude el problema de fondo. En efecto, lo que debería estar en discusión no es si el CPI es mejor o peor que el CBC, sino el aberrante predominio de las reyertas políticas en la UBA y el hecho de que los problemas estrictamente académicos aparecen siempre subordinados a las minúsculas pujas por el poder.
Lo fundamental no es que el CPI le gane la batalla o no al CBC, sino que de una vez por todas la UBA sea gobernada con prescindencia de mezquinos intereses políticos, siempre coyunturales y perecederos, y que las reglas de juego establecidas para la admisión de los estudiantes respondan a objetivos de superación intelectual y de búsqueda de la excelencia.
Lo que realmente importa es que las normas para el ingreso sean fijadas en atención a esos valores y, además, que una vez aprobadas sean mantenidas en el tiempo. No es posible que la Universidad esté alterando sus reglas de juego constantemente en función de los cambiantes requerimientos de las rencillas domésticas entre sus dirigentes. Es hora de que la UBA se concentre en sus grandes asuntos internos con auténtico espíritu de perfeccionamiento académico y deje de ser una caja de resonancia de problemas de hegemonía política que le son esencialmente ajenos.




