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"En su aclaración sobre los champignons farcis , champiñones rellenos, del Gato Dumas, es verdad lo que dice el lector Martín Pouysségur. Pero dice que en francés farcé no significa nada, y no es así. Lo curioso es que tiene un significado relacionado con una palabra española que viene del francés: farsa . Tal vez en Francia no signifique nada, pero en Canadá el verbo farcer significa `hacer bromas´ (viene de farce) y no me parecería raro que se usara también en Francia. Finalmente, farcé es el participio pasado de ese verbo", escribe desde Quebec Esteban Alejandro Estévez.
Más curioso es que todas estas palabras tienen el mismo origen. El verbo latino farcire (se pronuncia farkire ), del que proviene el francés farcir , significa `rellenar´. El participio fartus , del que viene el español harto , significa `rellenado, relleno´ y el sustantivo fartum es `un relleno´. De la misma raíz, en bajo latín empezó a usarse el sustantivo farsa , con el significado de `relleno´. De farsa procede el francés farce , con el mismo significado, como explicó el lector Pouysségur. Pero ¿qué tiene todo esto que ver con el género teatral farsa , en francés farce , palabra de la que proviene el verbo farcer del que nos informa Estévez? La farsa fue un género muy popular en los siglos XIV y XV. En su origen, se representaba intercalada entre los misterios y dramas litúrgicos. Era un "relleno" y por eso se la designó con la palabra que significaba `relleno´.
En recetas de cocineros españoles, he leído alguna vez la palabra farsa como `relleno´. Esta acepción no figura en el Diccionario de la Real Academia Española , no la he oído nunca y no la he encontrado en textos más antiguos, por lo que no sé si se remonta a la farsa del bajo latín o, cosa más probable, ha sido recogida modernamente por esos profesionales a imitación del francés.
Más curioso todavía es que, además de la farsa, hay varios géneros literarios que deben su nombre a un plato de comida. La sátira, por ejemplo, que hoy en día se define, más que por su forma, por su objeto de "censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo" ( DRAE ). La sátira no tiene nada que ver con los sátiros de los dramas satíricos griegos. Es un género de la literatura latina. El adjetivo satur (con acento en la a) significa en latín `lleno de comida, satisfecho, saciado´. Según los gramáticos antiguos (porque no se conserva ningún ejemplo de uso), el femenino de este adjetivo, satura (sobrentendiendo lanx , `plato´), era una ensalada de frutas y, de ahí, una comida con muchos ingredientes mezclados. De esta idea provendría el uso de satura , después satira y, mal escrito, satyra , para designar el género literario. El género quedó establecido, incluso con una forma determinada que ahora no tiene, por Lucilio, poeta del siglo II antes de Cristo, pero antes habían publicado obras con el título de Saturae Ennio y otros poetas. La sátira de Ennio es una colección de poemas muy variados y lo que la define, como a la satura lanx, es, precisamente, su carácter misceláneo.
Y no nos olvidemos de los entremeses, que actualmente suelen servirse antes de las comidas pero que antes se ofrecían entre plato y plato. Un entremés es también una obrita teatral cómica que se representaba entre una y otra jornada de la comedia o en medio de una jornada. La palabra entremés viene del francés entremets , que hoy en día solamente designa un tipo de comida, pero que nació en la Edad Media, en tiempos de banquetes más prolongados, para designar los pequeños espectáculos que durante la comida se ofrecían a los comensales. En este caso, tal vez del nombre del espectáculo haya derivado el de la comida.
El fenómeno se da incluso en la música. Un popurrí musical está formado de fragmentos o temas de obras diversas. La palabra popurrí hizo un viaje de ida y vuelta. Viene del francés pot pourri , pero pot pourri es un calco del español olla podrida . Y una olla podrida, pese a su nombre, es una comida abundante y sustanciosa que se hace con carne, aves, jamón, tocino, embutidos, hortalizas, legumbres y todos los ingredientes que se le quiera agregar, cocidos y sazonados. Lo que se dice, un puchero de los de antes.
Cría fama...
"El año último cursé el máster en periodismo del diario LA NACION y entre tantos aprendizajes y recuerdos marcados hay uno que deseo contarle. En varias clases, luego de haber terminado una nota, uno de los profesores, que hoy trabaja en la redacción del diario, me tachaba la hoja cada vez que utilizaba un gerundio, y no exagero si le digo que me la rompía en la cara si utilizaba esa forma verbal en un título. Con sorpresa, en la edición del día miércoles 19, en el título principal de la portada leo: «La Argentina sigue siendo considerada muy corrupta». No sólo eso, sino que en el copete se lee: «El mundo sigue viendo a la Argentina como un país muy corrupto...». La pregunta es la siguiente. ¿Es válida la utilización de gerundio en la prensa gráfica? ¿Debe evitarse?", pregunta azorado Francisco Bocco, desde Córdoba.
Se nota que Francisco cursó el máster de LA NACION porque escribe "el año último", un modismo muy propio del diario que seguramente antes no empleaba, ya que lo usual es decir "el año pasado".
En cuanto al pobre gerundio que lo perturba, puede quedarse tranquilo. El gerundio es tan válido como cualquier otra forma del paradigma y, en ciertos casos, absolutamente necesario. ¿Cómo redactaríamos, si no, los encabezamientos citados? En los dos ejemplos, el gerundio forma parte de una frase verbal. Las frases verbales con gerundio indican o refuerzan el aspecto durativo o progresivo de la acción. No es lo mismo ve que sigue viendo, cantaba que estaba cantando .
Lo que ocurre es que muchas veces se usa incorrectamente. Antes por influencia del francés y ahora del inglés, se oyen y leen a menudo gerundios usados como adjetivos en función de atributos del sustantivo y gerundios de posterioridad, dos usos incorrectos. Entonces le hicieron mala fama y en algunas redacciones, por ignorancia o por pereza, por no saber usarlo bien o no querer tomarse la molestia de enseñarles a los principiantes a usarlo bien, se llegó a prohibirlo. Hay un famoso cuento sobre un redactor al que le habían prohibido usar el gerundio y, para que pudiera reconocerlo, le dijeron que el gerundio terminaba en - ando o en - endo . Desde entonces, el obediente periodista no usó nunca más la palabra cuando .
Lucila Castro recibe las opiniones, quejas, sugerencias y correcciones de los lectores por fax en el 4319-1969 y por correo electrónico en la dirección dialogos@lanacion.com.ar.





