Un nuevo gobierno asume Guyana

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
El nuevo presidente Irfaan Ali tiene 40 años.
El nuevo presidente Irfaan Ali tiene 40 años. Crédito: Getty Images
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6 de agosto de 2020  • 02:23

Cinco meses después de haberse realizado las elecciones presidenciales en la pequeña Guyana, el candidato de la oposición, Irfaan Ali -confirmado que fuera recientemente su triunfo por las autoridades electorales- acaba de prestar el debido juramento como primer mandatario del país sudamericano que alguna vez fuera una colonia británica y que hoy es ciertamente independiente, desde el año 1966.

De esa manera, el comprensible ambiente de nerviosismo que se había generado por la inusual demora de las nuevas autoridades en asumir sus cargos, parece ahora haber quedado atrás. Pese a que el ex presidente que resultara derrotado, David Granger, promete seguir defendiendo la que aún cree ha sido su victoria, ante los estrados de los tribunales locales.

El mencionado Granger, un militar retirado, con raíces étnicas en África, tiene ya cumplidos 75 años de edad, mientras que su vencedor, Irfaan Ali, que pertenece, en cambio, a la comunidad local de origen asiático, tiene sólo 40, razón por la cual estamos aparentemente frente a una transferencia generacional en el mundo local de la política.

Irfaan Ali tendrá ahora una pequeña mayoría parlamentaria, aunque controlando sólo 33 de las 65 bancas totales que componen el diminuto Parlamento guyanés.

Guyana está en el comienzo de una transformación económica formidable, que puede sacarla de la pobreza. Porque la petrolera norteamericana Exxon descubrió, costa afuera, importantes yacimientos de hidrocarburos.

Irfaan Ali, durante la campaña electoral, señaló que los contratos con Exxon "no son suficientemente favorables para Guyana", razón por la cual no sería demasiado sorprendente que, ante el éxito exploratorio obtenido por Exxon, ahora pretendiera renegociarlos.

La economía local crecerá este año un formidable y fuera de lo común 85,6% del PBI, lo que es muy diferente del crecimiento del 4,4%, registrado el año pasado.

Lo antedicho porque, a la producción tradicional local de bauxita, oro y maderas finas, se agregará en más la nueva producción petrolera.

Guyana, con sus 750.000 habitantes, podría, de pronto, estar entre los primeros diez productores mundiales de petróleo crudo, si hace las cosas razonablemente bien, naturalmente.

Para el pequeño país sudamericano se abre una nueva etapa, llena de razonables ilusiones. Si hace las cosas medianamente bien, el nivel de vida de sus habitantes podría mejorar mucho, muy rápidamente. Y la actual pobreza disminuir sensiblemente, en paralelo.

Toda una enorme oportunidad que, por cierto, no debería desperdiciarse.

El autor es exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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