
Usos y costumbres
"Por unanimidad, esta Asociación aprobó la programación de la próxima fecha con la modalidad de público local y visitante, según los usos y costumbres del fútbol."
(Del comunicado de la AFA)
Los usos y costumbres del fútbol criollo son parte de nuestra identidad. Renunciar a ellos en nombre de una pretendida globalización sería echar en saco roto la idea de la diversidad cultural. No permitiremos semejante atropello.
Acá los usos y las costumbres son éstos. ¿No les gustan, mesdames et monsieurs ? ¡Lo sentimos mucho! Acá cuando el partido comienza a ponerse aburrido acostumbramos a tirar a un par de distraídos tribuna abajo para amenizar la velada. Cuando el réferi favorece groseramente al equipo contrario (cosa que ocurre siempre), restablecemos la justicia por nuestra cuenta, y puesto que como de costumbre tenemos razón no nos importa si en ese restablecimiento del equilibrio perdido se nos va un poquito la mano. Acá adoramos a nuestros propios dioses: los jefes de las barras bravas. Ante ellos bajamos la cabeza y les guardamos a ellos los mejores lugares. A nuestros jugadores los bancamos a muerte, en la medida en que ganen cuando queremos que el equipo gane y pierdan cuando queremos que el equipo pierda. Si no, de una manera u otra hacemos que se enteren de nuestro descontento.
Estamos en la Argentina, por si alguno todavía no se dio cuenta. Acá los usos y las costumbres del fútbol indican que el presidente de la AFA se llama Grondona. Vivimos apegados a nuestras coloridas tradiciones y no estamos dispuestos a modificarlas. Al contrario: ya no nos alcanzan los domingos, queremos que nuestras coloridas tradiciones puedan ser vivenciadas en todos los ámbitos, no tan sólo el del fútbol, y todos los días de la semana.
Pero los de afuera, que deberían ser de palo, se meten y dicen que no conocemos ni orden ni ley. Eso es falso. Cualquiera puede ver que somos democráticos. Tan democráticos que odiamos que les prohíban la entrada a los visitantes. Esa es la paz de los cementerios: la repudiamos. Además, ¿a quién corremos a la salida si todos son locales?






