Viajes de egresados

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22 de septiembre de 2005  • 12:10

El domingo pasado regresé del viaje de egresados de mi hijo donde concurrí como padre acompañante. Apenas llegué a Bariloche, prometí puntualizar a mi regreso todos los aspectos que, a mi entender, deberían mejorarse para brindar a los chicos un viaje más seguro. Y, casualmente, uno de los puntos más importantes que quería remarcar fue lamentablemente confirmado por el accidente producido con el micro que se desbarrancó en el Cerro Catedral.

Una de las excursiones tradicionales es el "Safari Blanco 4x4" donde los chicos recorren subidos en grupos de diez, en las conocidas camionetas Land Rover, un circuito "salvaje" al pié del cerro Catedral atravesando arroyos, pedregales, caminos en muy mal estado donde todo es vértigo y adrenalina. Los sacudones y golpes se suceden en todo el trayecto y, si bien existen en el interior algunos paneles acolchados, estos vehículos no cuentan con cinturones de seguridad, ni se provee a los chicos de cascos.

Estas castigadas camionetas, luego de completar su frenético recorrido, se dirigen a la base del cerro Catedral para que todo el contingente tome la merienda incluida en la excursión. Ese camino donde ayer se produjo el accidente del micro, tiene algunos tramos de cornisas pronunciadas donde no existen guardarails. Si se tiene en cuenta que los conductores de estas camionetas "sobran" la situación yendo a gran velocidad, no hay que ser demasiado sagaz para deducir que, tras el maltrato que reciben a diario en todo el circuito previo, un desperfecto mecánico se podría producir en cualquier momento. Tampoco es difícil imaginar las consecuencias de un accidente en esas condiciones.

Otro ejemplo: el micro que nos llevó a Bariloche desde Buenos Aires, partió de regreso apenas una hora después con otro contingente. Si bien los conductores se turnan para dormir, en un viaje de egresados, se hace muy difícil conciliar el sueño por el bochinche que hacen los chicos. Conclusión: estos conductores manejan más de 3300 kms. en dos días completos sin descansar como es debido.

En otra excursión realizada en el "Tambo Viejo", la denominada "Travesía Fourtrax" resulta una parodia de turismo aventura. En efecto, la "aventura" consiste en completar el circuito sin que se desarmen los cuatriciclos que se encuentran en un estado deplorable, sin mantenimiento alguno, poniendo en peligro la integridad física de los chicos. En nuestro grupo hubo dos chicos lastimados en forma leve que recibieron atención "médica" en el buffet del predio a cargo de la señora que estaba al frente del mismo sirviendo el mate cocido con facturas.

Evidentemente, en este negocio de turismo estudiantil, hay mucha gente que obtiene pingües ganancias brindando a cambio un servicio que, en líneas generales, deja mucho que desear. La cuestión es que, una vez abonado el viaje por parte de los padres, se pueda exprimir al máximo a los chicos para seguir engrosando sus bolsillos (por ejemplo: una entrada a un boliche cuesta $ 50.- precio fijo y uniforme ya que se trata de un negocio monopólico manejado por una sola persona).

Sabido es también que existe una permanente incitación al consumo de alcohol y al desenfreno en todos los sentidos. Lo que resulta intolerable es que las autoridades no tomen las medidas preventivas que correspondan. Sólo actúan por impulso cuando suceden los accidentes...nunca terminan de aprender la lección.

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