
Vilma Ibarra: "Al macrismo no le interesa la verdad obre Cromagnon"
La senadora Vilma Ibarra asegura que en el proceso contra su hermano, el suspendido jefe de gobierno, hay más intencionalidad política que deseo de justicia, y cree que los ataques de un grupo "muy violento" y minoritario de familiares generó un efecto de "política arrinconada"
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Vilma Ibarra no heredó el peronismo visceral de su madre ni el antiperonismo de marca socialista de su padre. En todo caso, ella también parece tener algo de ese ecumenismo político que a su hermano Aníbal le permitió ser elegido dos veces seguidas lord mayor de la capital argentina desde un pequeño partido de centroizquierda cuyo nombre antediluviano ya ni él recuerda. Por lo demás, si uno ingresa distraído al despacho de la senadora, en el viejo edificio de la Caja de Ahorro y Seguros, puede llegar a creer que se equivocó de piso: cuelgan de las paredes sendos retratos de Perón y de Evita.
"No soy peronista pero los admiro -dice esta abogada que nació junto con la década del sesenta-; si va a mencionar los cuadros, por favor aclare que yo ya los tenía en mi despacho de la Legislatura porteña." El cronista comprende: quiere decir que lo de Perón y Evita viene cuanto menos de su etapa frepasista, no es una aclimatación al oficialismo.
-¿Cómo cree que va a terminar el juicio a su hermano?
-No lo sé. Pero va a sentar un antecedente institucional importante.
-¿Usted qué sensación tiene?
-No sé, le repito, pero he visto un juicio político terriblemente irregular en sus formas. Con testigos truchos, presiones brutales a los legisladores, amenazas de muerte a los hijos del jefe de gobierno. Se vio echar a legisladores oficialistas. No se votaron los cargos. Y todo esto en medio del silencio cómplice de algunos sectores de la política. Alarma institucionalmente. Da la impresión de que hubo una decisión política previa.
-¿De quién?
-Quien quiso voltear a Aníbal fue [Mauricio] Macri. Lo dijeron los legisladores de su bloque cuando -durante la interpelación- empezaron las operaciones de [Horacio] Rodríguez Larreta y Macri sobre sus propios legisladores, quienes lo dejaron sentado por escrito. Creo que después jugaron a hacerle intolerable el asunto para que renunciara. Cuando vieron que Ibarra no renunciaba se desató una lógica de la cual nadie podía salir. Estaba detrás una tragedia de un enorme horror, donde había un grupo de familiares muy duros. Y ahí lo que operó fue la política arrinconada, el miedo al huevazo.
-Pero si Macri hubiera querido voltear a Ibarra, ¿no cree que habría tenido oportunidades mejores? Macri, además, ganó las elecciones en octubre. No se entiende bien por qué alguien que consigue votos estaría apelando a la vez a métodos conspirativos.
-No hablo de un golpe de estado con fusiles. Pero le quiero decir que la historia de Macri habla de esto, no de grandes vocaciones democráticas. Quien estuvo gritando "Ibarra es el culpable" sobre los cadáveres calientes -horror imperdonable- fue [Jorge] Enríquez, diputado de Macri. Entraron en una dinámica, la del juicio político, y siguieron y siguieron? El macrismo nunca fue a buscar la verdad. Utilizaron la tragedia frente a una sociedad que quedó muy espantada.
-¿No cree que fueron los familiares quienes tuvieron un papel fundamental en la embestida contra su hermano?
-Hay un grupo minoritario de familiares muy duro, muy violento, que efectivamente encabezó desde el principio esta embestida. Fueron ellos los que amenazaron, los que le tiraron huevos a Estela Carlotto simplemente porque emitió su opinión. Son treinta. Y tenemos casi cuatrocientos papás haciendo duelo. No juzgo, porque el dolor puede llevar a muchas cosas, pero hay gente que sabe.
-¿A quién se refiere?
-A [José] Iglesias. Iglesias sabe. Sabe de qué se trata esto y de qué no se trata. Quien busca la justicia no permite que le pongan un testigo trucho. Yo lo vi a Fernando Massei, el director del Clínicas, que se tuteaba con la presidenta de la Comisión Investigadora, diciendo "recibimos a los muertos en el Clínicas?", "nosotros trabajamos con los heridos?". Y nos enteramos al mes siguiente de que él estaba ese día en Punta del Este, nunca atendió a ningún herido. Un testigo trucho que, si hubiera sido escuchado por un juez, estaría preso por falso testimonio. Pero Iglesias lo defendió porque hablaba mal de Ibarra.
-Ya que menciona a la Justicia?
-Mire, la Justicia ya ha dicho algunas cosas. Tres jueces insospechados de vínculos políticos dijeron unánimemente: "Chabán, procesado por estrago doloso, tiene vínculo con las muertes, con el estrago y con el incendio. Los Callejeros, estrago doloso, tienen vínculo por la producción del incendio, del estrago y de las muertes. La policía, estrago doloso, tiene responsabilidad, en principio, sobre el incendio, sobre las muertes, sobre el estrago. Los funcionarios de la ciudad no tienen responsabilidad sobre las muertes, sobre el estrago y sobre el incendio". A quien leyó la causa le queda claro el camino que tomaron los jueces. La pregunta es para qué tenemos una institución como el juicio político.
-Se la iba a hacer, ¿para qué cree que sirve?
-Si es para destituir a un jefe de gobierno o a un presidente porque alguien no está de acuerdo, por ejemplo, con la política migratoria, los legisladores opositores se podrían juntar y echarían a todo un gobierno. ¿Sabe cuáles son los cargos que supuestamente le imputan a Ibarra? Política poco eficaz en materia de control, política poco eficaz en materia de seguridad? ¿Alguien pensará que fueron políticas eficaces de seguridad las que hubo en la policía bonaerense en los últimos veinte años? Nadie planteó un juicio político allí, porque eso lo decide el voto de la gente. El juicio político está para destituir al incapaz. Si [Fernando] De la Rúa no renunciaba, creo que estaba en condiciones de ser sometido a juicio político. Yo no puedo usar el juicio político porque no me gusta lo que el funcionario hace.
-Sin embargo, sería una verdadera contradicción que el voto popular alcanzara para neutralizar que se le hiciera juicio político a un funcionario electo. Richard Nixon fue reelegido en 1972 con cerca del 60 por ciento de los votos e igual iba a ser sometido, en 1974, a juicio político.
-Efectivamente. Se han escrito bibliotecas enteras sobre esto. Se ha establecido que el juicio político no está para decir si la política es buena o mala. Para eso está el voto. Dirigentes como Lilita Carrió tendrían que explicar por qué apoyaron a Ibarra diciendo "vótenlo porque es bueno" y ahora piden el juicio político.
-¿Por qué el ARI no podría pensar ahora que Ibarra tiene responsabilidad directa o indirecta en Cromagnon, o en la situación que posibilitó la tragedia, aunque antes lo hubiera apoyado electoralmente?
-Se puede cuestionar lo que se hizo después de 2004, pero no lo que corresponde al período de 2000 a 2004, porque eso ya está saldado por el voto popular. Después se define si hubo delito o si hubo mal desempeño grave.
-¿Usted piensa que la tragedia de Cromagnon habría sucedido cualquiera hubiera sido el jefe de gobierno?
-Sí, porque no dependía del jefe de gobierno, no era su responsabilidad directa. Si estuviera Macri en el poder, yo estaría diciendo que es una barbaridad hacer un juicio político de estas características. Fíjese que [Raúl] Alfonsín, que no gana nada con esto, salió a decir que este juicio es una vergüenza. En la otra punta ideológica, [Daniel] Scioli dijo lo mismo. También [Felipe] Solá.
-Pero el gobierno nacional no dice nada.
-Cualquier dirigente importante del país debería expedirse.
-El jefe de Gabinete Alberto Fernández, que tiene intereses políticos en la Capital, tampoco se pronunció.
-Es un problema de cada uno de los dirigentes.
-Pero sucede que, según se ha publicado, usted tiene una relación de pareja con el jefe de Gabinete. Si esto es así...
-Yo no hablo de mi vida privada con la prensa.
-No se lo preguntaría si pensara que sólo se trata de su vida privada, pero creo que en el actual contexto político la existencia de ese vínculo es relevante...
-No hablo de mi vida privada con la prensa.
-¿Ud. defiende a Ibarra como hermana o como senadora? Quiero decir: si no se tratara de su hermano, ¿opinaría exactamente igual?
-Como hermana no me metí. Lo acompañé institucionalmente, pero no quise dar el debate hasta ahora para que no mezclen el tema del parentesco.
-¿Usted estuvo de acuerdo con la forma en que su hermano manejó la crisis?
-Yo no pertenezco al núcleo de decisiones del gobierno de la Ciudad. Me mantengo en contacto con Aníbal, sí, y he dado opiniones, pero él decide con su gente de confianza el gobierno.
-Sin embargo, suele decirse que usted apadrinó en su momento el nombramiento de la subsecretaria de Control Comunal Fabiana Fiszbin.
-Yo no apadrino gente. El jefe de gobierno se hace cargo de cada uno de los funcionarios que designa o remueve.
El perfil
De Lomas al Buenos Aires
Vilma Ibarra nació el 21 de mayo de 1960 en Lomas de Zamora. Es egresada del Colegio Nacional Buenos Aires y se recibió de abogada en la UBA. Tiene tres hijos.
Trayectoria política
En 1994 participó de la Convención Nacional Constituyente como asesora del Frente Grande y, entre 1996 y 1999, se desempeñó como secretaria parlamentaria del bloque del Frepaso en Diputados. En 2001 fue elegida senadora por la ciudad.






