Volveré y seré millones
Si uno pasa rápido, sin prestarle gran atención, la gigantografía en la vía pública de una mujer de rubio rodete podría confundir y remitir a aquellas fotos del cadáver de Eva Perón en el laboratorio que montó en la CGT su embalsamador Pedro Ara, en 1952.
Pero si se hace foco, se verá que no es ella, sino la actriz Natalia Oreiro, que interpreta a alguien que dejó de existir. Fuera de broma, ¿cuán difícil o fácil es actuar de cuerpo inerte?
Eva Perón le viene ganando la partida como icono pop al Che Guevara, que quedó atrapado solo en remeras juveniles. En cambio, Evita ya fue cuento (“Esa mujer”, de Rodolfo Walsh), comedia musical, Madonna la encarnó en el cine y ahora Disney (¡¡¡Disney!!!) la convierte en miniserie de circulación mundial. No ya para contar su breve vida de escasos 33 años, sino el novelesco y truculento peregrinar de su cuerpo, al que Tomás Eloy Martínez le dio mayor vuelo fantástico en su excepcional libro Santa Evita.
El 26 de julio, fecha del 70° aniversario de su muerte, ahora es el día del estreno de la miniserie del mismo nombre.
“Volveré y seré millones” es una frase que se le asigna a la original, no a sus copias estelares. Millones de dólares.


