
Amsterdam, entre canales, bicis y tulipanes
Esta ciudad se destaca por su personalidad y juega con los contrastes, que mezclan arte, tradición y vanguardia
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AMSTERDAM.- Ciudad con más canales que Venecia, más puentes que París, más cafés que Viena: bienvenido a Amsterdam.
A pocos minutos de llegar, ya se tiene un testimonio de su personalidad. Desde el aeropuerto de Schiphol podemos tomar el tren que nos deja en la Estación Central, un imponente edificio de ladrillo rojo, de fines del siglo XVIII, levantado en terrenos ganados al mar, y sostenido por 9000 pilotes clavados en tres islas artificiales.
Desde ahí, caminando por la avenida Damrak, se llega al Dam, plaza central y corazón de la ciudad. Limita al Oeste con el Palacio Real, utilizado por la reina Beatriz sólo en recepciones oficiales; a un lado, la Iglesia Nueva donde son coronados todos los reyes del país; el museo de cera de Madame Tussaud, en el que conviven Michael Jackson con Rembrandt, y la megatienda De Bijenkorf. En la plaza está el Monumento a la Liberación, punto de encuentro de varias tribus urbanas.
El barrio Rojo
A pocos pasos, en una de las zonas más antiguas, el barrio Rojo. No hacen falta indicaciones para recorrerlo, aquí todas las calles llevan al sexo en sus diferentes variantes: desde las famosas ventanas-vidriera, donde las prostitutas se exhiben, hasta los porno shops y los teatros con shows en vivo. A juzgar por la cantidad de turistas es una atracción indudable.
Además, en la zona hay varias construcciones históricas, como Oude Kerk, la iglesia más antigua de Amsterdam, cuyo campanario da una de las pocas vistas panorámicas de la ciudad.
A pasos de los locales de la peatonal Kalverstraat, se esconde Begijnhof, uno de los lugares más tranquilos y sorprendentes de Amsterdam. Es un jardín interno, rodeado de viviendas de los siglos XVII y XVIII, y en el número 34 está la casa más antigua de la ciudad.
Una pausa
Un buen lugar para hacer una pausa es el café David & Goliath, que funciona en el Museo Histórico de Amsterdam. Si el clima es agradable, hay mesitas en un jardín del siglo XVII, donde sirven muy buenos panqueques, indiscutible especialidad local.
El ritmo comercial sigue hacia Muntplein, con un hermoso mercado de flores a orillas del río donde si bien reinan los tulipanes, también hay semillas de cocoteros y hasta bonsái. Y más allá, la plaza Rembrandtplein, donde hace siglos funcionaba el mercado de animales, y hoy hay bares, coffee shops, restaurantes, discos y hasta el cibercafé más grande de Amsterdam, con 600 computadoras. En esta zona vale la pena detenerse un momento frente a la fachada del cine Tuschinski, una joya art déco.
Hacia el Sur, dejando de lado las luces de neón de Rembrandtplein, el viajero se sumerge en una de las áreas más románticas. Dos postales cercanas: desde la esquina de los canales Reguliersgracht y Herengracht se observan quince puentes. Y muy cerca, sobre el río Amstel, está el Magere Blug, único sobreviviente de los centenares de puentes levadizos de madera que hace siglos cruzaban los canales. Intente visitarlo durante el atardecer, cuando está iluminado y se convierte en una de las vistas más hermosas que ofrecen los canales.
Reconocible por su imponente frente, el Rijksmuseum junto con el Van Gogh Museum son dos visitas que valen el viaje. Como están muy cerca, la primera tentación es visitarlos el mismo día. Pero los museos tienen mucho para ver, y conviene intercalarlos con otros paseos para no terminar agotado.
Hablando de otras actividades, cerca de la zona de los museos, la calle Pieter Cornelis Hoofstraat es una suerte de Rodeo Drive local con sucursales de Versace, Gucci, Cartier, Armani É y otras etiquetas tan prestigiosas.
Para consumir en el local
Caminando por Hoofstraat hacia el Sur llegamos a VondelPark, un parque de 45 hectáreas, en el que se organizan conciertos durante el verano. Al atardecer, las mesas en las terrazas del Café Vertigo, junto al lago, y las del Café del FilmMuseum son una parada preferida por los jóvenes locales.
La plaza de Leidseplein es el lugar más frenético de la ciudad, con un ritmo que aumenta hacia la noche. Restaurantes con comidas de todo el mundo, disco y coffee shops. Estos reductos ofrecen marihuana y otras drogas blandas, pero deben cumplir algunas leyes: sólo se consume dentro del local, nada de publicidad externa y prohibida la venta a menores.
En una de las esquinas de Leidseplein, a metros de los acróbatas callejeros, podemos iniciar un viaje al pasado. Dentro del American Hotel está el Café Americain, un testimonio de la belle époque que aún conserva sus muebles estilo art nouveau, lámparas Tiffany y el aire mágico que tenía cuando Mata-Hari eligió el hotel para pasar su luna de miel. Comer aquí no es económico, pero a la tarde se puede tomar un high tea disfrutando del ambiente por mucho menos.
Retomando el camino hacia el centro desde Leidseplein, están los canales Prinsengracht, Keizersgracht y Herencias, que conforman el área más pintoresca de Amsterdam. Cada uno tiene una personalidad muy distinta: en el Herengracht, conocido como el Canal de los Señores, se ven las fachadas más espectaculares de las residencias de las familias aristocráticas del siglo XVIII; en el Keizersgracht, bautizado el Canal del Emperador, hay casas más sencillas, pero de similar belleza; en el Princengracht está la Casa de Ana Frank.
En Amsterdam conviven las tradiciones monárquicas con la marihuana a la carta, el barrio Rojo con el Museo Bíblico, las obras de Rembrandt con los movimientos vanguardistas más extremos. Parecen contradicciones, pero no lo son. Simplemente son testimonio de un espíritu de tolerancia donde la libertad tiene un límite imperceptible pero contundente: el otro. Usted.
Datos útiles
- Cómo llegar: el pasaje aéreo, ida y vuelta, desde Buenos Aires hasta Amsterdam cuesta 1100 dólares aproximadamente, con tasas e impuestos incluidos.
- Alojamiento: una habitación doble en un hotel tres estrellas cuesta alrededor de 70 dólares, en uno de cuatro poco más de 100 y en uno de cinco, más de 180 dólares.
- Transporte: Amsterdam es una ciudad peatonal. Todo está cerca y es un placer caminarla.
- Manejarse en auto no es recomendable debido al poco lugar para estacionar y a lo intrincado de las calles y canales.
- Desde la zona de la Estación Central parten varias líneas de tranvía que circulan por las principales avenidas de la ciudad, una de ellas es la 20, que recorre las más conocidas atracciones turísticas.
- Alquiler de bicicletas: una de las mejores formas de trasladarse es en bicicleta. Hay varios lugares para alquilarlas, algunos son Yellow Bike (00 31 20 620-6940), y Mac Bike (00 31 20 626-0985).
- Más información: embajada de los Países Bajos, Avenida de Mayo 701, piso 19º. Atención de lunes a viernes, de 9 a 12.30; 4334-4000.
- En Internet: http://www.amsterdam.nl






