
Buen confort y nobleza gaucha en Santa Cruz
La ruta 40 comunica las estancias de la cordillera, otra forma de conocer el Sur: al ritmo de la esquila y muy lejos del celular
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RIO GALLEGOS.- En toda estancia, la tranquera es lo primero. Aunque en Santa Cruz pueden ser los anfitriones los que a veces se acercan a la ruta para conducir en persona a los visitantes hasta la casa. Una significativa muestra de la hospitalidad patagónica. La creación de estancias fue una vía de colonización muy importante cuando en la región no había nada que poblara o generara producción. Esos cascos resultantes se preservan originales o apenas se adaptaron o reciclaron para que los viajeros encuentren allí el máximo confort y una cálida atención.
Después del paisaje vendrán las comidas caseras y el cordero al asador, las habitaciones decoradas con personalidad y estilo, las seductoras bibliotecas, las salas de estar íntimas en las que circulan historias y leyendas de exploradores y pioneros, y una predisposición especial con cada viajero. Uno encuentra allí buen asesoramiento y todo lo necesario para un viaje con mínimas preocupaciones.
Más allá del turismo y su entorno de lagos y montañas ideal para la aventura, las estancias siguen siendo un rico ámbito rural. El calendario anual se rige principalmente por las tareas de campo que merman durante el gélido invierno y que convergen en la esquila hacia fin de año, desde septiembre -la de preparto- hasta diciembre-enero.
Entonces, debe haber una peonada diestra que tolere el clima de la región, que atienda el ganado y lo proteja de los pumas y zorros, multiplicados por la despoblación de decenas de estancias. Debe haber un galpón o sección , corrales y espacios suficientes de pastoreo, para veranada e invernada.
De acuerdo con la labor que se esté desarrollando en el momento, los comensales serán invitados a participar en una esquila, practicada por comparsas de esquiladores contratadas para la ocasión; en un rodeo a caballo, con perros ovejeros que actúan con señas y silbidos, recorriendo tierras de punta a punta y pasando a través de esos ñires aparragados donde las ovejas se protegen de las fuertes nevadas. Si todo ya pasó, una vuelta por los galpones deja siempre gratas sensaciones. Por el aroma intenso impregnado en la madera, por algún vellón que fue olvidado, o por una pieza de campo de antaño que permanece. La cercanía con la cordillera de los Andes y la magia de los cerros Fitz Roy y Torre motivaron también a que algunos montañeses se hicieran cargo de campos, como Casimiro Ferrari y su estancia Punta del Lago, irrigando su propia filosofía en el extremo oriental del lago Viedma.
Estas hosterías de campo brindan su calidez desde octubre hasta abril, pero el clima manda. "Nos vamos cuando el tiempo se descompone", dice don Lada. La Cueva de las Manos; los glaciares; los lagos Belgrano, Burmeister, Pueyrredón, San Martín, Viedma, Buenos Aires, Argentino y del Desierto; los cerros Fitz Roy, Torre y San Lorenzo, y los ríos Oro y Lácteo lindan con las estancias.
Y si el presupuesto no alcanza para todas, la parada en una de ellas dejará un recuerdo imborrable. Hay que elegir, sencillas, sofisticadas o intermedias. Las historias de los estancieros y los no tan estancieros santacruceños, honradas con minutos de lectura, deben guardarse para siempre con un viaje a la región.
Datos útiles
Precios: los tarifarios son diferenciados. Las estancias cuya habitación doble cuesta entre 68 y 100 pesos, con desayuno, son La Serena, Los Toldos, Menelik, La Angostura, El Pilar, Santa Teresita y Huyliche. Punta del Lago y La Oriental están en esa franja, pero exigen la media pensión, subiendo a 130 y 136, para dos personas.
De valor intermedio, siempre la doble, son Lagos del Furioso (opcional sauna), Alice, Alma Gaucha, La Maipú y Nibepo Aike, entre 110 y 142, con desayuno. Helsingfors y Alta Vista son las más costosas, 360 y 510, respectivamente; la primera con pensión completa y una excursión y la segunda todo incluido. Las reservas son imprescindibles en la mayoría de ellas aunque algunas reciben sin preaviso; enero es el mes de mayor ocupación. Las comidas oscilan entre 19 y 25 pesos y las viandas para paseos, entre 9 y 15.
Hay campos con camping aledaño al casco, como Telken, La Oriental y La Angostura; refugios o albergues económicos, en La Maipú y Los Toldos.
Adicionales: casi ninguna de las estancias del Oeste permite la cacería; se orientan hacia el ecoturismo. No hay televisión y las comunicaciones son limitadas.
Hay bibliotecas sobre la temática regional en La Maipú, La Serena, Telken, Lagos del Furioso, Alma Gaucha, La Angostura, Menelik y El Pilar.
Informes: la red de estancias de Santa Cruz tiene una eficiente oficina en Buenos Aires, Suipacha 1120, 4325-3098/3102. E-mail: estancias@interlink.com.ar En la oficina aconsejan, toman reservas y detallan la forma conveniente para llegar.
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