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Antes de tener a Benjamín (incluso antes de estar siquiera embarazada) he dicho más de una vez que no iba a dejar que mis hijos vinieran a dormir a mi cama. (por varias razones, pero entre ellas por una muy práctica: andá a quitarles después esa costumbre.)
Bueno, vean ahora esto:

Hagamos foco, que la cama es muy grande:

(Qué poco duran mis convicciones cuando aparece esa carita)



