
Del fin de semana al comienzo del verano
En Mar de las Pampas y sus vecinos Las Gaviotas y Mar Azul, el último lunes feriado se empezó a sentir la temporada, aunque con el ritmo lento que caracteriza a estos balnearios
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MAR DE LAS PAMPAS.- El último fin de semana, extendido con el feriado del lunes 8, hacía esperar una buena cantidad de turistas en la costa bonaerense. Para algunos era una buena oportunidad para, además de descansar, sondear posibilidades, lugares y precios con vista al verano. Pero el comienzo no fue fácil.
El paro en las estaciones de servicio, el viernes 5, desalentó a muchos potenciales viajeros. Aunque en los hechos a partir de Chascomús la mayoría de las estaciones sobre la ruta 2 hacia Mar del Plata atendía normalmente, en los hoteles de la costa se registraron cancelaciones de reservas por parte de pasajeros que prefirieron evitar el riesgo de quedarse a mitad de camino con el tanque vacío.
Pero, con muy buen clima de por medio, los turistas llegaron. Y el domingo al mediodía, Don Rogelio, una de las primeras parrillas del balneario de Mar Azul, no tenía una sola mesa libre. A pocos metros, el parador Blue Beach tampoco daba abasto. En parte porque había abierto a último momento, según comentaban entre sus mesas mientras los mozos corrían llevando hamburguesas y platos de rabas, y sonaba un disco de Los Cafres. Y porque es el único establecimiento en su tipo de la zona, donde un grupo de vecinos se opone firmemente a la proliferación de instalaciones así sobre la playa, igual que rechazan el asfalto, las antenas de telefonía celular y otras delicias de la vida urbana.
Breve introducción
Para los desprevenidos, Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul son tres emergentes balnearios de la costa atlántica bonaerense, sobre el kilómetro 420 de la ruta interbalnearia (11). En ese orden se encadenan diez kilómetros al sur de Villa Gesell, municipio al que pertenecen. Frecuentemente comparados con Cariló, se caracterizan por sus amplias playas, forestación, calles de arena y, en cierta medida, por un ritmo más apacible que el de los lugares tradicionales de la costa.
Mar de las Pampas tiene un trazado muy irregular, sobre médanos y con calles sin salida, en pleno bosque, y un centro comercial tipo aldea de troncos, a lo Cariló. Todavía con numerosos lotes vírgenes, Las Gaviotas y Mar Azul, prácticamente indistinguibles entre sí, son más simétricos, planos y, si se quiere, austeros.
En Roncoroni Propiedades, una de las principales inmobiliarias de la zona, recibieron numerosas consultas durante el fin de semana. "La gente preguntó mucho, pero no se concretó casi nada", explican, muy realistas, en su sucursal de Mar de las Pampas, donde aseguran tener desde octubre el 60% de las propiedades alquiladas, porcentaje que coincide con la tendencia registrada el año último. Aunque ahora los alquileres cuestan un 10% más que entonces.
Por una casa de tres ambientes en Mar de las Pampas, por ejemplo, se pide entre 5000 y 8000 pesos por quincena en enero. Los precios en Mar Azul bajan un poco mientras que en las cuadras de Las Gaviotas la oferta de casas es muy limitada y predominan los pequeños hoteles, aparts y complejos de cabañas.
Actualmente hay unos 400 alojamientos de distintas categorías en estos balnearios. Pero en 2003, cuando Sabina Bartsch y Gabriel Hadad inauguraron Altué, no debían ser más que una docena. "La zona creció de tal manera que hoy la persona que nos vendió se refiere, un poco en broma, a ese terreno que les regalé ", explica Hadad, que dejó su puesto en una empresa de software en Buenos Aires para cambiar de vida junto con Bartsch, que venía de estudiar hotelería en Suiza, nada menos. Comenzaron con ocho aparts y hoy ofrecen 14 y un completo spa.
"Por supuesto que aceptamos chicos. Si no perderíamos el 80% de nuestros clientes", dicen en Casa Playa, nuevo y moderno complejo a una cuadra del mar, con detalles de diseño y una curiosa pileta elevada a dos metros del suelo.Casa Playa, como varios otros, ofrece juegos y recreación especial para los más chicos, y siempre tiene lista una practicuna, aunque parezca ideado más bien para escapadas en pareja. "Es que el público acá está formado fundamentalmente por parejas con hijos muy chicos -detalla Gabriel, de Altué-. Quizá pueda ser demasiado tranquilo para familias con adolescentes, pero es un lugar ideal para matrimonios jóvenes."
Es, sin duda, un público que busca la paz con la que particularmente Mar de las Pampas (y sus vecinos, por propiedad transitiva) se promocionó en las últimas temporadas. Hasta el punto de autodenominarse slow city o ciudad sin prisa y, desde la Sociedad de Fomento de Mar de las Pampas, proclamar este manifiesto: Promovemos la no publicidad en la vía pública, la no música amplificada en espacios públicos, las no promociones, la no cartelería promocional, y la sí limpieza visual, los sí paseos sin ruidos. Sabemos y sufrimos las dificultades que significa llevar adelante todas estas políticas, pero creemos que son las que nos van a permitir cuidarnos y conservarnos para siempre tal cual somos hoy .
Sin embargo, las cosas sí cambiaron bastante desde 1999, cuando Anna y Antonio Bianco abandonaron La Plata para radicarse y abrir un restaurante de pastas en pleno bosque. Hoy, su Amorinda, de especialidades calabresas y elaboración netamente artesanal, es probablemente el restaurante más apreciado en varios kilómetros a la redonda. Y más lejos también: el año próximo abrirán una sucursal en Capital.
"Menem lo hizo -sintetiza Anna cuando se le pregunta el porqué del exilio-. Yo era textil y mi marido, metalúrgico. De pronto nos encontramos sin trabajo y optamos por apostar a este lugar, donde no había nada, pero a la vez era donde podíamos invertir", recuerda. Con trabajo y perseverancia, el resultado está a la vista, en la lista de espera y los dos turnos para comer que el restaurante tiene en temporada alta. No por nada, mientras sus colegas de estos y otros balnearios apuestan a hacerse el fin de semana, Anna y Antonio bajan más de un cambio y sencillamente cierran el restaurante para ir a un casamiento en Buenos Aires. Lo que se dice saber vivir sin prisa.
Datos útiles
Donde dormir
Los aparts para cuatro personas en complejos de cierta categoría, con spa, servicio de paya y otras comodidades, cuestan un promedio de 6500 pesos por semana, en enero.
- Altué. Aparts, spa, piscinas exterior y climatizada, servicio de mucama. Desayuno casero y, por pedido, increíble fondue. Almirante Brown y José Hernández, Mar de las Pampas. www.altue.com.ar
- Casa Playa. www.casaplaya.com.ar
- Haras del bosque: www.harasdelbosque.com
Dónde comer
- Amorinda. Pasta caserísima, por sus propios dueños. Sorrentinos verdes con salsa al whisky, 62 pesos.
Av. del Lucero y Gerchunoff, Mar de las Pampas
02255-479750; www.amorinda.com.ar
- Viejos Tiempos. Otro pionero; comida mexicana; a la tarde, té y tortas.
Leoncio Paiva e/Cruz del Sur. 02255 479524
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