
Delicias ahumadas
Ciervo, jabalí, trucha, y salmón, las exquisiteces de un emprendimiento familiar
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- El austríaco Ernesto Weiss llegó a la Argentina en 1950 donde se estableció luego de una vida de viajes en la que trabajó, entre otras cosas, como mecánico del Ejército inglés y en una mina de diamantes en Africa.
En Bariloche fue conserje del hotel El Casco, propiedad de la baronesa Ruth Von Ellrichshausen, y hacia 1978 comenzó a ahumar las truchas que él mismo pescaba. Un día obsequió una de sus piezas a la baronesa quien, sorprendida por el manjar, comenzó a ofrecerlas a sus huéspedes. Al poco tiempo, Ernesto tuvo que producir grandes cantidades para cubrir la demanda.
El ahumadero Weiss creció y hoy es el de mayor producción en Bariloche y sus exquisiteces pueden disfrutarse en casi todo el país. Ahúman dos toneladas de trucha por mes en la casa que Ernesto compró en 1965 en la península de San Pedro y donde tiene también un local a la calle.
Las piezas se secan en sal para luego ser colgadas en una cámara cerrada con humo de ciprés y de árboles frutales. Una vez listas se las envasa al vacío o se las conserva en aceite. Los hijos de Ernesto heredaron el oficio y ampliaron el negocio: construyeron locales y un restaurante con ubicación privilegiada en el centro de la ciudad.
Actualmente las tablas del restaurante incluyen ciervo, jabalí, trucha, y salmón ahumados, acompañados de patés y escabeches. Desde el salón, donde se saborean las delicadezas de esta familia, se tiene una excelente vista al lago Nahuel Huapi.
Data
Ahumadero Weiss
Abierto de 12 a 24 horas.
Tabla grande para cuatro personas: $70.
Tabla chica para dos personas: $35.
Platos principales: $22/$33.
Fondue $52.




