
Dos Talas se da corte con historias de campo
En esta estancia de Dolores también hay asado y caballos
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Parece una pintura de otra época, otra Argentina. Bajo la sombra de los árboles plantados por Carlos Thays, dos mesas al sol dispuestas sobre el césped invitan a almorzar.
Los convidados se acercan a la mesa. Nicholas Harveston, de 48 años, es londinense, pero hace 20 años que vive en Singapur. La argentina María Sánchez Elía de Piñón y su marido eligieron Dos Talas "porque nos brinda la posibilidad de estar tranquilos en un lugar paradisíaco".
Al ingresar en la estancia Dos Talas el viajero siente una sensación mágica, como si profanara un tesoro de familia olvidado por el destino y dejado allí para que algunos privilegiados tengan la maravillosa posibilidad de verlo. A 208 km de Capital Federal, en el partido de Dolores, provincia de Buenos Aires, una avenida de robles plantados en 1908 por Don Pedro Luro conduce a la capilla Nuestra Señora de Gracias, construida en 1918.
Cuando en 1914 falleció en un accidente la hija mayor de Agustina Luro de Sansinena, hija del fundador de la estancia, Pedro Luro, la madre mandó a construir la pequeña iglesia en su homenaje. Es un exponente arquitectónico único, réplica en menor escala de la catedral francesa Notre Dame, de Passy. En barco, desde Europa, llegaron el retablo y la cruz bizantinos, el altar de mármol de Carrara y el Señor de la Paciencia español.
Cuando el esplendor se apagó, avanzó la maleza. Pero Luis de Elizalde, cuarta generación de los Luro en el campo, se ocupó como pudo, con sus propias manos, de su restauración. El resultado construye la ilusión descripta al comienzo: la de entrar en un paraíso de obras de arte, ligeramente empolvadas, como para no romper el hechizo de lo antiguo.
Un poco de historia
En 1852, Pedro Luro adquiere su estancia luego de haber cumplido un contrato con el propietario de estas tierras, por el cual le encargaba plantar árboles sobre 200 ha a un precio estipulado. Con ayuda de varios compatriotas, plantó tantos ejemplares que al cabo de cinco años la suma superaba no sólo las 200 ha sino las 5000 que eran en total.
Al morir, el que había llegado a las costas del Riachuelo sin un centavo dejó una herencia en tierras de casi 400.000 ha, una de las fortunas más grandes del país.
El parque de 30 ha, rediseñado por Carlos Thays en 1908, cuidado, en sus buenas épocas, por 16 jardineros, preserva la glorieta, la laguna artificial cubierta por pajonales y las avenidas de árboles que constituyen el refugio de gran variedad de pájaros.
El casco, conservado por la familia Elizalde -Luis, Sara y sus cuatro hijos- para vivir ellos y recibir a los viajeros, ostenta la hermosa galería, la biblioteca que fue de Bernardino Rivadavia, con 3500 volúmenes; y, en el primer piso, los cuatro cuartos de huéspedes con vista al parque.
Don Segundo Sombra
En Dos Talas, Ricardo Güiraldes se sentó a escribir el capítulo de los cangrejales de Don Segundo Sombra y también se refirió a la estancia Manuel Mujica Lainez en su artículo del 4 de septiembre de 1983 del diario LA NACION, titulado Un centenario olvidado , con motivo de cumplirse cien años del nacimiento de Elena (Bebé) Sansinena de Elizalde.
"...Quedamos una noche en Dos Talas y dedicamos un día entero a recorrer su umbrío parque, a admirar sus edificios, el más antiguo, que estaban restaurando: el de aire palaciego francés, que construyó Pedro Luro; el chalet inglés de Horacio, y la hermosa capilla. La nostalgia impregnaba los viejos árboles y las casonas."
En la biblioteca se conservan los registros de Elena Sansinena de Elizalde, Bebé para los amigos, quien fue presidenta durante dieciséis años de la Asociación Amigos del Arte, que promovió la vida cultural de los años 20 y 30 en Buenos Aires.
El escritorio de Pedro Luro está como era entonces. Pueden verse sus libros de la hacienda. El turista puede alojarse en una pequeña casa para cuatro personas, a 200 metros del casco, dispuesta para aquellos que deseen completa intimidad.
Al caer el sol, el sonido lejano del agua recuerda el espíritu de Bebé, cuando en los atardeceres paseaba en canoa por su lago artificial hasta la isla, poblada de palmeras.
Datos útiles
Cómo llegar
Para llegar a la estancia Dos Talas hay que salir hacia el sur de Buenos Aires por la Autovía 2, camino a Mar del Plata, hasta el km 200. Una vez superada la isla de la estación de servicio, aparece un camino de tierra a la derecha, en el paraje denominado Los Sauquitos. Por éste son 3 km hasta pasar una tranquera blanca y luego una verde. En total, son 7 km de tierra hasta el casco.
Se puede llegar en tren u ómnibus a Dolores y luego tomar un remise de $ 12 a $ 15.
Un remise desde Buenos Aires hasta Dos Talas para cuatro personas cuesta $ 160.
Día de campo $ 100
Fin de semana $ 200
Por persona, 24 horas con pensión completa.
Informes: 02245-443020.
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