
GPS culinario, para no perderse en ningún menú
Una breve guía para saber qué pedir y qué probar en los restaurantes de algunos países europeos
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Una buena forma de conocer un destino turístico es entrar por su cocina, degustar los sabores marcados por la tradición local. Aunque esa opción no es tan sencilla, especialmente en lucgares donde uno no conoce el idioma y la instancia de sentarse frente al menú es todo menos esclarecedora.
"En la carta decía tartare de thon rouge. Como sabía que thon es atún y rouge es rojo, lo pedí sin dudar imaginando una especie de empanada gallega. Al final, cuando me lo sirvieron, el plato resultó ser pescado crudo", cuenta la modelo argentina Dafne Cejas Galiano, de un reciente viaje a París.
Factores como el clima, la geografía e influencias culturales de países vecinos determinan la utilización de ciertos ingredientes y terminan por conformar la personalidad de cada región gastronómica. Aceites de oliva en las zonas mediterráneas; embutidos en Europa central; distintos tipos de quesos bajo diversos modos de elaboración en Francia, Holanda, Suiza o Grecia; especias más intensas hacia Europa del este... La siguiente guía es un breve menú con algunas pistas y sugerencias para saber qué pedir lejos de casa, en distintos países europeos.
Alemania
Desde Alemania, el chucrut y los platos a base de salchichas ganaron fama y cruzaron fronteras, pero no son las únicas opciones. Soßklopse es el nombre de las albóndigas de ternera con huevo y rostocker klopse es su variante elaborada con sardina, ambas buenas opciones para probar especialidades de la época prusiana. Otra comida proveniente de la costa norte de esta región es la hamburguesa de ternera con huevo, muy popular entre los marineros y hombres fuertes del siglo XVIII y se pide así: labskaus.
Las mundialmente conocidas würst, salchichas, copan los menús. Existe una gran variedad, la bratwurst es una de las más pedidas y la wurstebrot se prepara con sangre, como un tipo de morcilla germana. Se sirven solas o con guarniciones como bratkartoffeln papas fritas con cebolla y panceta u otra opción sin frituras, la kartoffelsalat ensalada de papas, huevos, cebolla y mayonesa.
Austria
Viajar a Austria y no probar un wiener schnitzel es como pasar por Viena y no visitar su magnífica ópera. Aunque el origen de este escalope de ternera se lo disputan con los italianos, se trarta del plato austríaco por excelencia. En sus comienzos se preparaba con carne vacuna y en el último tiempo se popularizó en su versión porcina.
Los palatschinken son unos panqueques muy conocidos en Europa central, similares al crepe francés.
Hungría
La cocina húngara caracterizarse por aromas fuertes debido al uso de pimientos y ajo. La paprika es el toque distintivo en los sabores que predominan en su cocina y el goulash, su bandera culinaria. En cualquier menú húngaro también puede figurar como gulyás y se trata de una sopa de carne que se come junto a unos pequeños ñoquis de papa: los spatzel. Una característica de aquí es la forma en la que espesan las sopas con manteca de cerdo o harina tostada. El csirkepaprikás es un pollo condimentado con paprika y verduras hervidas.
Bélgica
Con más de 5000 negocios que venden este snack en todo el territorio, según su oficina de turismo, Bélgica es la patria de las papas fritas o al menos así se autoproclama. Conocidas como frites, frieten, frietjes o patatten se sirven en conos y son el mejor aperitivo para acompañar las cervezas artesanales que se destacan en los bares belgas. Los mussels –mejillones – son otra picada muy popular y a la hora del plato principal, el stoofvlees o carbonade flamande es un riquísimo estofado agridulce de carne cocinado con el tipo de cerveza oud bruin, vinagre y azúcar negra, una elección muy tradicional.
Célebre por los chocolates, Bélgica tiene unos postres que todo aquel que la visite debería hacerse el tiempo para degustar. Los gofres son los abanderados de la mesa dulce, conocidos fuera de sus fronteras como waffles, se trata de una masa crujiente con forma de rejilla que se decora con crema, helado, salsa de chocolate y un sinfín de azúcares y calorías para todos los gustos.
Francia
No hace falta recordar que la gastronomía francesa es una de las más prestigiosas e influyentes. Aunque muchas de sus delicias sean conocidas, como el ratatouille, los crepes y su patisserie en general, hay otros nombres no tan mencionados que pueden generar confusión frente a la carta. Un ejemplo es el tartare, elaborado con pescados u otros tipos de carnes que se sirven crudas y bien condimentadas. Y para comer como tentempié, el croque monsieur es muy popular en los cafés franceses y es el equivalente a nuestro tostado de jamón y queso.
Grecia
En Grecia se llama moussaka a una lasaña que se arma con fetas de berenjenas en lugar de capas de pasta. Con salsa de tomate, carne, papas picadas, queso gratinado y el sabor de sus condimentos lo convierte en el plato típico. Dimitra Tzelini es una joven griega que estudia en la Universidad de Creta y trabaja como productora en un programa de radio. "Les recomiendo probar el gyros, una carne asada que se cocina al estilo del shawarma árabe y se sirve con verduras en un pan pita. Otro manjar es el spanakopita, masa rellena con espinaca y queso feta, muy similar la pascualina argentina, que se ofrece normalmente como entrada."
Holanda
La tierra de los tulipanes y los coffe shops espera a la mesa con su plato más emblemático: erwtensoep, que también puede figurar en las cartas como snert. En Holanda, esta sopa de arvejas, carnes picadas y salchicha se acompaña con un pan de centeno untado con manteca y quesos locales. Stamppot es otra comida nacional, que antiguamente era el alimento para los campesinos holandeses por su bajo costo, elaborada con puré de papas y verduras bien condimentadas que hoy, con ciertas variantes, se sirve como guarnición.
Suiza
Los famosos quesos suizos no podían quedar fuera. La práctica de fundirlos viene de una antigua costumbre de pastores y hombres de montañas que calentaban quesos viejos para ablandarlos. Si bien la fondeau -con una mezcla base de quesos gruyere y emmental- es mundialmente conocida y fue punto de partida para otras variantes como la de aceite, la de vino blanco, hasta la de chocolate; hay también otra preparación que tiene como protagonista al queso derretido y es el raclette. Este tipo de queso se prepara con un aparato especial, que funciona como grill eléctrico.
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