Innecesario
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Muy a mi pesar me vestí, me puse unos tacos bien altos como para elevar la estima y alargar las piernas y esperé pacientemente al mensajito de texto de "Bajá". Las chicas me esperaban en el auto de Lu demasiado divertidas para mí gusto pero me terminaron contagiando. Llegamos a Godoy, entramos con el auto y preguntamos por nuestra mesa. La noche de chicas solas no resultó ser tan de chicas solas. Cuando llegamos a Godoy, en las mesitas del fondo pasando la escalera veo a MLD. Tuve un saltito de excitación en el corazón, esos de "qué divertido que esté acá" y los nervios de encontrártelo en otro contexto. En cuanto me coloqué en otro ángulo para verificar que no fuese mi astigmatismo jugándome una mala pasada, la vi. Morocha, el pelo largo con ondas y gesticulaba con las manos mientras hacía un cuento. Me asomé un poco más sin que me viesen pero no pude ver si era una mesa grande o de dos.
-Mara, please fijate ya si son más en la mesa.
-Dos, están los dos solos. ¿Qué onda? ¿Vas a saludar?
Supongo que era como el Neo Coltirot cuando te dolía la garganta cuando eras chica. Sabías que indefectiblemente tu madre te iba a decir: "Abrí grande" y tirarte ese chorro amargo en la boca. No había manera de escaparle al asunto. Más vale hacerlo lo antes posible.
-Nosotras vamos a nuestra mesa y si nos ve saludo. Please chicas, no hagan bardo ni miren ni nada. Para esta altura él ya me vio, al menos de espaldas, así que más vale que lo salude. Vamos.
Indefectiblemente nos íbamos a cruzar camino a mi mesa. Me vio, puso una cara que no puedo identificar (no fue susto, ni vergüenza, ni claustrofobia, ni relajo) y enseguida se paró a saludarme. Me acerqué, saludé, escuché lo que fue un nombre como Mani, saludé también, sonreí y seguí hasta mi mesa. El resto de la noche transcurrió entre Margaritas, Caipiroskas y Mojitos y por suerte se retiraron temprano con un saludo de manos a los lejos y gesto de "Hablamos". Saludé con la mano también y traté de disfrutar del resto de la noche. Poco.
Sé que no estoy en condiciones de reclamar ni nada que se le parezca. Cualquiera puede salir con quien quiera hasta cuando lo crea prudente. El temita es que me hubiese encantado no enterarme, ¿o no?






