
La bahía de Halong, maravilla natural
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HALONG, Vietnam (El Tiempo).- la bahía de Halong tiene su leyenda: el nombre, Vihn Ha Long, en vietnamita, significa dragón descendente y proviene de una historia que habla del emperador de Jade, que ordenó a un dragón celestial y su prole frenar una invasión del mar.
Allí, en el golfo de Tonkín, en el nordeste de la península indochina, el mito asegura que los animales escupieron trozos de jade que se convirtieron en las 1969 islas y farallones calcáreos que ocupan los 4000 km2 de la bahía.
Llegar hasta este extremo oriental, donde están Vietnam, Camboya, Laos y Tailandia, supone un largo vuelo a Hanoi, la capital del norte de Vietnam y el destino más cercano a la bahía de Halong. El lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y, hace poco, una de las nuevas siete maravillas naturales del mundo, junto con sitios como las cataratas del Iguazú. De Hanoi a la bahía de Halong hay 180 km que se recorren en tres horas y media. Supimos que habíamos llegado cuando desde el ómnibus comenzamos a ver las gigantescas rocas, una tras otra. Al poco tiempo nos embarcamos en lanchas que nos llevaron a abordar la embarcación en la que dormiríamos y estaríamos dos días recorriendo la bahía.
Desde allí vemos los antiguos sampanes chinos, embarcaciones con enormes velas cuadradas de color negro o amarillo. Halong es de los pocos lugares donde aún se pueden apreciar estas raras y estéticas naves. Una parada clave es la visita a la cueva Hang Dau Go, a la que se accede por una escalera de 90 escalones. Tiene tres cámaras y estalactitas y estalagmitas con visos de colores; algunos son reflejos de luz, y otros, pigmentos de la propia piedra. Impresiona ver en una sola roca, uno al lado del otro, el verde esmeralda, el rojo oscuro, el azul rey y el amarillo. Una de las cámaras puede albergar hasta a 4000 personas, y los techos en algunas partes alcanzan los 25 metros. Allí se siente un asombro similar al que produce la bahía de Halong.
Los vietnamitas son dulces, hospitalarios y sonrientes. Su historia se ha desarrollado entre invasiones sucesivas de chinos, mongoles, japoneses y estadounidenses. Para ellos es clave mantener viva la memoria de sus guerras y sufrimientos, como lo atestigua el Museo de la Guerra, en Hanoi. Su gran orgullo es haber ganado la guerra a Estados Unidos.
Y la memoria de Ho Chi Minh, para ellos su salvador, es venerada en su mausoleo, en Hanoi, donde se puede acceder a contemplar su momia.





