
La frecuencia del amor
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Lucas Cervetti es músico desde que tiene memoria. Cuando era muy chico demostró ser una persona sensible con capacidad para descifrar el lenguaje de los instrumentos. Pero parte de esa sensibilidad quedó oculta cuando comprendió en el jardín que para ser aceptado socialmente, para que no se burlaran de él, tenía que demostrar más seguridad y frialdad. Así creció y se vinculó con sus compañeros, en el grupo de los que hacían lío en el colegio, era el que ideaba los planes pero no los ejecutaba. A su vez, la muerte de su hermana y su vínculo con las "almas desencarnadas", le hicieron tener otra perspectiva. Las sentía, sabía que había algo más allá de lo que veía. Pasó por psicólogos para entender qué le pasaba, le costaba dormir por las noches. Una astróloga le hizo la carta natal y le dijo que era médium. "Me la creí". Según Lucas, todos tenemos la capacidad de tener contacto con otras frecuencias, es una cualidad innata de los seres humanos, que la desarrollan quienes quieren hacerlo. El usó esa cualidad a su favor.
Con una personalidad exitosa como fachada, estudió en el conservatorio, armó bandas, empezó a estudiar Administración de Empresas, progresaba con facilidad, sin estudiar rendía bien, y como tantos adolescentes, iba a fiestas y boliches donde el alcohol contribuía a desconectarlo de su verdadera esencia.
Hasta que el 25 de febrero, cuando cumplía 20 años, en una fiesta de música electrónica, tomó una pastilla de éxtasis que en un principio no le hizo efecto, pero después tuvo un infarto y salió de su cuerpo:
-En el momento en que salí recordé mi historia álmica, el proceso que estamos haciendo como humanidad, comprendí la geometría del universo, lo que aquí se llaman las leyes espirituales, comprendí el proceso de la Tierra, el nuestro, que Dios es Universo y nosotros somos parte, que Dios no existe por sí solo, sino que existe a través de sus células.
Eso que le pasó aquel día le cambio el propósito. O en realidad se lo recordó, porque estaba programado para que pasara. Ya no sería músico para satisfacer su ego, ni estudiaría una carrera para encajar en la sociedad. A partir de ese momento dedicaría su encarnación a colaborar para que otros también expandieran su conciencia.
-¿Y cómo se logra eso?
-Buceando en cada uno, la única manera de aprender es a través de la experiencia. No sirve leer un libro si no te pones a experimentar, es la manera de evolucionar. Nosotros tenemos que estar atentos, como humanos, para no tropezarnos con la misma piedra. La experiencia viene a enseñarnos, pero nosotros no aprendemos. Si entendemos las leyes universales, que nosotros por la Ley de Atracción pusimos esa piedra, a nivel álmico, tenemos la clave para generar más expansión. El karma no es ni bueno ni malo. Cuando uno emite una emoción que no vibra en la frecuencia del amor, el universo lo devuelve para que vos lo transmutes. Eso es el karma. Cuando uno empieza a abrir la conciencia ve la belleza verdadera.
En este camino de aprendizaje en donde todos nos enseñamos entre todos, porque "no hay un único maestro y somos iguales en distintos niveles de conciencia", hoy Lucas, junto a su compañera, la artista Gilda Tomasini, viaja por Argentina, Chile y Uruguay, y llevan sus conciertos y talleres a quienes quieran escucharlos. Grabado en 432 hz, en lugar de 440 hz, como la mayor parte de la música que escuchamos en la actualidad, el disco vibra en la frecuencia del amor y tiene un efecto sanador. Para poder aprovechar ese efecto, uno tiene que dejarse llevar por las sensaciones, estar presente, no pensar en el pasado ni en el futuro.
De su libro: Amor, la luz de la conciencia:
"Nuestro sistema energético es vibración. Nuestros chakras están vibrando a una determinada frecuencia, que es equivalente a la de la música. Cuando estamos corridos de nuestro eje y tenemos emociones estancadas, nuestros chakras vibran fuera de su vibración natural, en desequilibrio, están desafinados. Cuando nos centramos y logramos elevar nuestra vibración, de tal manera que nos adentramos en el eterno presente, sintiendo el verdadero amor, nuestros chakras vuelven a su centro vibracional y, por ese instante, funcionamos con todo nuestro potencial. Si pudiésemos vivir toda nuestra vida en este estado de equilibrio, no conoceríamos la enfermedad".
Tuve la oportunidad de verlos en Umepay. Además de la charla que tuvimos a lo largo de los días, asistimos a un concierto en vivo. Ya movilizada por todo lo que había vivido hasta ese momento, la música despertó mi propia sensibilidad. Y agradecí ese instante único y emotivo, en paz, en conexión.





Pienso que es difícil creer en algunas de las cosas que cuento acá, que para un cerebro que usa la comprobación científica para evaluar cualquier hecho, cuesta aceptarlo como posible. Puedo comprenderlo. Hablo de vidas pasadas, de almas y de frecuencias de amor, y no lo haría si no sintiera que hay algo verdadero en las palabras de Lucas, porque resuenan en mí, y porque yo también experimenté sensaciones imposibles de explicar con teorías.
El 31 de octubre Lucas Cervetti va a presentarse en Capital Federal para continuar con la gira por Rosario. Pueden seguir sus pasos y sus conciertos a través de Expandir la Esencia. Descargar el libro y el disco de su página en forma gratuita o a cambio de lo que quieran pagar. Y disfrutar de las hermosas fotos, pinturas y artesanías de Gilda Tomasini.
Los invito a disfrutar de un concierto álmico:
Y me despido hasta el próximo post. Recuerden que me encuentran en kariuenverde@gmail.com
Abrazos.
Kariu






